La psicología es una ciencia, la pseudopsicología es charlatanería

Actualmente la psicologia es el campo científico en el que el debate ciencia vs. pseudociencia es más furibundo y radical. Los pseudopsicólogos dirían que viven una terrible avanzada o intento de colonización por parte de la ciencia y los psicólogos dirían que su campo está lleno hasta los topes de basura. Y ambos tienen razón, porque si bien es cierto que la psicología está avanzando a pasos de gigante respecto a incrementar su estatus científico, la pseudopsicología sigue campando a sus anchas sin resistencia alguna. De hecho, vive un auge y una brutal deriva hacia la irracionalidad más absoluta. Antaño se hablaba del ‘gap’, de la ‘brecha’, entre psicólogos experimentales y psicólogos sanitarios, pero hoy en día una buena parte de la psicología sanitaria ya mantiene estándares científicos, con lo cual la distinción correcta a hacer sería entre psicólogos y pseudopsicólogos.

Mi trabajo académico se centra en la pseudociencia en general, pero con el tiempo me he ido especializando en pseudopsicología. ¿Por qué? Bueno, por un lado muy poca gente combate a la dañina pseudopsicología —de hecho, el estado actual de la divulgación en psicología es realmente lamentable—; por otro, porque es un campo fascinante de estudio con pseudociencias muy puras y practicantes muy inocentes y atrevidos; y, por último, porque me he visto empujado por sus afectados, que son de lejos lo que más me preocupa y los que se encargan de colapsar mi bandeja del correo electrónico. No me quejo, porque nadie quiere leerse el enésimo libro aburrido sobre diseño inteligente, pero sí acuso una enorme soledad en la lucha; no hay día que no me pregunte dónde demonios están los psicólogos cuando estos temas salen en la conversación. Porque entre el pasotismo, la defensa de la pseudociencia debido a la ignorancia y el esconder la cabeza detrás de los fajos de billetes que ganan en sus consultas, son capaces de ponerme más de los nervios que los de las constelaciones familiares y los del psicoanálisis.

A los psicólogos, lamentablemente, no se les educa correctamente en epistemología y metodología científica. Además, los colegios pasan totalmente del código deontológico de la profesión. Y vale, la psicología será una ciencia joven, pero no lo suficiente como para mantener este nivel de ignorancia entre sus practicantes y para justificar el primitivismo de la extendida concepción de ‘escuelas’ dentro del campo. Lo que pretendo hacer en este texto es tirar abajo estos dos dogmas aún muy extendidos dentro la psicología contemporánea:

1) Que todas las ‘escuelas’, ‘aproximaciones’ o ‘enfoques’ son igualmente válidas en psicología.

2) Que la psicología ni es ni puede ser una ciencia.

¿Cuándo podemos decir que algo es ‘científico’?

La definición de lo que es y de lo que no es ciencia corresponde a un endiablado y batallador campo llamado ‘filosofía de la ciencia’. Es mi campo específico de trabajo, así que quisiera decir algunas cosas al respecto. Hay dos visiones ampliamente difundidas entre la población, y también entre los propios científicos, acerca de lo que es la ciencia. Ambas, pese a su popularidad, son erróneas, y la respuesta correcta sigue siendo una gran desconocida —un tirón de orejas también para la divulgación filosófica. Dejaré de lado aquí visiones fácilmente refutables del tipo ‘la ciencia como lenguaje’ y ‘la ciencia como la forma en la que los niños se acercan al mundo’ —estudios con afectados de afasia global y otros acerca de la decepcionante capacidad de razonamiento lógico de los niños refutan ambas ideas.

1) La ciencia como observación fiable: Desde este punto de vista si yo digo “en mi bolsillo llevo una moneda de 2 euros”, entonces estaré haciendo ciencia. Nadie en su sano juicio podrá refutar esta afirmación, al igual que “tengo un portátil en frente mío” o “mis perras son unas pesadas y quieren salir a pasear”. A todas estas cosas las llamamos ‘hechos’. Pero la ciencia no son propiamente hechos, sino la explicación y la predicción de hechos. La ciencia es algo que hacemos a partir de los hechos, no los hechos en sí mismos. En resumen: la ciencia respecto a la evolución no es ni el hecho evolutivo y el registro fósil, sino la teoría que los explica y que se apoya en ellos.

2) La ciencia como método: Esta es la visión más popular y la que se imparte habitualmente en clases de ciencia de bachiller y universidades. Pero también es errónea. Para empezar, no existe el método científico, sino ‘los métodos’ científicos. Lo que hace un fisiólogo —inducciones— no se parece mucho a lo que hace un investigador biomédico —método hipotético-deductivo—, ni a lo que hace un biólogo evolutivo —modelizaciones y deducciones lógicas— ni a lo que hace un historiador o un arqueólogo —generación de teorías explicativas sobre determinada base empírica. Las cosas no son tan sencillas respecto al método científico como habitualmente se piensa, y aquello de observación, hipótesis, verificación, teoría y ley es un esquema tremendamente simplón de lo que los científicos realmente hacen. La ciencia usa un método, pero no es un método.

Supongamos que aparece un nuevo método, ¿cómo determinamos si es científico o no lo es? Sería falaz decir que es científico porque lo usan científicos, al ser una petición de principio —porque los científicos serían científicos porque usan tal método. Por eso, para encontrar lo que unifica a todos los métodos y desentrañar la verdadera naturaleza de la ciencia debemos cavar un poco más profundo, hasta el nivel epistemológico, y entender la ciencia como una forma de justificación de creencias. La ciencia consiste en justificar las creencias que adoptamos de una forma muy especial. Esta forma es la siguiente:

1) Toda creencia científica ha de ser avalada por evidencia.

2) La evidencia son hechos —objetivos— que hacen que determinada hipótesis aumente su probabilidad de ser la mejor solución disponible para explicar o predecir.

3) La evidencia es reproducible y fiable, debido al uso de un método empírico en su obtención.

Como vemos, aquello de la observación fiable y del método quedan recogidos en esta definición, pero se incorpora la noción de ‘evidencia’ como la central en ciencia. De todos modos, también en ciencia hay cuestiones consensuables y contextuales, por ejemplo cuándo aceptar la evidencia como relevante o cuándo considerar que una hipótesis ha quedado refutada.

En este sentido, será no-ciencia todo aquello que sea incapaz de demostrar aval evidencial —protociencia o simplemente parcelas ajenas a la ciencia— o bien aquello que no es susceptible de emplear un método empírico para su estudio —metafísica. En caso de que la no-ciencia se haga pasar por ciencia estaremos ante pseudociencia.

Breve historia de la psicología y de la pseudopsicología

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Para comenzar a derribar los dos dogmas que sostienen a la pseudopsicológica y que propician la actitud pusilánime típica de los psicólogos, esbozaré una breve historia de ambos movimientos. Mi intención es mostrar que psicología y pseudopsicología han sido siempre dos cosas diferentes que nunca han estado mezcladas en su desarrollo. También me servirá para caracterizar el punto en el que ambos ‘campos’ se hallan actualmente. El cuadro que hay nada más comenzar este apartado pretende ser una representación tosca, incluso obcena, de la historia de la psicología y de la pseudopsicología.

Podemos encontrar comentarios e incluso alguna que otra reflexión explícita en relación a la psicología en la antigüedad, aunque es muy complicado rastrearlas. Al contrario que la biología u otras ramas de la protociencia, la psicología se encontró durante muchos siglos secuestrada por la religión, que decidía sobre la conducta y lo que son o dejan de ser las mentes de las personas. El punto clave de toda esta historia se sitúa en el juicio a Mesmer. Este señor fue un charlatán afincado en París que defendía lo que él denominaba ‘magnetismo animal’, y afirmaba curar en sesiones muy semejantes a lo que hoy entendemos como ‘hipnosis de circo’ —capa y varita incluidas.

