Pseudopsicología oficial. Facultades, COP, PIR y otras desgracias

«(La vida) es un cuento relatado por un idiota, lleno de ruido y furia», decía Shakespeare en Macbeth. Cuando entro a alguna de las instituciones que rigen la enseñanza y la práctica de la psicología y observo lo que por ahí habita, a veces pienso que, quizás no toda la vida, pero al menos la psicología sí es un cuento contado por sus personajes más ineptos. Y eso que vengo de filosofía. Pero es que lo que uno puede vivir en ambientes como el Colegio Oficial de Psicólogos (COP), una lisérgica cueva de pseudociencia, en las facultades de psicología, llenas de intrigas palaciegas e intentos constantes de asalto al poder, o en el examen oficial de acceso al PIR, no tiene comparación con nada que yo haya podido observar antes. El nivel de corrupción es total, el desdén por la ciencia es máximo, y las argucias retóricas son muy refinadas. La psicología tiene un problema muy grave con esto de la pseudociencia, porque sus mecanismos de control son lamentables y porque los aspirantes a chamanes han ido acumulando un poder que nadie en su sano juicio comprende.

COP: El lobo al cuidado de las ovejas

¿Por qué existen los colegios profesionales? En el artículo 35 de la constitución española se declara la libertad de elección profesional, de modo que todos los ciudadanos de este país tenemos derecho a optar a ser profesionales — juristas, contables, médicos, psicólogos, enfermeros, profesores, etc. Sin embargo, acto seguido, en el artículo 36, se declara que «La ley regulará las peculiaridades propias del régimen jurídico de los Colegios Profesionales y el ejercicio de las profesiones tituladas». Es decir: yo puedo optar a ser abogado, pero el estado ha de autorizarme y controlarme. Esto se debe a que las profesiones son actividades de gran sensibilidad social basadas en la confianza del consumidor, con los máximos estándares formativos y éticos. No hay margen para que el mercado regule a los médicos; la oferta y la demanda no pueden regir sobre quién se queda en el mercado y quién no — para empezar, porque la demanda no asegura una sanidad de calidad, y, para terminar, porque tener a un médico desastroso un solo día en la calle puede ser un drama para muchos. A fin de ejercer este control, por imperativo constitucional, el estado creó una serie de colegios profesionales que expiden permisos de ejercicio y dan de baja a los malos profesionales, todo ello en base a un texto de carácter legal, aprobado y supervisado por una serie de instancias de varios ministerios, que es ese papel mojado y tristón llamado «código deontológico».

En principio todo suena bien, ¿no? Pero el naufragio viene ahora. El estado español, en lugar de constituir colegios profesionales públicos, con sus funcionarios, su exposición política y su lógica legaliforme, decidió privatizarlos, transfiriendo las obligaciones de control público a manos privadas. La ley es garantizada por organizaciones ajenas a lo público, de modo que los profesionales son jueces y parte en la aplicación de su propio código deontológico y en el marco de desarrollo de su actividad, lo cual constituye una auténtica marcianada que, aunque nos hace ahorrarnos unos euros cutres, también nos hace perder calidad ética a raudales. Al fin y al cabo, esta privatización por parte del estado responde a una lógica quijotesca de respeto al incorruptible cultureta de pueblo; al médico que llegaba por la mañana, era vestido por las enfermeras, pasaba consulta de lo que le diera la gana, y luego, por la tarde, se daba una vuelta por el ayuntamiento a firmar documentos cual notario y a hacer un poco de pedagogía pública.

Y todo esto no me lo invento yo, lo dice la web del Congreso: «La peculiaridad de los colegios profesionales respecto de otras organizaciones se encuentra en que son corporaciones de derecho público que, no obstante, ejercen funciones de naturaleza jurídico-privada, aunque tengan delegadas algunas funciones públicas como es, por ejemplo, la disciplina profesional. El Tribunal Constitucional así lo tiene reconocido en sentencias 76/1983, 23/1984, 123/1987 y 89/1989, entre otras en las que señala que “los colegios profesionales son corporaciones sectoriales que se constituyen para defender primordialmente los intereses privados de sus miembros, pero que también atienden a finalidades de interés público».

«Defender primordialmente los intereses privados de sus miembros» y, ya de paso, nos hacen el favor de mirarnos lo de la deontología de vez en cuando. Resultado directo: los colegios profesionales son cortijos privados, comandados por el que asuma el poder (money), que se rigen por intereses privados (money) y que se encargan de velar por lo mejor, no para el campo o para el consumidor, sino para aquellos que han asumido el poder (money) — como cualquier empresa, vaya. Esto ha llevado a que los colegios profesionales de este país de hayan convertido en calderas de politiqueo de la peor de las calañas, con unos puestos de mando, con capacidades de poder público incluido, que son un caramelito para todos los sinvergüenzas de este mundo, especialmente para aquellos que se desempeñan en el innoble arte psicomágico de las constelaciones gestálticas, con manoseo orgónico incluido. Y consiguen llegar al poder. Vaya si lo consiguen. Y eso que el código deontológico es intransigente con la pseudociencia, siendo muy exigente con los estándares científicos de las prácticas y enseñanzas en nombre de la psicología — ver artículos 5, 22 y 33. Pero es que en el COP se pasan el código deontológico por el forro de los huevos, por decirlo finamente, de modo que una de las principales fuentes de negación de los estándares éticos del campo proviene justamente de la entidad que ha de velar por ellos.

