Constelaciones Familiares: lo que no se cuenta

Las constelaciones familiares están de moda. En internet uno puede encontrar cientos de centros y de personas que las ofrecen para tratar y entender todo tipo de trastornos y dolencias indeterminadas. Incluso algunos psicólogos medianamente serios sorprenden a veces a sus clientes con esta técnica que, cuando se analiza, causa una mezcla de sorpresa y estupefacción. Pese a estar muy extendidas y su análisis ser de interés tanto para psicólogos profesionales como para pensadores críticos ávidos de desentrañar la magufada de turno, resulta que han suscitado poca atención en nuestro entorno. Lo cierto es que no hay prácticamente nada publicado en castellano criticando los endebles fundamentos de las constelaciones familiares, pese a que en Alemania, su país de origen, la literatura al respecto es abundante y contundente.

En este texto quisiera analizar esta práctica. Comenzando por contar su rocambolesca historia, algo de sus fundamentos, y terminando con los problemas que presenta a niveles científico y ético. Con ello es mi intención que se comience a prestar atención a una práctica pseudoterapeutica bastante despreciable teóricamente y que, además, encierra ciertos peligros en la práctica. Una práctica que, como es habitual en el surreal mundo de las psicoterapias folk, suele campar a sus anchas sin ninguna regulación u oposición crítica.

La constelación familiar de las constelaciones familiares

La historia de las constelaciones familiares se parece mucho a la de la Nueva Medicina Germánica, y están íntimamente relacionadas con la biodescodificación. El tráiler es el de una película mil veces vista: un iluminado sin formación… unas ideas descabelladas sacadas de la manga… problemas legales por todos lados… y un montón de tontos que lo siguen… pronto en los peores cines y centros de chamanismo de su ciudad.

Vayamos al principio. Porque en el principio de todo Dios creó el cielo y la tierra; y en el principio de las constelaciones familiares estaba él: Bert Hellinger. Erase una vez un señor alemán cuyos seguidores gustan presentar como un defensor de la libertad y los derechos humanos desde la infancia. Pero lo cierto es que, cual jovenzuelo alocado que fue, luchó en el bando nazi en el frente occidental. De hecho, y a la luz de sus poco agudas intervenciones posteriores, ha seguido siendo un poquito nazi hasta hoy. Durante estos años mozos fue apresado por los aliados en Bélgica, donde acabó en un campo de prisioneros de guerra del cual se escapó.

Después de su experiencia como combatiente nazi, Bert decidió hacerse cura. Estudió teología, un poquito de filosofía que es lo que todo buen cura debe saber, y un pelín de pedagogía para poder traer negritos descarreados e impíos al redil del señor. Y así fue, dado que Bert fue destinado a Sudáfrica para convertir al catolicismo a los zulúes, que por aquel entonces eran unos pecaminosos paganos a los que este señor alemán consideraba debía iluminar con el regalo de la civilización occidental y la palabra de Dios. Lo cierto es que, según cuentan las malas lenguas, Bert no fue muy efectivo, y de hecho acabó engullido por el panteísmo de los zulúes, dejando de lado las escrituras bíblicas a cambio de una visión aún más mística de la realidad. Quizás fruto de los alucinógenos y trances hipnóticos de los rituales en los que participó, no está del todo claro. El caso es que acabó dejando la orden a la que pertenecía y se volvió a Alemania tras su estro africano.

El señor alemán va a Viena, donde estudia psicoanálisis y se convierte en un fervoroso seguidor de la versión junguiana de esta práctica pseudoterapeutica. Bert viaja también a EEUU, donde asistió a unas dinámicas de grupo que hacían Ruth McClendon y Les Kadis. Bert vio nicho de mercado. Un término sacado de Adler -‘constelaciones familiares’-, un poquito de Virginia Satir, algo de psicoanálisis junguiano, una serie de principios totalmente inventados, unas dinámicas de grupo que dan lugar a una fuerte sugestión, y listo: habemus pseudoterapia. Hoy en día se complementa este cóctel con añadidos de ‘campos mórficos’ de Rupert Sheldrake y algo de memoria celular -no vaya ser que nos quedemos anticuados-, y se llama a las constelaciones con el hiperpomposo nombre de ‘enfoque fenomenológico-sistémico-transgeneracional’.