Mesmer fue juzgado a petición del rey de Francia —por aquel entonces con la cabeza encima de los hombros—, con un jurado conformado por Benjamin Franklin, Guillotin y Lavoisier. Como podemos esperar de gente tan razonable, Mesmer fue declarado un charlatán que se aprovechaba de la sugestionabilidad extrema de algunas personas. Y aquí nacen dos tradiciones: por una parte aquellos que siguieron la sentencia y abandonaron las tonterías de Mesmer y, por otra, aquellos que pese a todo se tragaron el anzuelo y continuaron los caminos del maguferio del supuesto trance hipnótico. Entre estos ilusos se encontraba el dogmático Charcot y Breuer, que influenciaron profundamente a Freud —de hecho, Freud también utilizó la hipnosis aunque acabó prefieriendo masturbar a sus histéricas, que ya sabemos lo que Sigmund tenía siempre en la cabeza. El psicoanálisis es el primer y más exitoso caso de pseudociencia psicológica. Ni ha sido, ni es, ni será nunca una ciencia. Se trata, más bien, de una teoría filosófica basada en las elucubraciones de Freud e interpretadas por el iluminado de turno, y sus contados estudios fueron meros análisis sesgados y delirantes de casos. Respecto a la pseudopsicología, con sus recuerdos reprimidos, su transferencia, su catarsis, su represión y su origen emocional del trastorno mental, es el origen de todo mal.

Existen otros dos grandes hitos en la pseudopsicología: la New Age y la explotación fraudulenta del prestigio de la neurociencia. Si bien es cierto que podemos encontrar algunos ejemplos de pseudopsicología entre Freud y la explosión de estupidez que supuso la New Age, es verdad que a este periodo de los años 60′ y 70′ le debemos una buena cantidad de pseudopsicoterapias, siempre funcionando sobre la estela del psicoanálisis y habitualmente enmarcadas en cosas como el movimiento del potencial humano. El carácter de esta ingente cantidad de pseudociencia se fundamenta en (1) una marcada tendencia al misticismo, (2) una marcada tendencia anticientífica y (3) una deriva absoluta a la irracionalidad. Uno mira el panorama y parece una carrera para ver quién era capaz de afirmar el mayor sinsentido; incluso se pusieron de moda las máquinas milagrosas de estas que son básicamente cajas con cables. Ahí tenemos el rebirthing, la psicología transpersonal, la psicomagia o los delirios bioenergéticos. En definitiva, una mezcla explosiva de LSD y enagenación metal que rozó y muchas veces traspasó la línea del sectarismo.

Otro hito es el de las recientes neurotonterías, que parecen vivir un auge tremendo en la actualidad. Estas pseudopsicoterapias tienen la peculiaridad de tratar desesperadamente de colgarse de la neurociencia incluyendo el prefijo ‘neuro—’ en su nombre o distorsionando descubrimientos bien fundamentados. Neurotonterías por todos conocidas: PNL (Programación neurolingüística) —un caso límite entre neurochorrada y New Age—, EMDR, Brainspotting, neurocoaching o el inefable y risible neuropsicoanálisis. Las neurotonterías explotan la baja preparación científica de los psicólogos y lo impresionable de la población general respecto al vocabulario científico.

Con todo esto, la pseudopsicología queda clasificada según este esquema:

Pseudociencia psicología

La psicología científica, por su parte, tuvo su inicio en 1879 con el laboratorio de psicofisiología que abrió Wundt en Leipzig. Tanto las condiciones del trabajo de Wundt como sus primeros resultados empleando técnicas de psicofisiología para el estudio de la mente humana son uno de los capítulos más apasionantes de la historia de la ciencia, lamentablemente poco divulgado. Dejando de lado la genialidad de Wundt y de sus ayudantes, algo clave en esta exposición es lo siguiente: ni Wundt ni su gente tenían nada que ver ni con Freud ni con los charlatanes hipnotistas. Se trató de una aproximación al estudio de la mente totalmente independiente de la magufada, basada en la evidencia, empleando un método fiable y la investigación empírica.

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Laboratorio de psicología de Harvard en 1892.

La psicología propiamente dicha continuó desarrollándose de forma independiente pasando por los conductistas y los cognitivistas, hasta los años 70’/80′ donde comienza la gran revolución psicológica: la síntesis de todos los subcampos y la potenciación de sus métodos y conocimientos sobre la base de la ya madura neurociencia. Si le debemos a los alemanes la fundación de la psicología, es a los españoles, con Santiago Ramón y Cajal y sus colaboradores, a los que debemos la fundación de la neurociencia tal como la conocemos. De hecho, Ramón y Cajal fundó la neurociencia en mi alma mater, la Universidad de Valencia —que siempre estamos con la tontería del Juan Luis Vives y nos olvidamos de Santiago.

La neurociencia permitió la creación de la psicobiología —el estudio de las bases biológicas de la conducta—, de la terapia cognitiva-conductual —apoyada firmemente en el comportamiento real del cerebro y que funciona de forma magnífica—, así como la puesta en relación de muchos otros campos como la psicología social, la psicofarmacología o el desarrollo de las etiologías de los trastornos mentales —lo cual permitió afinar el DSM-V, hasta ese momento elaborado por criterios puramente conductuales, excluyendo pseudotrastornos y detallando la clasificación cuando procedió hacerlo. Otros casos de síntesis también se han dado, como el de la psicología y la biología evolucionista, dando lugar a la psicología evolucionista. La psicología, la explicación y predicción de la conducta, tiene ahora el respaldo que da el conocimiento de los mecanismos neurales que dan lugar a la conducta observable.

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Hoy en día la psicología tiene potentes herramientas tecnológicas.

Como vemos, nunca ha existido retroalimentación entre unos y otros; el psicoanálisis ni es una ciencia, ni es psicología, ni ha aportado nada al campo; toda la pseudopsicología ha tenido una oscura historia paralela a la psicología; y hoy en día estamos en condiciones evidenciales y metodológicas para estudiar y aplicar psicoterapias desde un punto de vista científico.

El juicio a las psicoterapias

Algunos estudios cifran en unas 500 las técnicas que se ofertan en el mercado como psicoterapias. Muchas de estas, claro está, son magufadas, y la psicología tuvo que hacer frente a la tarea de separar el trigo de la paja. Para ello, desde los años 90′ comenzó el gran proyecto de estudiar la efectividad de las psicoterapias ofertadas y el resultado fue escalofriante: una, la cognitivo-conductual, lleva años luz a las demás, y, por si fuera poco, de entre las otras sólo unas 4 o 5 son capaces de sacar algo de evidencia muchas veces controvertida para algún trastorno. Algo importante que señalar es que es relevante en psicología que el terapeuta esté bien formado y sea empático, pero ello no lo es todo en absoluto; la técnica que se emplee es definitoria en relación al resultado final. Para esta tarea de evaluación se propusieron varias escalas de evidencia —CEBM, NHMRC, AHRQ, NICE— que, como no con los psicólogos que son los hippies de la ciencia, muchas veces se contradicen entre ellas. Podemos resumir todas estas escalas en lo siguiente:

Evidencia en psicología

Vemos que el primer nivel es el de la opinión de un experto. A nadie le importa en ciencia tu opinión, por más doctorados que tengas. La teoría de la evolución no es aceptable porque la propusiera Darwin, sino por las montañas de evidencia que la apoyan. Da igual lo que opine menganito o fulanito, o tú o yo, nadie es tan importante y las opiniones de todos están sesgadas y siempre son dudosas. Aquí se sitúa en la escala de la evidencia el ‘a mi me funciona’, que en la versión de esos psicoterapeutas megalómanos con ínfulas de Dios que tanto abundan se traduce en ‘a muchos de mis clientes les ha funcionado’. A nadie le importa, ahórratelo. ¿Cómo sé yo que no me estás mintiendo, o que no tienes intereses ocultos, o que no te estás fijando en los muchos casos en los que no ha funcionado? —sesgo de confirmación.  El código deontológico de la psicología debería incluir un artículo estipulando la obligatoriedad de abofetear a todo aquel colegiado que diga por enésima vez la tontería del ‘a mis pacientes les funciona’.