Hagamos una radiografía al peor caso que conozco, el COP-CV —el de la Comunidad Valenciana, porque los valencianos nunca se quedan a medias—, para notar hasta qué punto de pútrida está la cosa:

Junta de gobierno: Un vicedecano es coach, uno de los casos más alarmantes de intrusismo al que ha de hacer frente la psicología. No se esconde, precisamente. Participa en un máster propio de coaching, se presenta como coach y pontifica en jornadas sobre «coaching profesional» en el propio COP-CV. Otra vicedecana es psicoanalista —aunque también se presenta como coach por la vida—. Una, vicedecana, psicoanalista, en, el, 2017, siendo el psicoanálisis uno de los casos más estudiados de pseudopsicología, que viola el código en tantos puntos que no vale la pena ni repasarlo. Se trata de una «psicóloga clínica» que fomenta el uso del psicoanálisis como psicoterapia en el ámbito clínico, cuando no ha demostrado eficacia jamás para nada. Por último, la tercera vicedecana es otra coach, psicóloga jurídica que, por lo que oferta por ahí, tiene una consulta privada para la atención clínica, lo cual está prohibido. Entre los vocales, más locura. Un coach que hace EMDR, que es una magufada como una catedral ya refutada por estudios bien diseñados, otra que es  «psicóloga especialista en coaching»… en fin, lo peor de cada casa.

Comisiones: Las comisiones del colegio nos dan a entender que el mismo es, básicamente, un aquelarre, y que poco o nada tiene que ver con la psicología a estas alturas. Por ejemplo: comisión de vegetoterapia (info aquí), psicoanálisis (info aquí) o gestalt (info aquí). Los grupos de trabajo, más y peor: coaching, constelaciones familiares, análisis bioenergético, psicoanálisis infantil, terapia a través de la aventura (sic), psicología positiva, y un largo y lamentable «etc».

Cursos de formación: Para mi grata sorpresa, veo que han limpiado un poco el lodazal que había. Sin embargo, hay constancia de todos los cursos de pseudociencia que se han impartido. En total, aproximadamente un 15% de los cursos impartidos por el COP-CV presentaba contenido pseudocientífico explícito: interpretación de sueños, mucho coaching, muchas constelaciones, mucho psicoanálisis, mucho orgón…

Mi experiencia personal con el COP es muy reveladora de su carácter. Una vez me mandaron una carta oficial de queja por este blog. Hacen cursos de constelaciones y de interpretación de sueños, el código lo usan para nivelar sillas, y encima les parece oficialmente mal que alguien diga algo malo sobre esas cosas. Hace un tiempo entré en contacto con uno de los grupos de trabajo, cuyo nombre no revelaré para que no amanezcan con una cabeza de caballo entre las sábanas, y hablamos de montar un curso o al menos de dar alguna charla o jornada sobre pseudociencia en psicología. Pero presentaron la propuesta y salieron tan acojonados que nunca más se han vuelto a poner en contacto conmigo.

A esta gente, que no te defiende, que ni siquiera trabaja en tu campo, que te exige cosas que ellos no cumplen, les pagas ese dinero que tanto te cuesta ganar. Yo me lo pensaría, o al menos iría a montarla pero bien.

PIR: El examen de admisión a Hogwarts

Todo psicólogo clínico, capacitado para llevar a cabo psicoterapias y, en general, para lidiar con personas con trastornos mentales, ha de pasar un periodo de residencia de cuatro años (PIR – Psicólogo Interno Residente), equivalente al periodo de residencia de los médicos (MIR). El examen para acceder al PIR, cuya competencia es feroz porque hay pocas plazas, pagan bien y te da un plan de vida muy interesante, valora los conocimientos que el aspirante tiene para la práctica clínica de la psicología. Es decir, los contenidos a evaluar son aquellos que se considera que un psicólogos clínico ha de conocer y que puede aplicar en consulta — hago esta matización, porque hay gente que me ha dicho que la inclusión de preguntas pseudocientíficas responde a mera culturilla general, y no, no hay preguntas sobre las capitales de Europa ni sobre los nombres de los reyes godos.