Los machotes de las cavernas y el origen de todo mal

Como toda teoría alocada de este tipo, no podía faltar un buen montón de verborrea pseudocientífica. En este caso lo que encontramos son distorsiones de la historia evolutiva humana, la arqueología y la antropología cultural. La idea básica es que los conflictos no resueltos de nuestros antepasados son transmitidos de generación en generación, ocasionándonos problemas en el presente al ser somatizados bajo la forma de trastornos y enfermedades. Así, para solucionar y comprender estos problemas, habría que hacer una serie de dinámicas y de ejercicios -que normalmente implican juegos de rol o representaciones con figuritas o cartas-, para representar a nuestra familia hasta varias generaciones atrás. Tras un teatro con fuerte contenido de sugestión en el que la gente llora y es sometida, en ocasiones, a ejercicios dignos de Tony Kamo, localizamos el problema que nos afecta. Este problema -por ejemplo, un aborto de nuestra abuela o un duelo mal llevado por nuestro tío- sería el que está ocasionando que nuestro matrimonio no vaya bien, que tengamos depresión o incluso que tengamos un tumor, y se solucionaría con un poco más de teatro y caras serias.

Esta idea se trata de fundamentar en la organización tribal de los grupos humanos del paleolítico. Esta estructura social, supone Hellinger, estaba basada en fuertes patriarcados donde el hijo mayor era el heredero y el orden social estaba predefinido según el linaje de cada cual. Este es el ‘estado de naturaleza’. Un momento feliz en el que cada cual estaba en su sitio y no había conflicto. Se supone que en este momento histórico los grupos humanos estaban totalmente aislados unos de otros -lo cual contradice la evidencia arqueológica, que demuestra la existencia de grandes culturas paleolíticas-, hasta la llegada del nefasto neolítico. Aquí los grupos se juntaron, se generaron ciudades, nació la discordia, las ínfulas de querer más y el individualismo. Se rompe así el estado de naturaleza y comienza la tragedia.

Habría entonces una tensión inherente en nuestras familias. Por un lado el orden ‘natural’, paleolítico, y, por otro, el modelo de familia actual que nos empuja contranatura a romper con la familia bien, adentrándonos en dinámicas que perturban el orden y generan todo tipo de trastornos, incluso médicos. Como vemos, hay una clara falacia naturalista en la argumentación de Hellinger, un ‘es, luego debe’. Que la familia paleolítica haya sido así -algo sumamente dudoso, dada la enorme plasticidad de las estructuras sociales humanas- sirve a Hellinger para justificar su concepto rancio de familia, y para culpabilizar a quienes lo transgreden con la culpa de sus problemas y enfermedades.

La forma en la cual se transmiten los problemas de generación en generación es una idea bastante rara, dado que se trataría de un mecanismo mágico ajeno a la ciencia. Es una especie de telepatía metafísica que hace que los miembros de grupos familiares puedan estar comunicados, compartiendo fines y sentimientos. Estaríamos conectados con nuestros familiares de este modo, y por esta razón, aunque ni nosotros ni nadie de la familia sepa nada, ese aborto de nuestra abuela cuando tenía 21 años nos podría afectar igualmente. De este punto nace el vínculo actual de las constelaciones con las ideas de Sheldrake y la memoria celular -recordemos que lo único que la evidencia avala como ‘memoria celular’ es el proceso de diferenciación celular en culturas histológicas, que hace que algunas de las copias generadas en la mitosis tengan ciertos factores de transcripción que hacen que expresen genes que sus clones no expresan; un fenómeno muy estudiado en cultivos celulares y embriología, que nada tiene que ver con memorias de antepasados y mucho con la especialización celular.

La concepción que tiene Hellinger de la familia ideal es digna de Juego de Tronos. De hecho, le falta decir que el segundo hijo ha de ir a la guerra, el tercero ser monje, y las hijas guardar su virginidad para arreglos familiares. A partir de esta noción de familia medieval desarrolla unos principios que se supone han de regir lo que debe ser una familia modelo con individuos sanos. Por ejemplo, que quien lleva más tiempo tiene prioridad; que el padre ha de ser el cabeza de familia y llevar las riendas; que no estar en un sitio adecuado de la jerarquía familiar debilita a todo el conjunto; que todos deben supeditar sus intereses al interés del grupo, incluso teniendo que sacrificarse o sacrificar a otros. De este modo, los individuos arrogan, compensan y expían a sus familiares, ya sean actuales o antepasados, de forma consciente o inconsciente.