El segundo escalón es el análisis serio de casos. Aquí si se hacen las cosas bien —no como las hacía Freud—, ya podemos pensar con algo de base acerca de la necesidad de seguir investigando sobre la posible idoneidad de esa técnica en relación a ese trastorno. Pero ojo, esto tampoco puede ser considerado aún evidencia al no ser un estudio controlado y con una base estadística suficiente como para no ser considerado sesgado. El tercer escalón es el ensayo clínico no aleatorizado, donde aún hay peligro de sesgo pero la psicología ya puede considerar cierto nivel de evidencia. Y el último son los ensayos aleatorizados y los meta-análisis, que consisten en analizar decenas o cientos de estudios aleatorizados parecidos para sacar una media general.

La psicología tiene varios problemas metodológicos que la hacen especial, entre los que destacan la limitada empleabilidad de modelos animales, la limitada reproducibilidad de casos aislados o el problema de las etiología difusas, pero en este caso no hay limitaciones serias. Los problemas son los mismos que tiene que afrontar un ensayo clínico en investigación biomédica. Uno de estos problemas tiene que ver con el uso de placebos en humanos con trastornos graves. Es lógico que a personas con depresión mayor o con trastornos de alimentación no se les apliquen psicoterapias SHAM —fingida. Ello hace que la evaluación de psicoterapias se suela llevar a cabo con comparaciones entre diferentes técnicas, por ejemplo TCC contra terapia familiar para determinado trastorno del sueño. Se separan dos grupos y se observa cuál de los dos funciona mejor. Aunque el problema es evidente respecto a cómo trazar la barrera del placebo —hemos de recordar que toda terapia para recibir ese nombre de forma legítima ha de demostrar eficacia por encima del umbral del placebo.

Este problema del umbral es especialmente evidente en casos como la depresión. La depresión puede consistir en niveles bajos de dopamina, y el efecto placebo es justamente la liberación de este neurotransmisor; de ahí lo interesante y paradójico del caso. Casi todo parece funcionar para la depresión, y ello nos hace sospechar que realmente todos los tratamientos están en el umbral del placebo, un poco detrás cuando son malos placebos y que todos están por encima del tratamiento farmacológico. De hecho, la eficacia de la psicoterapia practicamente dobla a la de los antidepresivos, aunque estos a veces son condición de posibilidad para poder hacer psicoterapia. Luego están las valoraciones coste-beneficio, donde miraremos el coste monetario y de tiempo para el paciente, donde la TCC barre a las demás de sobra —dos o más años para la psicodinámica con muchas sesiones, contra un par de meses de la TCC.

Los compañeros de Actualidad Clínica en Psicología elaboraron en el 2014 un super meta-análisis sobre la efectividad de las diferentes técnicas ofertadas en el mercado. Si bien en cierto que no estoy del todo de acuerdo con la forma en la que presentan los resultados porque no matizan dentro de los niveles de evidencia entre muchísima y poca, el cuadro que elaboraron es muy esclarecedor. TCC se sitúa como tratamiento de máxima efectividad para todos los trastornos que valoraron, y además si realizamos un análisis coste-beneficio se sitúa de lejos como tratamiento de primera elección evidente —resultados superiores, menos sesiones, más barato y menos tiempo.

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Azul es evidencia fuerte y verde controvertida.

Por supuesto, todo este proceso de investigación cientifica evidenció las carencias de la pseudopsicología. El psicoanalisis no sólo nunca ha demostrado efectividad para el tratamiento de ningún trastorno, sino que sus bases teóricas han sido demolidas por la neurociencia, su estudio coste-beneficio es una tumba para su aplicabilidad y en su versión psicodinámica sólo logra rozar el placebo en un par de trastornos —muy posiblemente debido a la incorporación de técnicas ajenas al psicoanálisis clásico. Todo ello sazonado con estudios-basura, con una actitud conpiranóica digna de ufólogos —que tampoco es que estén lejos de los psicoanalistas—, y con excusas como que el psicoanálisis escapa al método científico. Esta última excusa es un absoluto sinsentido: el psicoanálisis puede ser testado exactamente igual que cualquier psicoterapia, y se ha hecho, y el resultado ha sido brutalmente negativo.

Luego hay casos como el EMDR, uno de mis favoritos. Esta técnica saca pírricos resultados positivos, pero es que los saca también sin la imitación de los movimientos sacádicos. Se parece a una terapia de exposición cognitiva, pero la técnica específica que vende es totalmente inútil, con lo cual es un caso de pseudopsicoterapia para el TEPT, aunque disfrazada al parasitar otras técnicas. En general la psicología ha podido ir desterrando pseudotrastornos —histeria, neurosis y esperemos que pronto de una buena vez el trastorno disociativo de la personalidad—, pseudoprocesos cuya consideración solía conllevar iatrogenia —recuerdos reprimidos, origen emocional de todos los trastornos mentales, etc.— y también estudiar las dañinas consecuencias de la pseudopsicología —falsas memorias, sugestiones iatrogénicas, costes de oportunidad en el tratamiento o evasión, etc. Aunque, por supuesto, se trata de una ciencia joven y alocada a la que aún le queda mucho por delante.

Espero que haya quedado que la psicología es y debe ser una ciencia, y que todo lo demás no son más que cuentos macabeos. Y si vas al psicólogo, si es cognitivo-conductual, mejor.

Bibliografía complementaria:

  • Una buena introducción a la pseudopsicología es 50 mitos de la psicología popular, de Scott Lilienfeld.
  • Una guía algo más técnica es Science and pseudoscience in clinical psychology, una compilación bastante completa también de Lilienfeld.
  • Sobre la efectividad del psicoanálisis, tema por el que seguramente me pretenderán crucificar estos señores a los que no les gustan las verdades a la cara, aquí hay algo de bibliografía al respecto.
  • Para bibliografía específica, no dudes en contactar conmigo.