No voy a irme muy lejos, voy a referirme a algunos ejemplos de preguntas que han aparecido en los exámenes del 2016 y el 2017. El caso no es tan extremo como el del COP o el de las facultades, pero sí es muy preocupante, porque es pseudopsicología en el sitio más inesperado:

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Bonus track:

Fornicación

Sobre estas increíbles preguntas, me remito al carácter pseudocientífico de los tests proyectivos, del psicoanálisis y del EMDR. ¿Cómo es posible que esto aparezca en el examen del PIR, como una invitación a los psicólogos clínicos a evaluar a la gente en base a interpretaciones sin valor psicométrico de manchas de tinta y de dibujitos? Los pobres estudiantes para el PIR viven desquiciados, por no comentar los temarios de las academias que preparan el examen, que esos también tienen mucha tela que cortar.

Facultades: «Los ricos son los amos de los pobres; los deudores son esclavos de sus acreedores» (Proverbios, 22:7)

Cuando el trabajo en una facultad pública es visto como una oportunidad empresarial, las cosas comienzan a ir mal. Por supuesto, no hay nada intrínsecamente malo en ganar dinero, oye, faltaría más; el problema es cuando haces tu trabajo de un modo negligente en aras únicamente de atrapar el dinero y correr. La universidad española está llena de sinvergüenzas de ese tipo, parásitos sociales chupando del bote, ocupando plaza y aportando la nada. Sin embargo, en otras facultades esta clase de personajes procuran pasar desapercibidos o, en el peor de los casos, limitarse a llenarle la cabeza de porquería a sus alumnos en clase. En las facultades de psicología, en cambio, es habitual que los grupitos de locos de la gestalt, del mindfulness, psicólogos sociales posmos que vete tú a saber cómo han llegado ahí, o los más innovadores del coaching, busquen activamente el protagonismo dentro de la facultad, gozando del visto bueno de sus decanatos, que buscan aplacarlos, y del rectorado, que ve posibilidad de business.

Por supuesto, si los de la gestalt consiguen hacer un máster propio que supone un ingreso de dinero a la universidad, tendrán más poder interno que los pobretones del departamento de al lado, que seguramente se dedican mezquinamente a producir investigación de calidad. Y si los del máster propio están financiados por una entidad privada de dudosa reputación y de mucha sinvergoncería, dicha entidad tendrá poder sobre rectorado, dado que le deben dinero o, al menos, la posibilidad de ingresarlo. Y ese es el caldo de cultivo en el que han ido floreciendo los «títulos propios», unos titulillos que nacen de iniciativas docentes propias de las universidades, no reconocidos por la ANECA  pero que llevan el sello y la firma del rector de la universidad — lo cual es suficiente reclamo como para que sean todo un éxito. Los títulos propios, cabe decirlo, son una modalidad formativa interesante, dado que permite montar cursos muy específicos con gran libertad.

Volvamos a Valencia, terra de foc, de petardos y de excesos. La UV ya tuvo un máster en homeopatía —con bastantes ediciones a sus espaldas— que fue tumbado con el empuje de varias asociaciones. Pero aún tiene bastante basura. Pero bastante, mucha, entre su oferta de títulos propios. Yo mismo he hablado con el vicerrector de posgrado, que nos ha dicho que sí, que todo fatal, que tenemos razón, que leerá los escritos, para, al cerrarnos la puerta en las espaldas, pasar de todo. De psicología, por cierto, es tal el poder del maguferio dentro de la facultad y tantos los intereses en esos másters que no hemos podido tumbar ni uno solo; ni siquiera hemos podido hacer que consideren la posibilidad de considerarlo. Entre la oferta hay estupideces sin el más mínimo fundamento como másters en «neurofelicidad», coaching, programación neurolingüística (info aquí), inteligencias múltiples, psicología positivagestalt o DMB – en DMB, que es una mezcla de PNL e hipnosis ericksoniana, hay varios; incluso hay engendros quiméricos como coaching empleando DMB, o DMB enfocado a la práctica clínica.

Hace unos meses me invitaron a dar una charla a la facultad de psicología. La experiencia fue, como poco, desconcertante. Acudieron unas terapeutas gestalt, junto a una catedrática local, a reventar la charla con una actitud matonesca muy jodida. Incluso hubo quien me suplicó antes de la charla que retirara una dispositiva en la que enseñaba los cursos de análisis bioenergético y vegetoterapia del COP-CV. Una locura. Eso sí, la decana una crack, aunque creo que a la pobre la tienen sobrepasada entre todos.

En resumen: esto es serio, esto se ha metido hasta la cocina, y esto hay que solucionarlo. Y solucionarlo no pasa precisamente por hacer amigos, que la actitud conciliadora y pusilánime de la mayoría de psicólogos le hace un muy flaco favor al campo. Eso sí, vale la pena ir bien preparado y organizado, porque ellos saben bien lo que hacen y nosotros nos hemos dormido en los laureles desde hace mucho.