Mujeres culpables, criminales de guerra y un montón de juicios

Las constelaciones familiares de Hellinger se han puesto de moda en todo el mundo, donde son llevadas a cabo por personas no cualificadas para trabajar en contextos sanitarios, no colegiadas y, por ello, no regidas por ningún código deontológico ni supervisadas por ninguna institución sanitaria. Ello genera que no haya ninguna protección al consumidor de esta supuesta terapia, ya que no debemos olvidar que, al fin y al cabo, el terapeuta está ofreciendo un producto bajo la forma de un acto médico. Hay que recordar que ya el propio gurú, Hellinger, no tuvo ninguna formación sanitaria, y pese a ello tiene un centro donde trata a cientos de personas y pontifica impunemente.

Si bien es cierto que muchas de las personas que realizan constelaciones familiares indican que como terapia sólo son aplicables a personas sanas con dolencias indeterminadas -en cuyo caso no es lícito el empleo del término ‘terapia’-, hay una enorme cantidad de ellos que tratan enfermedades graves. Y no sólo la depresión. Ofertan constelaciones como complementos a la quimioterapia y como forma de ‘entender’ el cáncer, e incluso como tratamiento para la anorexia. En el caso de la anorexia, por ejemplo, las explicaciones van desde que la joven somatiza el hambre pasado por sus ancestros, hasta que desarrolla este trastorno alimenticio porque quiere salvar a un familiar que tendrá una enfermedad que aún no ha desarrollado, pero que ella ya percibe inconscientemente.

Las constelaciones familiares no han estado exentas de polémica y de problemas legales. Hellinger es conocido en Alemania por su exculpación de Hitler -de hecho, varios de sus pupilos de corte neonazi han seguido su estela, con libros como Almas Confundidas. Y es que las constelaciones familiares basan su gran éxito, al fin y al cabo, en la descarga total de responsabilidades del individuo: nadie es culpable de sus problemas. ¿Tiene cáncer de pulmón? No es por fumar desaforadamente, es porque sus abuelos tuvieron una separación desagradable. ¿No encuentra pareja? No es que esté haciendo algo mal, es que está usted expiando un fracaso amoroso de la juventud de su madre. La postura de Hellinger es que Hitler no era una mala persona, sino una víctima de su constelación familiar.

Las constelaciones familiares consideran la homosexualidad como una enfermedad causada por algún problema no cerrado en la familia, estigmatizando un rasgo no patológico de la personalidad como el sentirse atraido sexualmente por personas del mismo sexo. Por si fuera poco, otro de los principales problemas de esta pseudoterapia es la enorme cantidad de misoginia y machismo que presenta. En las terapias de pareja con constelaciones familiares casi siempre es ella la que está haciendo las cosas mal. Un ejemplo extremo lo encontramos en la forma en la que se caracterizan los abusos sexuales de un padre a su hija. Leamos al propio Hellinger en uno de sus fragmentos más perturbadores:

Si usted se ha confrontado con una situación de incesto, una muy común dinámica es que la mujer no ha cumplido con su marido, ella rechaza mantener relaciones sexuales. Luego, como compensación, la hija toma su lugar… Como ve, en el incesto, hay dos perpetradores, uno en la sombra y uno al descubierto. No puede resolver el problema a menos que salga a relucir el perpetrador escondido… La hija dice a su madre “Lo hice por ti”. Y ella puede decir a su padre “Lo hice por mamá”… Si quiere pararlo (el incesto), esta es la mejor manera, sin acusaciones. Si se lleva el perpetrador a la justicia, la víctima expiará por lo que se le ha hecho al perpetrador.

Y así es como las constelaciones familiares exculpan a un padre que abusa sexualmente de su hija, cargando la culpa en la madre -caracterizada como una mala esposa frígida. Predicando que para solucionar la situación el violador no ha ser llevado ante un tribunal, y que la única terapia que necesita la niña es asumir que “ella lo hizo”, cargándola también de culpa y, de paso, humillándola.