 

Por Angelo Fasce

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53 comentarios en “La psicología es una ciencia, la pseudopsicología es charlatanería

  1. no he leído en profundidad el post. Tampoco soy un experto en epistemología aunque creo advertir su orientación.

    pero veo que ud. dice haberse dedicado a la distinción entre ciencia y pseudociencia en gral aunque centrado en neurociencias y/o psicología.
    le sugiero un campo muy fértil que es el de la economía y el carácter pseudocientífico acentuado de la economía neoclásica y sus actuales derivaciones hegemónicas en el campo
    gpiazza@intramed.net

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    1. Sin duda, una muy buena retrospectiva psicológica… pero… para redactar tal articulo, se nota mucho emoción cuando se trata de expresar tales ofensas, mas que un articulo científico… parece una descarga EMOCIONAL “TERAPÉUTICA”, bien por la historia que ha revisado, el punto es que no es objetiva su estado anímico incide en su MANÍA de lo bien, en su irritabilidad de su NEGACIÓN…
      QUIENES pasamos años en clínica mental, tenemos claro la peusodociencia de la psicología, en lo particular 6 años en psiquiatría y sabemos de los limites a corto plazo del medicamento y terapias breves, tenemos el SUFICIENTE TIEMPO, para saber que es terapéutico a largo plazo, después de solo es terapéutico y científico si la clínica d muchos trastornos no vuelven con su recidiva. la psicologIA y psiquiatra, no esta demás recordarles, que su objeto de estudio, no es el cerebro, no obstante de el nace la ciencia psi. el objeto en si es la Psique, Mente, Alma para los románticos… ¿QUE LE SUCEDE? -para respornder ¡POR QUE LE SUCEDE?.
      CUANDO SE PRENTEDE HABLAR DE UN TEMA ESPECIFICO O DE VARIOS, AL MENOS HAY QUE LEER, ATES DE ESCRIBIR O DECIR CUALQUIER COSA! es un hecho que este articulo es mas bien una biografía con intereses Y SENTIMIENTOS propios… pero bien, el punto ya no es usted, el tema es que quienes leemos, queremos leer verdaderamente ciencia, no pasiones, sentimientos etc,
      CONCLUSIONES…. Debe leer mas, tener mas tiempo en la clínica psiquiátrica-psicológica, valorar evoluciones favorables a largo plazo sin recidiva. afrontamiento y adaptación a circunstancias reactiva al espectro del trastorno. y otro largo etc.
      EN lineas generales la psicologia es GENETICA, EPIGENETICA, CONSTIUCION, DESARROLLO, CONTEXTO FAMILIAR, SOCIAL CULTURAL, EVENTOS-TRUMAS, EVOLUCION DEL CASO…PERSONALIDAD, BIOGRAFÍA TRATAMIENTO DUAL REMISION RECIDIVA
      .
      SEGURMANETE USTED HARIA UN EXCELENTE TRABAJO SI LEYERA MAS, Y SI TUVIERA MAS TIEMPO EN CLINICA, SEGURAMENTE ASI PASARA.

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      1. Ud “lleva años” en clínica pero le cuesta redactar de una manera decente y se salta muchisimas tildes, o sea, la ortografía que ud emite, es señal de muchas cosas, la primera es que ud no tiene la formación que dice tener, en principio, la palabra “clínica” la escribe mal durante todo su aporte. Este tipo que escribió el articulo sabe lo que dice y yo, también sé sobre trabajo clínico, pero el punto es epistemológico y está muy bien dado.

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  2. Y que se puede hacer? Somos conscientes de la cantidad de personas afectadas por las pseudoterapias pseudopsicológicas? Yo he vivido muy de cerca un caso del cual podríamos decir que aún no ha desembocado en las graves consecuencias que, bien seguro, le esperan. Pero claro, no hay quien detenga a un adulto empeñado en “fluir”, “sentir”, “darse cuenta”… aunque se esté cargando su vida y de rebote la de alguien más (nunca te acabas de desvincular de alguien a quien querías y que se metió en semejante lío; nunca dejas de estar preocupada). Mi experiencia me ha servido para comprobar la magnitud del daño que pueden causar la epidemia de las pseudo terapias y la imposibilidad de detenerlas.

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    1. Siento mucho lo que me cuentas, cada vez los casos de afectados son más y más duros. Las pseudopsicoterapias son muy dañinas en general, y es una pena que ni los psicólogos y los pensadores escépticos les presten demasiada atención… seguiremos dando la lata a ver si se dignan a hacernos caso en algún momento…

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      1. Un problema y grave, es que una gran cantidad de psicólogos utilizan terapias pseudocientíficas. No son casos aislados. El tener un título universitario en psicología o el tener una plaza de funcionario como psicólogo no significa que se esté utilizando una terapia eficaz y con base científica.

        Desgraciadamente los mismos colegios oficiales de psicólogos están promoviendo y publicitando en sus webs pseudoterapias (constelaciones familiares, PNL, psicoanálisis, gestalt, etc.). La gente que tiene necesidad de ayuda con frecuencia cae en malas manos. El tener un buen psicólogo o un mal psicólogo es cuestión de suerte o de tener conocimientos profundos previos sobre Psicología cosa que evidentemente la mayoría de la gente no tiene.

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  3. Excelente artículo!!

    Solo te quería comentar que se debe modificar la fecha de creación del laboratorio de psicofisiología que abrió Wundt en Leipzing. La psicología es joven, pero no tanto 😉

    Por otro lado, últimamente se está extendiendo mucho (en mi empresa es algo excepcional…) el mindfulness. Es algo que ya de por sí no me huele muy bien, pero no encuentro estudios que abalen o desmientan su utilidad. ¿Sabes dónde podría buscar en referencia a ello?

    Gracias!

    Javier

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    1. Siento la errata con la fecha, ya está solucionado 🙂

      El mindfulnes, que no es otra cosa que meditación de toda la vida disfrazada de algo nuevo y con un nombre en inglés, tiene cierta evidencia para ansiedad y depresión leve (aunque cabe recordar lo dicho arriba sobre lo peculiar del caso de la depresión). Pero, por sorprendente que parezca porque se vende para eso, no hay evidencia de que mejore la atención. Para TEPT puede ser contraproducente.

      Tienes algo muy bueno sobre el tema aquí: http://www.eparquiodelgado.com/index.php/un-analisis-critico-sobre-el-mindfulness-la-meditacion-de-moda/

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      1. Creo que si no eres practicante de meditación, no deberías decir eso, una de las cosas que hace la meditación es mejorar la atención, además de otros muchos beneficios. El problema que la ciencia tiene es que va resultar difícil medir la mente humana, y algo que no puede observar ya lo tira por tierra. Me resulta muy interesante tu artículo,pero hay muchas cosas que discutir en relación a ciertas cosas, hay muchas cosas dentro de la ciencia de las que se podrían prescindir, para todo existe un diagnóstico y venta de fármacos, eso sí es ciencia…. El tema que se plantea es mucho más profundo de lo que aún sabemos respecto a la mente.

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  4. Muy bueno el tema, pero el artículo es bastante malo a nivel conceptual. El psicoanálisis ciertamente no tiene categoría de científica (eso es evidente), pero negar sus aportes a las teorías científicas posteriores es ridículo. Por ejemplo, en psicometría aporta mucho con sus tests proyectivos, en el trabajo con niños nos ha dejado conceptos fundamentales y la técnica del juego (que se basa grosso modo en principios psicodinámicos). Sobre la evidencia respecto a la eficacia de las distintas técnicas, tampoco hay tanta claridad como lo pretendes. Las evidencias son bastante confusas todavía. Ni hablar del recorrido histórico, muy burdo e inexacto…

    Sí que es cierto que la pseudopsicología es un mal común hoy en día, que muchos colegas fomentan de manera lamentable, confundiendo a la opinión pública (y personalmente, como psicólogo, y especialmente como investigador en psicología, siempre he luchado por separarla de la práctica psicológica), pero este artículo – por mucho que busque dar la ilusión de ser categórico usando un lenguaje más virulento que polémico – falla rotundamente en dar una buena panorámica del asunto…

    Saludos!

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    1. Me alegra comenzar desde el consenso de que el psicoanálisis no es científico. Pero discrepo en que haya aportado nada. Los tests proyectivos (tipo el de Rorschach) son una magufada como una catedral y no se consideran válidos para la psicometría. Lo que ha aportado el psicoanálisis fue ampujar a Beck a crear algo que de verdad funcione, eso te lo puedo admitir.