Por Angelo Fasce

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37 comentarios en “Pseudopsicología oficial. Facultades, COP, PIR y otras desgracias

    1. Lo que comentas sobre el paso al maguferio dentro del propio PIR es muy cierto. La cosa está bien jodida, y te digo más, y esto lo han defendido algunos filósofos y tal, pero a veces para los cambios intelectuales profundos las generaciones han de morir y otras han de tomar el relevo, porque con el tapón es imposible. El problema es que no veo que los nuevos psicólogos que salen de las facultades sean porcentualmente mejores que los que ya están, al contrario, estas movidas parecen ser cada vez más populares. Tiene que venir alguien de fuera a poner orden, esto no se va a solucionar con dinámicas puramente internas.

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  1. Ya era hora de que alguien señalara tanta montaña de mierda sobre la psicología. No sé qué me da más asco si lo del COP (que ya me lo sabía y llevo tiempo sangrando porque siento que no se puede hacer nada) o lo del PIR (que solo me presenté una vez por ver cómo era y vi que era un despropósito). Al menos me quedaba una cierta confianza en las universidades… Otra venda que se me cayó hoy; como si no hubiera tenido bastante con saber lo de Huxley y Maslow en el instituto Esalen.

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  2. Todo bien, pero dejar claro que la pregunta de Fornicación fue un error tipográfico del. PIR 2017 donde se quiso escribir “ForMicación”, que es efectivamente un delirio sobre hormigas en la piel. La pregunta se anuló por el fallo ortográfico.
    No vayamos a faltar a la verdad por hacer el chiste, señor Fasce

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  3. Me llama profundamente la atención, esta llamada continua a ejercer y promover una nueva Santa Inquisición, esta vez, en vez de en nombre de la iglesia se hace en nombre de la ciencia. Personalmente después de cinco años de psicoterapia cognitivo-conductual, y antidepresivos con distintos terapeutas, que me fue bien para sacarme de las crisis agudas y estabilizarme, pero no que no curaron mi dolencia. Lo dejé y probé algunas de las terapias de las que hablas y a mi y otras muchas personas que conocí también les fue bien, a unas más y a otras menos. Curiosamente el uso terapéutico de enteogenos fueron los que consiguieron curarme desde el conocimiento de mi interior.
    Yo no soy psicólogo y no necesito poner en tela de juicio desde la ciencia la efectividad de nada. Solamente tengo mi experiencia y la de otras muchas personas que me encontré en el dificil camino que tuve. Y todos nosotros merecemos respeto, el respeto de buscar y encontrar caminos que nos han funcionado, que en mi caso me salvaron la vida y me ofrecieron una vida mucho mas plena y feliz que la que me ofrecieron las terapias convencionales. ¿Donde está el problema?, ¿Donde esta el engaño? ¿Por que tanta inquina en terapias que ayudan objetivamente a tanta gente? No se han demostrado científicamente,bien hagan pruebas, estudien, dediquen dinero y recursos, pero por favor, las personas que hemos sanado gracias a alguna de estas terapias u otras que estan fuera de las universidades, merecemos un mínimo de respeto. El deber de la ciencia es poner en duda todo, y eso esta genial, pero también tener la mente lo suficientemente abierta para no excluir, ni demonizar todo lo que EN ESTE MOMENTO, no tiene protocolos o herramientas para entender. Solamente pido respeto mutuo en el dialogo que algún dia tendrá que emprenderse en estos temas. Gracias

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  4. Hola Ángelo

    Quería preguntarte qué opinión te merece la psicología positiva (Seligman, Csikszentmihalyi, Fredrickson, etc).

    ¿Los consideramos ciencia o filosofía con base en estudios científicos? ¿Pseudociencia? ¿Engañabobos?

    ¡Un saludo!

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    1. La psicología positiva de Seligman trabaja dentro del método científico. Que un estudio pueda tener pegas en la metodología no hace que sean estafadores. Los estudios con errores son también parte de la ciencia, y desde luego Seligman y demás hacen trabajo científico. Otra cosa es si sus conclusiones son verdaderamente válidas con la evidencia que manejan.

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      1. A eso es a lo que me refiero: ¿utiliza el método cientíco? Sí, y hasta donde humildemente sé, bien llevado. Pero eso no quiere decir que sea ciencia, o yo tengo dudas al respecto. Para mi es filosofía (muy interesante) que estudia el valor, conductas y puntos de vista necesarios para alcanzar la felicidad, pero con un enfoque y metodología más científica de lo que hicieron en su día muchos filósofos, como por ejemplo Epicuro.
        De hecho en esta entrada Ángelo Fasce lo pone en el grupo de PNL y otras pseudociencias, magufadas, etc. (octavo párrafo y al final también).
        Y luego habría que ver lo que queda fuera de Seligman, que habría que cogerlo con pinzas…

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      2. En efecto. Seligman trata de hacer ciencia: que un estudio pueda ser discutible por otros científicos no deja de ser parte del trabajo normal en ciencia.

        Bajo el paraguas de la psicología positiva entran todo tipo de magufadas, eso también.