Es tan extremo todo, que la terapia para estos casos implica un juego de rol público en el que alguien personifica al violador. La mujer que ha sido violada ha de arrodillarse al frente suyo, darle las gracias a su agresor por haber podido vivir esa experiencia con él, y pedirle perdón por haberlo culpabilizado. La escritora Elisabeth Reutter, que sufrió abusos en su infancia, cuenta que cuando fue sometida a esta performance sintió que estaba siendo despojada de lo últimos retazos de su dignidad humana -en palabras de Hellinger: “El perpetrador debe recibir el “debido respeto” antes que la víctima pueda establecer relación con otro alguien”.

Las personas que se han sentido ultrajadas por las performances de las constelaciones familiares, al haber sido sugestionadas a hacer cosas que han atentado contra su dignidad, se cuentan por miles. Hay una buena cantidad de sentencias judiciales, especialmente en Alemania, donde todo esto se lo están tomando muy en serio. Incluso existen casos documentados de suicidios gracias a la nula experiencia sanitaria de aquellos que juegan de este modo con la mente y los problemas de las personas.

Comentarios finales

Recordemos el punto 18 del código deontológico de los psicólogos: “Sin perjuicio de la legítima diversidad de teorías, escuelas y métodos, el/la Psicólogo/a no utilizará medios o procedimientos que no se hallen suficientemente contrastados, dentro de los límites del conocimiento científico vigente. En el caso de investigaciones para poner a prueba técnicas o instrumentos nuevos, todavía no contrastados, lo hará saber así a sus clientes antes de su utilización.”

Las constelaciones familiares no han sido nunca, bajo ningún protocolo experimental serio, contrastadas como una terapia para nada. Tampoco como una actividad que vaya más allá de una masturbación mental basada en ideas peregrinas de un señor sin formación sanitaria que, además, pueden ser contraproducentes e incluso humillantes. Por esa razón, ningún psicólogo colegiado puede emplearlas en consulta. Ello constituiría una violación del código deontológico por el que se rige su profesión, y causa de proceso ante la comisión deontológica del colegio. Puede ser causa, incluso, de retiro de la colegiatura, quedandose así excluido de ejercer legalmente en contextos sanitarios.

Las constelaciones familiares no tienen aval científico. No curan nada. Son desagradables. Son el resultado de un adoctrinamiento de tipo sectario formado alrededor de un gurú. Perpetúan una visión familiar y social reaccionaria. Y su uso está prohibido por parte de profesionales competentes. Así que mucho cuidado. Si la persona con la que está haciendo terapia para solventar algún problema le propone este tipo de práctica no dude en abandonar la consulta y ponerse en manos de un profesional de verdad: está usted ante un estafador.

Por Angelo Fasce

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270 comentarios en “Constelaciones Familiares: lo que no se cuenta

  1. Por suerte no he leído todo el post, solo salteadito como para saber de qué va… ya que creí que podía encontrar algún dato interesante y bien fundamentado. Bueno, no fue el caso.
    Sr Angelo, sería bueno que usted se informara seriamente sobre el tema del que va a escribir, para que no termine siendo una obviedad de su desconocimiento y poco entendimiento sobre el mismo, quedando así a merced de las críticas y en una postura de ofender a quienes piensan distinto que usted. No está mal desconocer o no entender algo, porque siempre tenemos la posibilidad de conocer y así entender. Tampoco está mal dar nuestra opinión sobre algo, que con una actitud respeto, sin desacreditar el trabajo de otros, sería un muy buen aporte para el debate.
    Pero volviendo al post, algunos datos para aportar:
    La Nueva Medicina Germánica postulada por el Dr. Ryke Geerd Hamer tiene largos años de investigación documentada y “comprobada” científicamente. Por si usted no lo sabía, el Dr Hamer es un médico oncólogo altamente facultado para la investigación que llevó a cabo y comprobó científicamente. Todos los postulados de su teoría pueden medirse claramente en la biología a través una simple tomografía computada.
    El Dr. Hamer, sin embargo, no acuerda con las teorías del transgeneracional que se postulan en terapias como las constelaciones familiares, la biodescodificación, la memoria celular, la piscogenealogía, y otras. Él plantea toda su teoría sobre los conflictos emocionales que la persona vive actualmente o a lo largo de su vida.
    Si bien esta idea del transgeneracional puede generar ciertas dudas y polémicas, ya existe una ciencia que se ocupa de investigar a nivel biológico estos hallazgos. Es lo que se llama la Epigenética.
    Hay estudios muy interesantes realizados sobre este tema a nivel genético y del ADN, incluso con exhumación de cadaveres de generaciones anteriores para comprobar la relación biológica en la transmisión de las experiencias de nuestros ancestros (no solo a nivel emocional, sino también de relación con el entorno físico y biológico) que arrojan la conclusión de que estas informaciones también se encuentran en los genes que se transmiten de generación en generación, afectando de alguna manera nuestra relación con el entorno.
    Respecto a la idoneidad de las técnicas mencionadas en el artículo, como en todas las profesiones y situaciones de la vida, hay personas serias e inescrupulosas. No metamos a todos en la misma bolsa.
    Con lo cual, no cerraría las puertas a nuevas posibilidades que ya están abriéndose, incluso, a partir de la ciencia. Porque sabemos que “la ciencia” siempre va detrás de los hallazgos, y solo los comprueba recién cuando logra entenderlos…
    Recordemos que en 1663 se obligó a Galileo Galilei a reconocer públicamente como error que la Tierra gira alrededor del sol: y “sin embargo gira” (como se dice que replicó por lo bajo luego de su obligado reconocimiento público).
    Por eso, no seamos tan rápidos para juzgar y tan lentos para abrirnos a nuevas posibilidades. Al fin y al cabo todo nuestro conocimiento es solo un paradigma.