      Respecto a la evidencia, es verdad que hay estudios contradictorios y a veces la metodología no es la mejor, pero a estas alturas y con todo lo estudiado ya podemos tener algunas cosas más o menos claras. Este texto, aunque me ha terminado saliendo un poco así, no pretende ser una apología de la TCC. Hay muchas técnicas científicamente avaladas. Pero lo que no está avalado, código deontológico en mano, nunca ha de ser utilizado. Y si por mi fuera echaba del colegio de psicólogos a todo aquel que no respetara ese punto tan crucial de la ética profesional.

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      1. Pues para no defender la terapia cognitiva, la ves en todos lados… xD Beck es uno de los fundadores de la terapia cognitiva, y aparentemente el único uso del psicoanálisis llevó a esto… Eso es del todo falso. Los principios básicos del psicoanálisis siguen usándose (desde luego que con serias modificaciones ocurridas en las décadas posteriores) para el trabajo con niños, especialmente para la evaluación infantil. Y ojo que los tests proyectivos estrictamente no es que la psicometría los considere “inválidos”, sino que usan una aproximación distinta a la psicometría. No puedes invalidar el uso de una herramienta que no eres capaz de testear. No obstante, sí que hay numerosos estudios que muestran que varios tests proyectivos obtienen resultados coherentes con tests psicométricos en determinados rasgos de personalidad – ello no impide que existan tests proyectivos nauseabundos, del mismo modo que existen numerosos tests psicométricos rotundamente inútiles.

        Sobre técnicas sin fundamento científico (y muchas veces escaso fundamento teórico), lo que siempre he dicho es que éticamente no es inviable usarlas (aunque no estoy muy familiarizado con el código deontológico de psicólogos en España). Pero como mínimo, se debe informar que se trata de una técnica alternativa, no basada en la psicología y sin sustento científico, para que sea el paciente quien tome una decisión informada. Si aún así quiere usarla, es cosa suya. Personalmente, no la propondría ni la usaría, pero eso ya es cosa de gustos personales. Tampoco creo en el horóscopo, pero si alguien quiere leerlo y basarse en él para tomar decisiones, bueno…

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    2. – Los principios básicos del psicoanálisis han sido amplia y demoledoramente refutados. En esta misma web tienes un artículo en el que repaso ese punto. Una mentira mil veces contada no se convierte en verdad, y el psicoanálisis está totalmente fuera de la psicología contemporánea.

      – En psicometría no hay enfoques, hay cosas que funcionan y cosas que no, y los tests proyectivos no funcionan. Son tests interpretativos que encima no tienen estándares fijos de uso y cada cual ve lo que le da la real gana. Y sí, puedo invalidar el uso de una herramiento tanto si no soy capaz de testearla (porque en ese caso no es una herramienta, es una masturbación mental), o si la testeo y los resultados son negativos. Ambos casos se han dado con los tests proyectivos.

      – No sé si eres español. No te lo tomes a mal, pero sinceramente a nadie le importa lo que siempre has dicho o no. Aquí lo que importa es lo que dice el código deontológico de la profesión, que todo psicólogo con un mínimo de ética debe respetar. En este caso no hay discusión o interpretación, los psicólogos han de emplear sólo herramientas científicamente avaladas y ha de respetar sólo a programas de investigación o ‘enfoques’ o como gustes llamarlos que tengan aval científico. Y eso no es lo que siempre digo, es la legislación.

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      1. Estimado, te insisto en que la terapia de juegos, MUY utilizada con niños actualmente, tiene sus raíces en el psicoanálisis. Hace unos pocos años, la APA realizó un enorme meta-análisis de la eficacia de la terapia psicodinámica, que resultó bastante positivo (de hecho, reconocen que ningún otro enfoque, incluyendo las TCC han sido revisadas con estándares tan altos), aunque con algunas reservas a ser abordadas en investigaciones futuras, como es debido. Que no te guste es una cosa, que no tenga como base una teoría científica es correcto; sin embargo, decir que el psicoanálisis no tiene impacto en la psicología actual es rotundamente falso.

        Sobre lo segundo, no he hablado de enfoques dentro de la psicometría. He dicho que hay tests con enfoques psicométricos y tests con enfoques proyectivos. Son dos tipos de tests distintos, por lo que difícilmente uno puede invalidar al otro cuando usan aproximaciones teóricas y metodológicas diferentes. Lo que sí, se puede investigar si hay convergencia entre tests elaborados desde ambos enfoques – cosa que se hace bastante. Y en esas investigaciones, te puedes encontrar con tests proyectivos que tienen bastante respaldo – y del mismo modo, tests psicométricos cuya validación se hace comparando con tests proyectivos. Y desde luego, te encontrarás con otros que no tienen el menor respaldo – y lo mismo sucede, por cierto, con los tests psicométricos.

        Sobre lo tercero, te informo que, ya que tu blog es en español, o limitas explícitamente tu discurso a España, o no te sorprendas que te hablen de otras realidades. Aquí venir a callar a alguien porque no es español me parece de una arrogancia ridícula. El código deontológico no es universal, se adapta a cada país, por lo tanto, sí que importa si soy o no español, porque eso delimita mi actuar profesional – que, insisto, se relaciona con el área de la investigación y no con el área clínica. Sobre el caso español, que ahora sí leí, declara en su artículo 18° que “sin perjuicio de la legítima diversidad de teorías, escuelas y métodos, el/la Psicólogo/a no utilizará medios o procedimientos que no se hallen suficientemente contrastados, dentro de los límites del conocimiento científico vigente. En el caso de investigaciones para poner a prueba técnicas o instrumentos nuevos, todavía no contrastados, lo hará saber así a sus clientes antes de su utilización”. Esto desde luego es más categórico que otros códigos que he visto – aunque, por cierto, levanta la cuestión que ya hablamos antes, a saber, la falta de evidencias claras respecto a la eficacia de distintos enfoques psicoterapéuticos. También deja abierta una puerta para la interpretación cuando declara que los medios deben ser contrastados “dentro de los límites del conocimiento científico vigente”. ¿Qué pasa si uso una técnica que está fuera de ese límite, y que por lo tanto NO PUEDE ser contrastado? Te repito, por poco que te importe, que no soy español; pero para mis oídos latinos eso permite forzar una interpretación laxa al respecto.

        Por otro lado, el artículo 21° ya abiertamente permite mezclar peras con manzanas a menos que la ley lo prohíba: “El ejercicio de la psicología no deberá ser mezclado, ni en la práctica, ni en su
        presentación pública, con otros procedimientos y prácticas ajenos al fundamento
        científico de la psicología, cuando tal prohibición esté prevista legalmente”. Puedo equivocarme, pero lo que leo es que, si no es ilegal, puedes hacerlo. Y esta vez no lo digo yo…

        No obstante, insisto, también considero nocivo que técnicas básicamente “mágicas” se usen en un contexto psicoterapéutico. Lo que he criticado, es que el contenido histórico y conceptual del artículo es bastante inexacto – y su tono falsamente categórico -, no su mensaje de fondo.

        Saludos!

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    3. – Vale, pásame el estudio de la APA y le echo un vistazo. Porque yo tango un cuñado que iba para jugador del Barça y se lesionó, y otro que le dijo a Almodobar que pasaba de hacer cine.

      La terapia de juegos no es una terapia para nada ni ha sido testada para nada. Se usa en críos reservados, no en críos con trastornos, con lo cual no forma parte de la psicología sanitaria propiamente dicha. Lo que pasa es que los psicoanalistas usan un concepto de ‘terapia’ diferente, que no se relaciona con trastornos. Para ellos todo el mundo está enfermo por defecto y todos tenemos que hacer terapia. De hecho, Hans, el niño para el que la creó Freud no tenía más que un poco de miedo a los caballos por haber visto un choque de carros hacía unas semanas… Freud, por cierto, interpretó lo que le pasaba, en su tónica alucinada habitual, como un miedo al gran pene de los caballos que le recordaba al de su padre y todo el rollo edípico absurdo.

