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El psicoanálisis, ni ciencia ni terapia

Todos hemos visto películas en las que un señor/a con algún tipo de padecimiento indeterminado acude a la consulta de otro señor/a, se sienta en un diván y habla durante una o dos horas mientras el terapeuta, con gesto serio, hace anotaciones y alguna pregunta corta mientras muerde las gafas coquetamente. Y es que esa es la metodología básica de esta práctica pseudoterapeutica, la ‘asociación libre’. Esto es, hablar lo primero que le venga a uno a la cabeza frente a alguien que toma la posición de Dios -su silencio, sobre todo- y que decide cuándo estamos enfermos y cuándo sanos.

Antes de comenzar a analizar si es psicoanálisis sirve para algo, o si constituye realmente parte del corpus de conocimiento científico, quisiera hacer algunos comentarios preliminares.

El concepto de placebo es bastante sencillo de explicar en el caso de fármacos o para dolencias que presentan una etiología fisiológica bien definida. Cuando se contrasta la eficacia de un fármaco en una prueba de doble ciego -y así suele hacerse, sobre todo en modelos animales- uno de los grupos es evaluado con la administración de algo que luce exactamente igual que el fármaco, pero que no contiene el principio activo. En el caso de terapias que no emplean fármacos, el proceso es el mismo. Aunque en este último caso se emplean desde asiáticos que no tienen ni idea de hacer acupuntura, hasta masajistas que se hacen pasar por reflexólogos.

No hemos de olvidar que el efecto placebo es un fenómeno real, estudiado y explicado por la ciencia. Un placebo habitual supone una reducción de la percepción de los síntomas -que no necesariamente su remisión-, y normalmente tiene lugar por efecto de la liberación de opioides endógenos o de descargas de dopamina ante el horizonte de expectativas de ser curado. Recordemos que la administración de un fármaco, si se hace bien, ya incluye el placebo, pero a su efecto se le suma el del principio activo que contiene.

La psicología es una ciencia especialmente difícil, y con el tema de los placebos no iba a ser diferente. Realmente cuando decimos ‘placebo’ en psicología estamos haciéndolo metafóricamente, dado que no se trata del mismo proceso al que estamos habituados en otros casos. Aquí no nos referimos específicamente a la liberación de ningún neurotransmisor, sino a la sensación de estar siendo ayudado por alguien. Todo psicoterapeuta -o supuesto psicoterapeuta- tiene ya de entrada ganado el efecto placebo, al igual que lo tiene un amigo que nos eche una mano y nos escuche. Pero en este caso para probar la efectividad real de un tratamiento psicológico debemos evaluar que la técnica específica que emplea el terapeuta suponga un aumento en la efectividad de la terapia por encima de lo que puede hacer nuestros bienintencionado amigo.

¿Qué es esa cosa llamada psicoanálisis?

El psicoanálisis fue inventado por Sigmund Freud entre finales del XIX y principios del XX. Freud estuvo bajo la influencia de Charcot y sus estudios sobre la histeria empleando hipnosis, y de Breuer y su método catártico. El psiconálisis ha sido desde sus orígenes tanto un modelo teórico que pretende explicar el funcionamiento de la mente humana como un tipo de psicoterapia basada en ese modelo. Pese a la enorme cantidad de diversas ramas, grupos y derivaciones que existen entre sus adeptos, el núcleo duro sigue siendo el mismo desde su fase inaugural de la mano de Freud.

El psicoanálisis se basa en dos ideas que son bastante simples, aunque sean capaces de enredarlas hasta niveles extremos -y si no me creéis os animo a mirar alguno de los libros de Lacan, especialmente esos textos logorreicos en los que habla de la topología de los penes sin ton ni son, haciendo llorar a cualquier matemático competente.

La primera idea es que hay tres estratos diferentes dentro de la mente: el consciente, el preconsciente y el inconsciente. Todos entendemos intuitivamente que hay cosas de las que somos conscientes, cosas de las que no, pero de las que podríamos serlo eventualmente, y otros eventos mentales de los que simplemente no nos percatamos. Hasta ahí todo bien, Freud tenía razón, como cualquier niño que piense sobre este tema un rato también lo tendría. Aunque luego veremos que la forma que tiene Freud de caracterizar el contenido del inconsciente es el árbol que creció torcido en el psicoanálisis desde el principio.

La segunda idea básica intenta explicar la personalidad de las personas. Para ello habrían tres niveles de análisis: el Yo, el Ello y el Superyó. El Ello sería la base del individuo, la parte más antigua y fundamental. Su naturaleza es inconsciente, y está formado por los pensamientos, deseos y ‘pulsiones’ -palabra que no tiene ningún sentido científico, unicamente filosófico- que estarían en lo más profundo de nosotros -y no hablamos exactamente de comer o de tocarnos con la lengua esa heridita del labio, aquí hemos venido a hablar de sexo. El Ello sería una especie de ser libre ajeno a las consecuencias de sus acciones. El niño caprichoso e individualista que viviría en todos nosotros.

El Superyó sería el reverso tenebroso del Ello. Las normal morales y las reglas sociales que pondrían freno a sus apetencias descarriadas. El Superyó sería construido por la sociedad, la cultura, la educación, la familia, etc., y básicamente es represivo. Finalmente tenemos al Yo, que constituye la parte consciente de nosotros. El Yo sería la imagen que proyectamos tanto para los demás como para nosotros mismos. Sería, básicamente, el Ello pasado por el filtro del Superyó.