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    1. A Hamer le retiraron la licencia por estar “tratando” a gente con rigor mortis en su clínica y derivando a pacientes moribundos a hospicios para que no le computaran como muertes.

      Es de tener unas fuentes de información muy, muy malas el creer que las teorías de este señor (tumbadas por 140 votos a 0 al presentarlas en la Universidad) tienen algún atisbo de validez.

      Supongo que no sabrás que esta eminencia decidió “tratar” a su mujer (a la sazón oncóloga) con sus teorías por su cáncer de pecho… y la mató. Es lo que suele pasar cuando tu idea de tratamiento contra el cáncer es proponer que hay que rechazar todo tratamiento contra el cáncer, incluso paliativos, y alejarse de las personas que no estén de acuerdo con esa decisión. Pero bueno, no te califican de secta destructiva en varios países solo por llevar calcetines con las sandalias.

      Hamer pasó varias veces por la cárcel por las varias muertes que se le imputan (más de 3000), hasta el punto de autoexiliarse a Noruega para no responder ante muchas otras peticiones de cárcel de varios países (entre ellos, España), aprovechando que allí no tienen acuerdos de extradición. Ahora se dedica a vender CDs de una nana que le cantaba a su mujer que según él resulta ser una Melodía Arcaica mística que cura el cáncer, la psicosis y el pánico.

      A su mujer no le funcionó (y a él tampoco, sigue tan psicótico como cuando tuvo su ocurrencia sobre el cáncer), pero oye… con la sobrepoblación que hay en el planeta, igual ya va bien darle un empujoncito a Darwin, ¿no?

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      1. Con todo respeto, con ese criterio podría enumerarle todas las personas cercanas que conocí que la medicina tradicional las trató con quimioterapia y “las mató”.
        Perdón, me resulta un tanto risueña la afirmación. Sólo destacar que son simples “puntos de vista” de una misma situación.
        Cuando una persona tiene cáncer, ya está dentro del espectro de una enfermedad grave. Luego depende de muchos factores que se cure o empeore. Esto en cualquier tipo de tratamiento. Y cada uno, de acuerdo a sus preferencias, o en lo que confía, es dueño de elegir cuál desea recibir.
        Pero no podría explicarle a usted los pormenores de una dinámica que desconoce (y que por lo visto tampoco desea conocer)
        Que Hamer estuvo preso? sí también lo sé. Los lobies corporativos han existido siempre (Incluso Galileo también estuvo preso por decir una verdad) y las universidades dentro de ellos… y por cierto, no arruinas el negocio de nadie llevando calcetines con sandalias 😉
        Y si vamos a imputar a cada médico al que le ha fallecido un paciente de cáncer tendríamos las cárceles superpobladas. Por favor! solo sentido común.
        Para la sobrepoblación del planeta ya tenemos los transgénicos, las vacunas, algunos medicamentos, los chemistrals, y vaya a saber qué más… los audios de Hamer ya nos vienen quedando chicos. En fin…
        Sin intención de entrar en polémica y para no resultar descortés he respondido su post. Y bien sigo sosteniendo, se lo entienda o no, que el trabajo del Dr. Hamer está documentado y comprobado científicamente. “quien tenga entendimiento, que entienda” nada más que decir.