      – Las veces que hay convergencia en psicometría seria y tonterías proyectivas es porque son de sentido común. Joder, si me pasar la mancha y te digo que me veo suicidándome es evidente que muy bien no estoy. Pero en matices la cosa es diferente.

      – Yo no te he mandado a callar ni te he dicho que a nadie le interesa tu opinión porque no seas española, eso sería ser un auténtico subnormal por mi parte. Lo que te he dicho es que a nivel ético lo que cuenta es el código y no las opiniones. El código está para respetarlo, no para invetárselo según a uno le parezca. De todos modos, por curiosidad me interesa saber tu país de origen, porque sé que muchos códigos latinoamericanos son serios en ese punto.

      Por otro lado, no distorsiones el código. Lo que dice el artículo 21 es dictaminar incopatibilidades profesionales más allá del código. Por ejemplo, deontológicamente nadie se puede presentar como psicólogo y constelador familiar o maestro de reiki. Pero establece que tampoco te puedes presentar como psicólogo y experto en evasión de impuestos o como psicologo y torturador. Es una forma de mantener limpia la imagen del campo… no descontextualices las cosas.

      Y aquí paro la discusión. Un saludo.

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      1. – Estimado, no pensé necesario pasarte el artículo, considerando que no fundamentaste nada con artículos científicos en tu crítica (de allí los numerosos errores, supongo)… Pasaré por la insinuación de que podría estar inventando el estudio, y simplemente te doy el dato: se trata de un estudio por Gerber y sus colegas, titulado “A Quality-Based Review of Randomized Controlled Trials of Psychodynamic Psychotherapy” (2011). Verás cómo en las conclusiones destacan que, bajo los estándares clásicos, la terapia psicodinámica pasa la prueba, pero bajo los estándares usados, es recomendable más estudios al respecto. No obstante, aclaran que ningún tipo de psicoterapia cumple actualmente con esos estándares (es decir, los estudios respecto a su eficacia no los cumplen), incluyendo tu amada TCC…

        – Si bien puede tener uso como herramienta de counseling, la terapia de juegos ES una terapia que se usa mucho para modulación emocional y diversos traumas en la infancia, entre otros. Su eficacia ha sido objeto de numerosos estudios, y también tienes disponibles variados meta-análisis, especialmente en los últimos 15 años. Puedes googlear al respecto, no es difícil.

        – Sobre lo de los tests proyectivos, no has dado la menor fuente al respecto. No siendo psicólogo ni psicometrista, sin citar estudios al respecto, no sé de dónde diablos sacas esas conclusiones. Como bien me lo dijiste antes, a nadie le importa lo que tú digas. 🙂

        – Tampoco tengo muy claro de dónde sacas eso de que la “psicología española le lleva años luz a la latinoamericana”. Me suena a prejuicios, rozando la xenofobia. A menos que tengas algo en lo que sustentar tus palabras, aunque no parece ser tu especialidad. En lo que te he leído hasta ahora, JAMÁS sustentas tus palabras con alguna evidencia (algo muy curioso para alguien que defiende la ciencia de la pseudociencia).

        – Sobre el artículo 21°, habla específicamente de la prohibición de usar “procedimientos y prácticas ajenos al fundamento científico de la psicología” cuando la ley así lo dispone, por lo que da a entender que sí que se pueden usar procedimientos y prácticas ajenas al fundamento científico de la psicología cuando no es incompatible con la legislación vigente. Eso se desprende irremediablemente del artículo, no es culpa mía si no te gusta el resultado. Por cierto, la protección a los derechos humanos, a la libertad y a la integridad física y psíquica de las personas (incluyendo la absoluta incompatibilidad de la profesión con cualquier forma de tortura) se establecen explícitamente en los artículos 6° y 7°, por lo que dudo que el artículo 21° tenga relación con estos temas…

        Saludos!

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      2. Se me quedaba en el tintero que las psicoterapias NO SON para tratar trastornos exclusivamente – ese es un error francamente grotesco. Ya desde allí partes de una ignorancia rotunda del tema sobre el que estás haciendo una crítica…

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  5. Un artículo claro y muy completo, llevo tiempo leyendo las publicaciones y estoy fascinado por que son temas en que justamente, los estudiosos en la materia psicologica no ponen la atención debida a la aberración de las pseudopsicoterapias, soy de México y este país es, casí sin temor a equivocarme, un país lleno de magufadas e ignorancia, (mi propio padre, que es médico veterinario, consume homeopatía…lo que es la disonancia cognitiva de verás…) bueno, quería pedirte, de ser posible, un artículo que se hablé de la nula efectividad que pretende el coaching(y ni hablar del neurocoaching) que se extiende rápido, desconozco un tanto de que vá, jamás he asistido(ni me dan ganas) a una sesión pero amigos que han ido a pláticas regresan con un aparente autoestima mayor, y con mas ganas de “vivir” o repiten frases para ellos mismos de positividad y es escalofriante cómo lo toman, casí cómo un lavado de cerebro, sigue con estás publicaciones, son de lo mejor que he encontrado
    ¡Un saludo!

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  6. Patético artículo.
    Sin referencias y con bastante sesgo (siendo que se habla en un sentido supuestamente científico en exceso).
    Qué lástima dan las personas que consideran que la Ciencia lo es todo, cuando solamente se encarga de probar algunas cosas. Siempre hay que tener en claro que existen y siempre existirán cosas que la Ciencia nunca podrá predecir o explicar, sobre todo, hay que comprender que SOMOS SERES HUMANOS, somos demasiado complejos para ser completamente calculados y sometidos a métodos puramente científicos, para mí lo único que es completamente seguro es que provenimos de “Hombre+Mujer” y que algún día moriremos. Asimismo, se me hace demasiado lamentable que llames charlatán a Freud, cuando muy seguramente no lograrás en toda tu vida hacer ni la cuarta parte de sus aportaciones, llámense científicas o no, que en realidad tampoco puedes comprobar que es falso todo lo que propone.
    Espero que te esfuerces más en efectuar referencias APA en tus próximos artículos para que valgan algo tus palabras. ¡Saludos!

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  7. Muchas gracias por los artículos presentados. Soy estudiante de psicología y créanme que el mayor problema al que nos enfrentamos es a los distintos paradigmas en la rama de la psicología; en el aula claramente se puede notar.
    Llevo una materia llamada: “Tanatología”, creo qur es una de las partes más afectadas, un ejemplo claro es la parte de un duelo; se trabajan terapias humanistas existenciales en las cuales el efecto placebo es notorio: hablar a una silla, escribir cartas, hacer lista de cosas. Termina la terapia y vuelves a la realidad, el placebo no te ayuda a enfrentar otra perdida. Desde mi punto las CCC son buenísimas en todo caso, el punto de la ciencia no es una homogenización de casos, sino de la aplicación.
    Ese es el mayor debate en mi salón de clases; los humanistas, psicoanalistas, gestalticos, PNL e hipnotistas, suele tener en su discurso las siguientes frases:
    La TCC no ve a fondo los problemas que aquejan al paciente
    La TCC es muy agresiva porque ve al paciente como una rata
    La TCC ve muy mecanisistamente al ser humano.
    Al final del día la psicología comparativa y sus múltiples experimentos nos respaldan, la verdadera pregunta es: ¿Cómo acabar con la basura pseudocientífica de la psicología?