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      1. Pues si la psicología se reduce a lo cognitivo conductual, que pena de ciencia, que visión más reduccionista y pobre. En muy hulmilde experiencia la psicología es mucho mas que eso. La psicologia transpersonal, y supongo que esto sonará anatema, tiene en cuenta aspectos mas ricos y diversos, para compreder la psique humana e ir a la raiz de los traumas y conflictos. Mi experiencia directa con enteogenos y con mas de 150 casos vividos de forma directa y cercana, asi me lo demuestran. Hablo desde la experiencia vivida y no mis nulos estudios sobre psicologia.Gracias

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      2. ¿Cómo que reduccionista? Te pregunto lo mismo que a Dunlendino. ¿Qué tiene de malo que una ciencia trabaje con evidencia y no con pajas mentales? Según tu comentario, también deberíamos estudiar los horóscopos, o el I Ching, o eso de los japoneses de las personalidades según los tipos de sangre.

        Reduccionismo es otra cosa, por cierto, que no tiene que ver con lo que dices. Precisamente el misticismo (como la transpersonal) es reduccionista. El psicoanálisis es reduccionista. El trabajo científico es lo contrario.

        Pero vaya, si la psicología transpersonal es un modelo válido de algo, a ella le corresponde probarlo, lo cual no ha ocurrido aún, ni creo que ocurra. Y no, tener experiencias drogado no cuenta como prueba.

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      3. Me resulta sorprendente la superioridad moral con la que te expresas, ignorando tal vez las miles de experiencias desde ámbito psiquiatrico, que se realizaron durantes los años 60-70 con sustancias como el LSD y los espectaculares resultados que se obtuvieron, hasta que se prohibieron con la entrada en vigor de las guerra contra las drogas. Tal vez deberías de ller a psiquiatras de prestigio como Stalisnav Grof co el LSD y las experiencias con ayahuasca de otro psiquiatra de prestigio como Claudio Narajanco. Te invito a documentarte en internet con la abundante bibliografía existente. Este momento se han retomado muchos estudios que están avalando lo que la propia experiencia ya sugiere desde hace mucho, te sugiero hacer una simple busqueda en google sobre los usos terapéuticos de los enteógenos. Mas allá de todo esto, tengo la enorme libertad de no ser psicólogo, por lo tanto no necesito constreñirme a esa visión que tienes de la psicología. Si puedo decir que utilice la psicologia cognitiva durante cincos años de depresión profunda, y a mi no me curó, ni tampoco los antidepresivos. Sin embargo si me curo es uso terapéutico de la ayahuasca. La expresión “drogado” es de una simpleza tan profunda que solamente puede venir de la ignorancia ante los procesos mentales profundos que se producen en un estado expandido de conciencia. A mi me curo por que me enseño la raiz más profunda de mi depresión. Y una vez que experimentas con todos tus sentidos esa semilla, ese origen de tu enfermedad del alma, se cura. Son años de psicoterapia concentradas en unas pocas horas. Al igual que me curo a mi, por una colabaración profesional que realice he tenido la oportunidad de asistir a verdaderos milagros psicológicos, gente muy hundida, con profundos traumas arraigados desde la infancia, eran capaces de vivenciarlos de nuevo, entender su dolor, su sufrimiento y dejarlos atrás en su vida. Despreciar con la altivez que desprecias miles de experiencias como la que te cuento no beneficia en absoluto el supuesto espíritu cientifico que predicas y defiendes. Tal vez un poco de humildad en la forma de expresarte vendría muy bien en tu blog. Gracias

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      4. ¿Pero qué superioridad moral ni qué niño muerto? ¿Dónde he hecho juicios morales sobre nada? ¿Esto es como lo de reduccionismo, que es una palabra que usamos al azar?

        Experiencias hay miles, pero la cantidad no suple la calidad. Y lo que sí hay es evidencia de relación entre uso de enteógenos y brotes psicóticos, uau, ventajón, guapísimo.

        Grof y Naranjo son dos pedazo de magufos, con la gracia de que al último lo sacó Punset en la TV, porque no tienen vergüenza. Lo de la psicología transpersonal es un batiburrillo de religión y mística psicoanalítica que no ha juntado la menor evidencia empírica de nada, cosa que ya mostró Albert Ellis en 1989.

        Si miro en Google Académico sobre la investigación con enteógenos me encuentro algunas cosas, pero ninguna de ellas justifica este flipe. Sobre todo porque todos estos estudios, dudas metodológicas aparte, nunca arrojan unos resultados que sean ni medio comparables a la eficacia de terapias basadas en la evidencia.

        Siento mucho si tu experiencia con la terapia cognitiva no fue positiva. Los antidepresivos, a la luz de la evidencia que va surgiendo, no me sorprende, la verdad. Pero decir que la depresión se cura entendiendo “el origen profundo”, pues mira no. Es mucho mejor enseñar a la gente a desarrollar habilidades de afrontamiento que meterles alucinaciones que, si tuvieran algún efecto, lo tendrían momentáneo y luego te dejarían igual (como los antidepresivos). Y eso me parece inmoral. Inmoral.