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      2. Con todo respeto, que los aviones a veces se caigan no significa que las alfombras mágicas voladoras que intentan venderte funcionen. La medicina es imperfecta, pero eso no valida ninguna estafa que intenta colarse aprovechando esa vulnerabilidad. De hecho, cuando un paciente es sometido a algún tratamiento para el cáncer, se le ofrece un consentimiento informado donde se le explican los problemas conocidos, las tasas de supervivencia, los fallos, etc. Lo de Hamer ni siquiera es un tratamiento real, sino el delirio de un loco (supongo que su diagnóstico de psicosis también te parecerá una conspiranoia). Pero es que “no tratar el cáncer” es lo que se hacía antes de tener tratamientos de cáncer, y es por lo que la gente moría y es por lo que se buscaron tratamientos para el cáncer. Lo más repugnante de la NMG no es que haga a la gente abandonar el tratamiento. Es que además les separa de las familias y les hace morir sin que se atrevan a ponerse siquiera paliativos para el dolor, mientras creen delirantemente que si les duele es porque les cura, cuando en realidad se están pudriendo por dentro. Aquí tienes un caso documentado, por si quieres ver qué le espera a alguien que caiga en las manos del ex-doctor Hamer: http://www.ariplex.com/ama/amamiche.htm

        Hamer es un loco, pero no sé quién es más loco, si el loco o el loco que sigue al loco. Llevamos más de cuatro años investigando su secta y otras relacionadas en la asociación para la prevención del sectarismo y abuso de la debilidad RedUNE. Si por algún casual quisieras más información, tenemos un dossier de más de 350 páginas sobre este y otros movimientos derivados, con más de medio centenar de casos de víctimas (varias mortales) en el Anexo II: https://docs.google.com/document/d/1if3tkKoSJaoCUoESn20EA0mqABlASoe-olLqFJxj_Qw/edit#heading=h.t3e5q1pqzvcg

        Para que luego hables de desconocimiento… En fin, buena suerte. Viendo cómo te han dejado la cabeza, la necesitarás.

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  2. jaja es usted muy gracioso 😀

    Son simples puntos de vista… En lo que usted todavía cree y defiende es para mí un paradigma obsoleto en mi construcción del conocimiento. Quizás por eso no lleguemos a un acuerdo.
    De todos modos, tengamos en cuenta que tanto lo que creemos usted o yo en este momento, mañana será sólo historia…
    Ningún paradigma es absoluto, siempre están de paso por alguna época. Desestimar esta condición hace que perdamos grandes oportunidades de acceder a nuevos descubrimientos.
    Yo he preferido siempre la vanguardia, aunque me traten loca (jaja no ha sido muy original) es el módico precio que se paga por vivir el des-cubrimiento.
    Seguramente le sigo hablando en otro idioma… no hay modo.
    Que tenga usted buena vida.

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    1. El posmodernismo es lo que tiene, que a uno todo le parecen puntos de vista. “La tierra es plana” es un punto de vista. Pero es un punto de vista erróneo, comprobable con los datos que se tiene. Luego está apelar a la palabra “paradigma” sin entender muy bien qué demonios se está diciendo con eso (el propio Kuhn acabó renegando del término, después de que se use con unos 19 significados distintos para venir a no decir nada). Es un término que se oye mucho en ámbitos sectarios, donde se inculca esa visión de que “todo vale, todo tiene su parte de verdad”, etc., una salida vaga y fácil para no tener que comprobar la veracidad de lo que se propone. De hecho, hay hasta chistes al respecto: https://pbs.twimg.com/media/C48BkfEW8AAC6qy.jpg

      Pero resulta que la vida no funciona así; aunque no todo sea “la verdad”, la ciencia es un método para intentar comprobar que no nos estamos autoengañando con las observaciones que percibimos de algún fenómeno, y consigue que el conocimiento actual, aunque pueda ser pulido, es el mejor acercamiento a la verdad que podemos conseguir. El conocimiento se genera por agregación de contenidos, cuyas diferencias se van “dirimiendo” en subsiguientes estudios, hasta que se encuentra algo parecido a un consenso entre los expertos del sector. No cambian de la noche a la mañana, diciendo hoy blanco y mañana negro (a veces ocurre en temas que se están empezando a estudiar y no tienen mucho corpus de ensayos), pero no es el caso en los consensos sobre el cáncer. Y los consensos en este tema dejan clara una cosa: Hamer es un demente asesino.