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    1. Lo que cuentas es algo que ya me han comentado muchos estudiantes de psicología: lo alucinante que es estudiar la carrera y tener que escuchar estupefacto todo el desfile de magufada entremezclada con las cosas serias. Y lo que dices sobre la TCC… sí, es el esquema básico de ataque, a lo que siempre hay que contestar “pero funciona y lo sabemos”. Podríamos hablar sobre las ratas y sobre el tema mecánico largo y tendido, porque tiene mucho matiz en todo caso.

      Para acabar con toda la basura pseudocientífica lo que es imprescindible es que psicólogas y psicólogos como tú se impliquen en esto. Gente colegiada que esté dispuesta a montar la guerra desde el propio colegio y que se faje para que se cumpla el código. En vuestras manos está.

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  8. Sin comentar algo en particular sobre el “artículo” o más bien, la opinión (pues no hay ningún respaldo externo que pueda sostener el escrito) expresada arriba, mi lectura general es la siguiente.

    Hay una excesiva necesidad de demostrar a toda costa que la psicología pertenece a un campo que se rige por determinadas normas y por supuesto, un discurso enteramente positivista. Pensé y casi lo tenia asegurado, que el pensar la ciencia solamente desde esa linea estaba totalmente en el pasado. Me imagino entonces que la propuesta es que todo aquello que no se ajuste a ese discurso pues queda fuera de él, y en consecuencia no hay ciencias humanas, ni sociales y todo va dentro de un mismo saco.

    El contexto al parecer no tiene importancia alguna en la opinión, se resaltan detalles que refuerzen la idea, mientras que aquello que se excluye es abordado a manera de: esto pasó y entonces ¡bum! Nació esto. Creo que de tanto pensar en magia y misticismo, esa magia se hizo presente en el escrito.

    Pensar a Freud, Mesmer, Charcot, como personajes contemporáneos o en un momento contemporáneo , no tiene validez alguna. Es obvio que (y recalco OBVIO) tanto los primeros esbozos del psicoanálisis como los de la psicología positivista dan risa, dan cierta sensación de extrañeza y eso sucede en el momento en el cual el contexto no se toma en cuenta.

    Por suerte y mucha suerte aún hay lineas de pensamiento no reduccionistas que plantean al humano como humano y no como androide, todo el halo que cubre la palabra ciencia es eso mi amigo; magia, sugestión, creencia. Y lamento decir que no esta ni tantito lejos de aquello a lo que excluye.

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    1. No puedo estar más en desacuerdo con tus alegatos. Empezando, creo que debes de buscar una definición que separe cientificismo y positivismo. Por otro lado, no entiendo ello de “no reduccionisas que plantean al humano como humano y no como androide…”; parece como si aún tuviésemos miedo de considerar al humano como un objeto de estudio en general, como si aún tuviésemos miedo de considerar que nuestros patrones, incluso mentales, puedan ser reconocibles. No sé, dejamos de ser hijos de dios hace mucho, dejamos de ser algo “distinto” a los demás animales y ya no somos centro del mundo ni del universo. Esa negación del alcance científico me parece un miedo del siglo pasado

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      1. Si el mismísimo proceso de reproducción es diferente entre los animales, siendo el del humano uno muy carácterístico y compartido entre muy pocas especies, ¿por qué no lo sería el del pensamiento / sentimiento / razonamiento? No vernos como el centro del mundo ni del universo, no significa que tenemos que vernos iguales.

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  9. Hay una que se menciona de pasada y que creo que se está considerando científica pero en realidad no lo es, o es muy discutible: la psicología evolucionista (que no debe confundirse con la psicología evolutiva o del desarrollo). La psicología evolucionista, por mucho que el apellido haga referencia a una teoría científica como es la de la evolución, la disciplina en sí ha sido duramente criticada por basarse en premisas más filosóficas que empíricas y además indemostrables. Un par de textos sobre el tema:
    http://ref.scielo.org/yvd7rd
    https://pablorpalenzuela.wordpress.com/2008/12/30/buller-contra-pinker-supuestas-falacias-de-la-psicologia-evolucionista/

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  10. Felicitaciones por el articulo. Muy completo y hasta habia cosas que no sabia y ahora pude completar el “álbum de figuritas” (de donde aprendio charcot y sus amigos). A los que critican el articulo por ser “sesgado” existe algo que se llama google o si quieren hacerlo por su cuenta metodología de la investigación. Donde pueden buscar papers. Buscar estudios, articulos y paginas que avalen lo que esta diciendo el articulo. Porque obiamente. Si tiene que mostrar evidencia de lo que esta afirmando. Deberia escribir un libro. Busquen hechos, evidencia y estadisticas!

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  11. Me sumo euforica y honestamente a los elogios sobre el articulo y me muerdo la lengua con los detractores pues no tengo hoy fuerzas para “desfacer entuertos”, pero usare las que me quedan para aportar una anecdota creo que bien traida.Y es que esto de abandonar el homocentrismo y asumir que no somos el hijo predilecto de nadie como especie (entre otras cosas por la escasa probabilidad que como agnostico le vaticino a la existencia de que haya alguien pilotando ahi arriba) es duro para todos y como ocurre actualmente con la tendencia a tildar de subversiva una verdad solo porque el resto ya se habia acostumbrado a la mentira, ir tirando por tierra las ilusiones pseudopsicologicas del ciudadano de pie nunca sale gratis.Y lo digo porque hace unos dias quede con una chica muy atractiva y aparentemente tratable en el plano intelectual, cuya reciprocidad pronosticaban desde el minuto cero una noche que brindarle a Ovidio hasta que en uno de esos aleatorios giros del destino y en lo que supongo fue un intento por parte de ella de impresionarme, dejo caer su actual inmersion academica en la PNL.Uno es tolerante y tiene mano izquierda, pero la proxima vez gritare fuego para cambiar de tema y hablar de bomberos pues apenas 20 minutos despues de vomitar con toda la buena intencion del mundo los mas amables argumentos con los que alcance a cuestionar tal disciplina con no mas esperanza que el de no ningunear su iniciativa (por mi me habria callado, pues hasta alli me llevaron sus caderas y no su discurso) me vi en la puerta del bar verbalmente mas abofeteado que si le hubiera o hubiese palmeado una nalga el dia que me dio su telefono…y opte por irme a casa con la resignacion de saberme la enesima victima de la pseudociencia aunque en paz con mi autoestima y una evidencia: Para coyundar, hay que mentir 🙂

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  12. Muy buenas. La verdad es que es un blog que es capaz de sintetizar rigurosidad, coñas e insultos de forma más que aceptable, así que felicitaciones.

    Total, que yo hace un par de años terminé de estudiar filosofía y salí escopetado de ahí porque es un área que, al menos en España, considero perdida (pues está repleta de (1) peña que se adscribe a un autor -Hegel en su mayoría- y todo lo que ocurre en el puto mundo se tiene que pensar a través de ese autor; (2) filofranceses y postmodernos en general; (3) un pequeño grupo de gente que sí trataba temas que podríamos englobar en la corriente anglosajona, pero que tenían un punto de infección jodido (mucho Broncano y bizarradas por el estilo). Así que abandoné esa infecta facultad y ahora estudio química.