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  5. Creo que tu tono en la respuesta evidencia lo que te intentaba expresar en mi anterior mensaje. Me parece un poco fuera de lugar y sobre todo bastante irrespetuoso llamar a Claudio Naranjo magufo, Si dejaras a un lado tu tono altivo y faltón y echaras un vistazo a su curriculum y su trabajo durante mas de 40 años en universidades de enorme prestigio como Stanfor o Bercley te darias cuenta que al menos y como poco merece ser tratado con respeto. Tratar de inmoral el uso terapéutico de enteógenos es describir bastante bien desde donde nace tu análisis,según tu científico, no es así, ya que es un tema por el que me he preocupado bastante en documentarme. Pero claro en el ámbito de la moral cada uno es libre de ejercer la que quiera, siempre y cuando no se la intente imponer al vecino y menos disfrazada de conocimiento científico. Mi sugerencia final es muy simple respeto, el respeto es un elemento importante en un medio divulgativo como el que pretende ser este blog Gracias

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    1. Mare meva, es que no defrauda.

      Del artículo de Scientific American:

      “Aunque el estudio incluyó solo seis voluntarios y no tuvo grupo placebo, los científicos dicen que la bebida comenzó a reducir la depresión en los pacientes en cuestión de horas, y que el efecto aún estuvo presente después de tres semanas. ”

      O sea, 6 voluntarios, sin grupo control, y eso son conclusiones válidas. Me cago vivo. Scientific American no es lo que era.

      Aparte, de que el artículo recita como un loro la hipótesis de la serotonina como causa de la depresión, que es una hipótesis sin evidencia empírica desde los 60, y que sigue sin tener mejores tasas de mejoría que la remisión espontánea. Que sigue en vigor porque el Prozac y derivados vende mucho mucho.

      No, desde luego científico no eres.

      Yo tengo una hipótesis más guay sobre esto: resulta que para la industria farmacéutica el coste de desarrollar nuevas moléculas es enorme, y la hipótesis monoaminérgica (la serotonina como causa de la depresión) no da para más. Así que igual ahora están buscando nuevas sustancias que vender para seguir con el negociete, aunque en realidad los antidepresivos no tienen tasas de éxito superiores al 50% (la psicoterapia basada en evidencia empieza a partir del 65%). Y, por supuesto, todo flipado de la vida que quiere ver justificada su afición a meterse y ver luces de colores ha encontrado un filón, como los consumidores de marihuana que tratan de justificar su adicción con “usos medicinales” que nunca demuestran beneficio en condiciones mínimamente rigurosas.

      “Pero para mi, que no necesito de todos esos estudios para formarme un criterio, la evidencia de lo que visto, escuchado y experimentado es abrumadoramente clarificadora y real.”

      Eso quiere decir que, probablemente, eres una persona muy crédula. Cuando una persona así dice “yo sé lo que he visto” mi respuesta instintiva es “No, no lo sabes.”

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      1. Hola Ramón, sobre la industria farmacéutica, creo que vas un poco desencaminado. Precisamente para la industria, el uso de estas sustancias sería una autentica ruina, ya que no las pueden patentar y su producción es extremadamente barata. Otro punto que descarta tu hipótesis “guay” es que el tratamiento con enteógenos es puntual y corto, por lo que desparece otro de los atractivos para la industria, la cronicidad en el tratamiento. La realidad es que el uso de estas sustancias sería una autentica ruina de proporciones bíblicas para la industria y una bendición para la sociedad, como supongo que sabes según la ONU la depresió sera en poco tiempo la enfermedad más extendida e incapacitante del planeta, de alguna manera ya lo es.
        Crédulo, se me puede llamar muchas cosas pero crédulo creo que no encaja para nada en mi perfil. Lo que tampoco soy es ciego, sordo o necio . Y no te hablo de mi propia experiencia personal, si tú desde tu cómodo púlpito teórico, te atrevieras a entrevistar a más de 200 personas y hubieses tenido la experiencia en primera persona de observar como llegaban, escuchar sus historias personales, muchas de ellas bastantes trágicas y después de tres días de tratamiento el cambio tan profundo que experimentaban, te quedarías de piedra, por muy escéptico que aparentemente te muestres. Si además hubieses tenido la experiencia que yo he tenido, de llamar tres meses más tarde a esa personas y comprobar como en un 78% de las personas que yo entrevisté, la alegría y ganas de vivir permanecen, cómo los cambios en su vida cotidiana, sus valores y prioridades vitales permanecen, la sorpresa todavía sería mayor. Estimado Ramón, dicen por ahí que la experiencia es la madre de la ciencia, te animo que busques esa experiencia, que tu cerrazón cientifista, no te ciegue, que la imprescindible curiosidad científica te mueva a explorar con la mente abierta otras posibilidades, abrir otras puertas que tienen el potencial de ofrecer herramientas poderosas, accesibles y baratas para combatir la plaga que asola al ser humano actual, la depresión.
        Un saludo cordial

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      2. Llevo 16 años trabajando como psicólogo y he tratado a bastante más de 200 personas. Eso para empezar.