      Por cierto, no te preocupes: yo entiendo perfectamente tu idioma. Llevo lidiando con el lenguaje de adeptos a sectas más de cuatro años (hay una sección dedicada a la reforma del lenguaje en el dossier sobre ellas que no has leído) y, digamos, conozco los “términos para iniciados”. Otra cosa es que no dejen de ser eso, una manipulación del lenguaje para hacer a la gente sentirse especial, integrada en un movimiento de “mayor conciencia” que “vibre en mayor sintonía con el Universo” porque se le “aporta más luz” y, claro, siempre “surgen sombras” que tratan, con su “mente cerrada” de “mantener el paradigma clásico”, etc., etc. Así que puedes seguir hablando en hameriano, si quieres.

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  3. Sus argumentos para menospreciar las Constelaciones son las mismas que usaría un periodista clásica hablando de los blogs.
    Tómese las cosas más relajadamente. En la medicina formal también hay tongo y mucha estafa; así que sus otros argumentos tampoco ayudan mucho.

    Quizás yendo ud a alguna Constelación tendría una visión menos agria de las terapias alternativas. Pero no, ud no irá porque pensará que le están sacando el dinero…. E irá a la farmacia, dónde seguro se dejará más dinero.
    En fin, suerte con su blog.

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    1. Criticar los argumentos argumentando cosas como “en otros sitios también estafan” es un poco absurdo.

      Varios de los que escribimos por aquí formamos parte de asociaciones de víctimas que reciben casos de gente que ha ido a constelaciones, y me temo que no corroboran la premisa de que tienen una visión menos agria. Al contrario.

      Dejarse el dinero no supone mayor problema si por lo que te dejas el dinero es un tratamiento probado, lo cual en las constelaciones, lo probado es justo lo contrario: no sirve para solucionar los problemas de base y puede terminar con una reforma coercitiva del pensamiento que sea muy perjudicial.

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    2. Yo no hablo de oídas.
      Lo he vivido en la persona de dos amigas muy muy cercanas, que, desde la medicina cuantica y otras pseudociencias, terminaron cayendo en las Constelaciones.
      Vivian una crsis identitaria y personal y se abducieron “voluntariamente”.
      “Voluntariamente”, si; pero dejaron de lado sus aficiones, sus anteriores intereses, sus hobbies, cualquier lectura que no fuera encaminada a lo que alli les inducían o proponían, a sus amistades (entre las que me incluyo), y en buena parte a la familia.
      A los dos años una “escapó” de alli hastiada, engañada y empavorecida (había que oirla hablar de su “ex” constelación). Se fue no sé a donde y “desapareció” de la vida de sus amigos y de sus “consteladores”.
      A los mismos dos años, la otra, que seguía erre que erre sin hacer caso de ninguna opinión ajena o diferente a las creencias “consteladoras”, terminó teniendo que vender la casa del pueblo que con tanto esfuerzo había comprando años antes, para poder seguir pagando cursos, seminarios, ascensos, convivencias, “vacaciones” y demas etcéteras.
      Hace 8 años, cuando a mi me diagnosticaron un cáncer (y me negué, ni loco, a tratarme según los métodos “curativos” que me proponía), se terminó de enfadar conmigo por no conseguirme hacer un converso de su SECTA.
      Tampoco he vuelto a saber de ella. Alguien me dijo que creía haberla visto, con muy mal aspecto, hace un par de años. Iba conduciendo y no pudo parar para charlar con ella (si lo era).
      No hablo de oídas, como puede comprobar.
      Hablo de gente muy cercana a la que primero engañaron y luego dejaron en la estacada (tras sacarles el dinero, porque estas terapias “humanistas” no tienen nada de ONG… y “si quieres que te cante, la pasta por delante”)

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      1. Porque será que no te creo nada ,porque no hablan serio, quien les va acreer eso en serio?que no tienen ni idea de lo que son ?
        Secta, sabes lo que es una secta ?