    Me alegra que alguien en España se dedique a estudiar de forma rigurosa el criterio de demarcación y le preste especial atención a la psicología. Durante estos años, he conocido a bastante gente de psicología de diferentes ramas y mi conocimiento de lo que se hace en esa facultad viene de ahí (quiero decir que no estoy informado por lecturas de lo que ahí se hace). A nivel de TERAPIA bien es verdad que por lo que he hablado y visto (recuerda que estudié filosofía y la cantidad de compañeros que terminaron en el psiquiátrico es alarmante) la TCC es la que mejor resultados ha dado. Sin embargo -y por aquí viene la pregunta que te quiero hacer- a nivel de MÉTODO nunca me ha convencido. Asímismo, cuando he hablado con psicólogos que estaban haciendo el máster de neurociencia, estaban en un grupo de investigación o cosas similares, pues bueno, tenían sus experimentos, que si mandaban ondas por aquí, que si esta parte del cerebro tenía actividad y correspondía a esta función, etc., pero siempre realizaban estudios a nivel, por decirlo de alguna manera, macroscópico.

    Ya voy al grano que me estoy alargando demasiado. Si consideramos que todo lo que tiene que ver con algo así como ‘con la mente’ (dicho de forma tan tosca suena horrible), memoria, emociones, recuerdos, capacidad de razonamiento y un larguísimo etc., tiene su realizador material que es el cerebro, y el cerebro no es más que bueno, materia orgánica, ¿no crees que los estudios más rigurosos sobre comportamiento humano, memoria, emociones, etc., se tendrían que realizar a nivel molecular del cerebro?
    Quiero decir, mi novia me deja; que sí: escucho que me quiere dejar, lo proceso en el cerebro y esto desencadena una serie de sentimientos, estados de ánimo, etc. OK. Mi intuición es que estudiar qué reacciones químicas y movimientos físicos ocurren en mi cerebro después de procesar la información (y más aún: qué es a nivel molecular ‘procesar información’) debería ser el camino correcto para la psicología, y no tanto qué manifestaciones conductuales profiero o qué suerte de emociones tengo en cabeza. Al fin y al cabo, tanto las manifestaciones conductuales como las emociones que manifiesto seguro que tienen un realizador material. Y creo que debe ser cómo se comporta ese realizador material (el cerebro en este caso) lo que la psicología debe estudiar.

    No sé si me he explicado bien, pero creo que, más o menos, se entiende. Así pues ¿crees que lo que digo tiene sentido?, ¿esto ya se hace?, ¿no se hace porque no tenemos ni puta idea de cómo empezar a investigar el cerebro a nivel molecular? Siempre que he hablado con neurocientíficos nunca he tratado con nadie que lo haga a nivel molecular ¿mala suerte? ¿Es que estoy en España? ¿O es que no hay este tipo de orientación metodológica?

    Un saludo.

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    1. Hola Julián,

      Gracias por tu detallado comentario, entre filósofos sabemos que todo comentario debe ocupar, como mínimo una cara y media de word 😉 Ha sido interesante leerte. Te comento por partes.

      1) La filosofía española está en un estado lamentable, entre otras cosas por lo que dices. Los temas que se tratan son antediluvianos, mucho postureo gilipollón francés y los que hacen cosas son intoxicados por chorradas ya superadas. Yo lo achaco a la falta de cambio generacional, que hace que los viejos -casi todos ellos estancados y con el cerebro petrificado como para meterse en temas nuevos- dominen el campo de una forma casi feudal.

      2) A nivel metodológico la psicología seria es muy seria. Muchos de ellos tienen una preparación en este sentido que ya la querrían para sí algunos biólogos o físicos. Pero, claro, la psicología tiene sus problemas específicos -algunos mencionados en el texto de arriba- y una cantidad de variables que complica mucho las cosas. Respecto a que los estudios sean macroscópicos, claro, es que deben ser así. Por eso son psicología. La neurociencia y la psicología son diferentes cara de la misma moneda, teniendo el mismo objeto de estudio -el sistema nervioso-, pero estudiándolo desde diferentes niveles de abstracción. La psicología estudia la conducta observable y la neurociencia las bases celulares y los subsistemas nerviosos que suyacen a ella. Incluso hay un nivel intermedio en el que es imposible diferenciar a una de la otra.

      3) Los estudios sobre emociones, que es el ejemplo que mencionas, se hacen desde ambos puntos de vista y se cruzan los datos. Sabemos bastante sobre las bases neuronales -electroquímicas- de las emociones. Respondiendo a tus tres preguntas finales: 1) Es mala suerte. 2) No es porque estés en España -España es puntera en neurociencia. 3) Sí la hay.

      Un abrazo fuerte y suerte con la química. Alejarse de la filosofía no es un mal movimiento. Has estado rápido.

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      1. Una de tres, o no has estudiado filosofía, o lo has hecho para aprobar sin entender nada, o tienes serios problemas con el pensamiento global, que aunque es imposible de lograr, si es una de las bases de la filosofía, abrir la mente, tener pensamiento crítico, autoconocimiento, amplitud de miras y criterio, búsqueda…en fin, voy a dejar de leerte, evoluciona un poco, tantos títulos y masters, y no has aprendido nada.
        Siento ser dura, pero es lo que pienso.

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  13. Excelentes palabras, la información que acá ofreces y el cómo nos la presentas es de calidad. Soy estudiante de psicología y soy consciente de la falta que hace la formación rigurosa en epistmeología, además el posmodernismo y todas las bases “filosóficas” de las metodologías cualitativas de investigación abordando técnicas que arrojan resultados no generalizables tampoco o difícilmente replicables, generan una mancha sobre las metodologías cuantitativas y las herramientas psicométricas y que son, de base positivistas (si cabe el termino). Están de moda la psicología transpersonal, la estéril posmodernidad aplicada a los métodos y metodologías de investigación, las investigaciones fenomenológicas para abordar el fenómeno de la consciencia y demás, el extremo relativismo y el perderse en cuestiones sin salida en la psicología, es decir, el uso de ambiguos cuerpos teóricos para abordar la psique, son asuntos que podrían evaluarse y filtrarse mejor de tener los psicólogos, una mayor formación en epistmología, ya ni siquiera lo docentes saben establecer los criterios de demarcación entre lo que es y no es ciencia dentro de su disciplina, eso es triste , al menos para mí como estudiante de psicología y física pura, que de hecho, en física he aprendido más del tema empistemológico que en la misma psicología. Muchas gracias por este articulo.

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  14. Gracias por sus esfuerzos en diferencias entre ciencia y pseudociencia.

    Por otro lado, me adhiero al bulling contra el artículo: es un boceto no académico que quiere hacer cosas académicas, además de falta de información sobre psicología.

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  15. Hola, (creo que llegué un poco tarde)

    Leí completo el artículo y me pareció bastante interesante. La mayor parte de lo que escribiste, no lo sabía. Supongo que es comprensible ya que aún ni siquiera comienzo los estudios en psicología que quisiera hacer. Así que, gracias por haberte tomado el tiempo de escribirlo e informar un poco a la gente como yo, los más propensos a caer en las falacias y todo tipo de sinsentidos.

    Tengo una pregunta, pero primero he de aclarar que no soy de España, soy de Chile. Quisiera comenzar mis estudios en psicología para, posteriormente, trabajar en el área de la investigación (si no mal recuerdo, se necesita un máster y mucha experiencia para ello) pero no soy capaz de distinguir entre una institución que enseñe basura y una institución que de verdad enseñe psicología. ¿Me recomendarían estudiar en Latinoamérica? ¿Como se diferencia una institución buena de una mala? ¿Aluna recomendación para estudiar esta hermosa y apasionante carrera?

    Gracias de antemano, de verdad me gusta la psicología, la psicología social, la sociología y todo ese tipo de cosas. Quiero cumplir mis sueños y ser bueno en ello, ser un aporte y no una carga o decepción para la comunidad psicológica.

    Dejo mi correo por si es de utilidad: r.alfaro1@outlook.com

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