        He tenido pacientes con depresiones crónicas severas solventarlas en 6 sesiones. He tenido casos largos y cortos. De muchos tipos.

        Cientificismo es otra de esas palabras que marcan muy claro el verdadero sentido de quien la usa.

        La depresión es una enfermedad creciente porque el modelo biomédico de que es una desajuste neuroquímico que se arregla tomando cosas lo ha provocado así. La DSM V ha acabado cayendo porque ha llevado al extremo la tendencia de patologizar absolutamente todo. Todo.

        No necesitamos más drogas, del tipo que sean.

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  6. Otro articulo interesante que ofrece algunas pistas desde una revista cientifica.
    https://www.scientificamerican.com/espanol/noticias/la-psicodelica-ayahuasca-es-puesta-a-prueba-para-tratar-la-depresion/

    Como ya te he dicho no soy cientifico, ni psicólogo, gracias a Dios, soy periodista. Y dada mi experiencia directa conmigo mismo en primer lugar, con otras 150 personas de forma directa y 120 entrevistas telefónicas, puedo decirte que los cambios conductuales y emocionales en las personas son reales, y no solo son reales sino que ademas, tres meses más tarde permanecen los efectos. Evidentemente mi experiencia no tiene ningún valor científico. Pero para mi, que no necesito de todos esos estudios para formarme un criterio, la evidencia de lo que visto, escuchado y experimentado es abrumadoramente clarificadora y real. Gracias

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    1. Discúlpame Alberto, resolver una depresión profunda en 6 sesiones, no creo que sea lo más habitual, he entrevistado a distintos psicólogos y desde luego eso que cuentas puede ser puntual, pero no habitual. La respuestas que ofrecen los enteógenos parten precisamente de que la depresión, al igual que otros muchos trastornos psicológicos, no vienen provocados por un desequilibrio neuroquimico, ni mucho menos. Por lo que yo he podido observar, la mayoría de las veces, la inmensa mayoría, tienen su núcleo en traumas o conflictos en la niñez y la adolescencia, casi siempre relacionados con los padres o miembros muy cercanos de la familia. Falta de afecto y atención, ausencias, abusos… Por lo que he podido observar esa impronta queda registrada en nuestra mente, y nos va condicionando el resto de nuestra vida, en ocasiones la misma vida nos toca esa herida emocional, y automáticamente salta el resorte de respuesta y defensa que hayamos desarrollado a lo largo de nuestra experiencia vital. Como ya te he dicho cuando tu vuelves a experimentar esas heridas emocionales, las vuelves a vivir, pero desde otro lugar, más cercano al espectador, de una forma sorprendente las heridas cicatrizan, por que te permite entender la experiencia vivida en tu infancia, incluso perdonar cosas que resultarían imposibles de perdonar en principio, como un abuso emocional mantenido en el tiempo o una violación de un progenitor. Cuando he vivido estas experiencias, siempre pensaba lo mismo, qué pena que estas cosas no se estudien en profundidad, es una oportunidad tan grande para tantas personas que sufren, que me da cierta rabia el que no solamente se ignoren, si no que además se ridiculicen desde el desconocimiento o la ignorancia de las increíbles cosas que pasan en las mentes de las personas que las viven. Para un psicólogo como tú, te resultaría fascinante, a nivel profesional, poder trabajar con personas que tienen esas experiencias, podrías entender sin lugar a dudas, los procesos psicológicos tan profundos y transformadores que se pueden producir en escasas horas y el cambio radical y conmovedor que te ofrecería en tu trabajo. Colaboré durante unas semanas con un psicólogo con 40 años de experiencia, que trabajaba con estas sustancias, y lo que él me dijo fue “esto no es para todo el mundo, pero para mi, es la experiencia más enriquecedora e importante de toda mi carrera profesional, es tener la oportunidad de trabajar con pacientes con una apertura psicológica y emocional impensable en cualquier otro tipo de terapia, lo que permite resultados rápidos y permanentes”

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      1. La leche.

        “Discúlpame Alberto, resolver una depresión profunda en 6 sesiones, no creo que sea lo más habitual, he entrevistado a distintos psicólogos y desde luego eso que cuentas puede ser puntual, pero no habitual.”
        Un tratamiento cognitivo conductual en depresión dura, de acuerdo a los protocolos habituales, entre 12 y 20 sesiones. Este tipo de progresos no son en absoluto raros. Otra cosa es que la efectividad de la terapia está ligada a la adherencia al tratamiento, y hay mucho ecléctico haciendo mamarrachadas.