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      2. En RedUNE (red de prevención del sectarismo y abuso de la debilidad) saben bastante, y casos como el que comenta Mariano (al que por cierto, animo a contactar con ellos) son desgraciadamente usuales. Efectivamente, hay un enormísimo riesgo de manipulación coercitiva del pensamiento (vulgarmente “lavado de cerebro”) en esta propuesta pseudopsicoterapéutica.

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  4. Lo cierto es que a los terapeutas o psicólogos asisten personas con problemas, que están transitando situaciones de crisis vitales y también lo cierto es que no es requisito para ninguna carrera científica de psicología realizar terapia o análisis para tratar a otras personas. De hecho uno es colegiado sólo por el hecho de haber leído y rendido materias. Ya desde este punto es que puedo decirles que los terapeutas son las personas y lo que han vivido. No puede asistirme en un proceso un niñito que se acaba de recibir y tiene matrícula sólo porque ha estudiado, pero en nuestro país si puede y de hecho lo hacen sin el menor alboroto. Así que ya que eso es así, y no hace falta hacer terapia para ser terapeuta… no importa si hacemos constelaciones o germánica o lacaniano… al fin y al cabo, cada uno utilizará la media que mejor le quede y llevará consigo las responsabilidades con las que cargue por sus actos. Que en este caso el colegio de psicologos ya realiza mala praxis de hecho por habilitar psicólogos que no han sido tratados psicológicamente quizás nunca en su vida. Un negocio como todos, y después el remate de las justificaciones que ironizan más la profesión…

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    1. Para tu tranquilidad, ningún niñito que termine la carrera puede asistirte, ni a ti ni a nadie. Primero tienen que pasar una serie de prácticas viendo cómo un psicólogo clínico lleva a sus pacientes (sin intervenir) y solo tras ese proceso ponen en sus manos la salud mental de otros.

      El resto del comentario parte de una premisa errónea.

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      1. Primero observan durante bastante tiempo (no recuerdo el tiempo exacto) cómo funciona un psicólogo clínico totalmente formado. Luego comienzan a tener, asistidos por ellos, pacientes durante otro tiempo. Y no todos tienen acceso a esa formación (y si no la tienen, no pueden ejercer). Éste es un problema que está causando que muchos, acuciados por la necesidad de empezar a ganarse la vida tras terminar su formación académica, se pongan a hacer cursitos de mierda (por ejemplo, en constelaciones familiares) y abriendo consultas en estas “terapias”. Y eso sí que pone los pelos de punta.

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  5. Yo solo quiero decir que hice unas de estas sesiones de Constelaciones familiares y mi experiencia fue de estafa económica y pérdida de tiempo.
    No, solo no me sirvió de nada, sino que me resultó incluso desagradable que gente extraña te abrace para hacer la representación.
    Fui por consejo de una asociación por mis agudos dolores articulares y tendinosos, Sigo exactamente igual.

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  6. Me parece una estafa , para diagnosticar un problema hay que tratar primero el paciente conocer a fondo el problema .como es que de buenas a primera vista te arreglan el problema repitiendo fraces tontas de perdón y lo ido, y lo primero ero que hacen es cobrar .

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    1. Cris y seguirás igual imagínate por la enfermedad que vas y te quejas de que te abrazaron gente que no conoces estas enojada con la vida y desde luego una constelación te reconcilia con ella pero acuérdate que no a todos los pies nos queda la misma media

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    2. Porque será que no te creo nada ,porque no hablan serio, quien les va acreer eso en serio?que no tienen ni idea de lo que son ?
      Secta, sabes lo que es una secta ?

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  7. ¡Bravo! En un mundo que cada vez parece que quiere ir más hacia la oscuridad es necesario que alguien saque a la gente a la luz. Sabía que las constelaciones eran “ciencia magufa”, que son a la psicología lo que la homeopatía a la medicina, pero lo de culpar a la víctima de abusos y obligarla a darle las gracias al abusador… Eso me ha revuelto el estómago. No sólo es inmoral y asqueroso, sino que debería ser ilegal. Voy a compartir el artículo en todas mis redes sociales, hay que traer luz a la humanidad.

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