        “La respuestas que ofrecen los enteógenos parten precisamente de que la depresión, al igual que otros muchos trastornos psicológicos, no vienen provocados por un desequilibrio neuroquimico, ni mucho menos. Por lo que yo he podido observar, la mayoría de las veces, la inmensa mayoría, tienen su núcleo en traumas o conflictos en la niñez y la adolescencia, casi siempre relacionados con los padres o miembros muy cercanos de la familia. Falta de afecto y atención, ausencias, abusos… ”
        Eso es completa y absolutamente falso. Así de claro.

        “Por lo que he podido observar esa impronta queda registrada en nuestra mente, y nos va condicionando el resto de nuestra vida, en ocasiones la misma vida nos toca esa herida emocional, y automáticamente salta el resorte de respuesta y defensa que hayamos desarrollado a lo largo de nuestra experiencia vital. ”

        Nope.

        “Como ya te he dicho cuando tu vuelves a experimentar esas heridas emocionales, las vuelves a vivir, pero desde otro lugar, más cercano al espectador, de una forma sorprendente las heridas cicatrizan, por que te permite entender la experiencia vivida en tu infancia, incluso perdonar cosas que resultarían imposibles de perdonar en principio, como un abuso emocional mantenido en el tiempo o una violación de un progenitor. ”

        Que no. Las personas superan esos problemas desarrollando habilidades de afrontamiento y modificando su conducta. El perdón no tiene una mierda que ver en eso. Es purria psicoanalítica, qué pesaos con la infancia, con la de gente que ha tenido infancias felices y desarrollan depresión y ansiedad.

        Aparte, el 85% de las personas que sufren trauma severo NO desarrollan trastornos de estrés postraumático ni demás. La resiliencia es la norma, no la excepción.

        Lo único increíble aquí es las chorradas que llegan a inventar algunos para explicar cosas que están ya más que explicadas, como si hubieran descubierto el huevo frito, e increíble es que tras más de un siglo sin aportar la menor prueba de su validez se siga dando la matraca con ideario psicoanalítico como los traumas infantiles.

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      2. Me encanta el nivel de debate , e intercambio de opiniones que utilizas, “completa y absolutamente falso”, “mamarachadas”, “mierda”. Discúlpame debe ser que eres un psicólogo excepcional, y que posees la verdad absoluta sobre la mente humana y la opinión y experiencias de los demás son eso “mamarrachas”. Debe ser que toda la gente que conozco que lleva años yendo al psicólogo son “mamarrachos” que no saben que se tienen que sanar en 12 sesiones, pobrecitos ignorantes. Pobres mentirosos y defraudadores los cientos de personas que he podido conocer que aseguran haberse curado, sanado sus heridas de la infancia, qué gente sin escrúpulos, y sobre todo sin conocimiento, sin el VERDADERO conocimiento, almas cándidas, pero eso sí magníficos actores, actores de Oscar a la mejor interpretación. Y por su puesto la palabra “inventar”, según tu todo lo que he vivido, visto y escuchado son invenciones mías, enhorabuena tantos años de estudio y experiencia para terminar diciendo una necedad así. Que bonita expresión esta, sería estupenda para un titular de prensa “el perdón es una mierda”, madre mía, en fin, tratar de entablar un intercambio de opiniones con un talibán como tú es un esfuerzo inútil, que pena de psicología si tu eres el ejemplo a perseguir como modelo.
        Sigue con tu ideología excluyente, excluyente y refractaria a cualquier cosa o experiencia que contradiga tu opinión firmemente instalada en tu estrecha razón, espero que algún día te permitas instalar la duda razonable en tu léxico y forma de pensar, creo haber leído en algún sitio que la duda es una piedra angular de la ciencia, pero en tu caso parece que esa clase te la saltaste.
        Recibe un saludo cordial.

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  7. Por último, prometo no escribir más, adjetivar al psiquiatra Stanislav Grof de magufo, que finamente despreciativa es esta expresión, es obviar el trabajo realizado con el LSD durante decadas, con cientos de pacientes y los resultados espectaculares que se obtuvieron . Por su puesto es despreciar su trabajo en universidades como la Johns Hokins donde fue director de investigaciones psiquiatricas. En fin… te recomiendo un libro, el cual recoge y explica la metodología utilizada, asi como la descripcion de unas decenas de casos. El titulo es simple, Psicoterapia con LSD. Creo que podría ser de tu interés, aunque solamente lo leyeras con el sano interés de la curiosidad cientifica. Gracias

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  8. Por último, prometo no escribir más, adjetivar al psiquiatra Stanislav Grof de magufo, que finamente despreciativa es esta expresión, es obviar el trabajo realizado con el LSD durante decadas, con cientos de pacientes y los resultados espectaculares que se obtuvieron . Por su puesto es despreciar su trabajo en distintas universidades como la Johns Hokins, donde fue director de investigaciones psiquiatricas. En fin… te recomiendo un libro, el cual recoge y explica la metodología utilizada, asi como la descripcion de unas decenas de casos. El titulo es simple, Psicoterapia con LSD. Creo que podría ser de tu interés, aunque solamente lo leyeras con el sano interés de la curiosidad cientifica. Gracias

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