Hasta aquí todo es bastante simplón, pero la fiesta viene ahora con lo que construye Freud sobre este modelo de la naturaleza de la mente. Como hemos visto, estaríamos formados por tres niveles diferentes, aunque estos niveles no conformarían una unidad que trabaja de forma articulada. Al contrario, vivirían en continua guerra. El Ello y el Superyó se llevan a matar. El Yo no sabe ni que existe el Ello y a veces no es conciente de las consecuencias del Superyó. El Superyó tiene que reprimir al caprichoso Ello, que es una especie de homúnculo que lucha por salir a la superficie de la conciencia. Un duendecillo maligno que nos dice que quememos cosas.

Y eso último sería la causa de los trastornos mentales: la represión -término robado de la física, que comienza esa larga tradición psicoanalítica de descontextualizar el vocabulario científico. Un enfermo mental sería un individuo cuyo Ello no para de molestar, con un Yo que se escandaliza y recurre a mecanismos de defensa para no ver su propia realidad. Esto puede pasar tanto porque el Superyó es demasiado dictatorial o porque no hemos tenido un desarrollo correcto. Y lo que entienden los psicoanalistas por un “desarrollo correcto” incluye una correcta superación del complejo de Edipo/Electra, que la envidia de pene no nos corroa, el buen discurrir de las diferentes etapas de desarrollo sexual del niño, etc. Sí, todo sexo. Y además todo de una sexualidad barroca que da una mezcla de risa y asco.

¿Qué hay de malo en el psicoanálisis?

El psicoanálisis tiene un buen montón de afirmaciones básicas refutadas, carentes de contrastación o dignas de libros de ciencia ficción. Para analizarlas voy a partirlo por la mitad, analizándolo primero como modelo y después como terapia.

1) Como modelo de la mente

Los filósofos de la ciencia se han pasado los últimos cien años analizando cómo funciona la ciencia desde un punto de vista lógico y metodológico. En este sentido, es extremadamente usual que sea la filosofía la primera en llegar a los sitios, generando modelos abstractos, puramente teóricos, que después son contrastados por los científicos experimentales. Incluso es sano que se trabaje durante un tiempo de espaldas a los datos a fin de mejorar el modelo hasta que este pueda resistir contrastaciones sofisticadas. Pero lo que pasa con el psicoanálisis es simple y llanamente intolerable desde un punto de vista científico: lleva 120 años fingiendo ser una ciencia y a la vez negándose a someterse al tribunal de la evidencia.

El psicoanálisis es una idea filosófica, en ningún caso científica. Es un modelo que se sostiene de forma puramente dogmática, y cuyos adeptos comparten más con los de una secta que con los de un programa científico de investigación. Los avances y cambios de escuelas se basan en seguir al iluminado de turno de forma acrítica -“yo soy junguiano, lacaniano, etc.”. Esto explicaría en buena medida el porqué de la deriva al oscurantismo lingüístico y el actual aislamiento de los psicoanalistas respecto a la comunidad científica.

El primer problema del modelo es que no habla del cerebro, ni lo menciona ni lo contempla. ‘Mente’ es un término metafórico que empleamos para referirnos a las funciones superiores del encéfalo. Realmente es el cerebro funcionando. De hecho, no es ni eso. La mente es más bien la forma que tenemos de ordenar, entender, predecir y unificar los comportamientos que observamos en los demás. Está, en este sentido, en el ojo del observador, y así es como emerge de la actividad de nuestro cerebro. El modelo psicoanalista niega esto y es profundamente dualista, suponiendo que la mente no es física y, por lo tanto, que es ajena al dominio de la investigación científica -habría que preguntarse entonces cómo saben ellos tanto sobre ella y en qué se diferencian de un profeta. El psicoanálisis, es, entonces metafísico.

Los otros dos grandes problemas del psicoanálisis los pusieron de relevancia Popper y Grünbaum. Popper hizo hincapié en el carácter no falsable de muchas de las afirmaciones de los psicoanalistas. Por ejemplo, el complejo de Edipo. Para empezar, este complejo es inviable evolutivamente. ¿Qué ventaja evolutiva tendría que todos los niños de una especie tuvieran el impulso de retar a un macho adulto que les supera  5 o 6 veces en tamaño? ¿Poder copular con una hembra con un nivel altísimo de homocigosis dejando una descendencia en alta probabilidad no eficaz? Es también una aberración desde el punto de vista de la neurociencia, ya que el hipotálamo de los niños madura en la pubertad, lo cual les impide tener esa supuesta vida sexual activa. Todos estos problemas, claro, los solventan los psicoanalistas apelando a que la mente no es el cerebro y escapando por la vía metafísica.

Pero, volviendo a Popper, aún si nos encontramos con algún psicoanalista más o menos sensato que quiera investigar el complejo empíricamente, sería imposible hacerlo por razones lógicas. Si todos tenemos complejo de Edipo, entonces todos tendremos que desarrollar los síntomas. Pero, y aquí viene el truco, si no los desarrollamos, entonces es porque los estamos reprimiendo a través de un mecanismo de defensa. La casa siempre gana. Por ello el psicoanálisis sería infalsable y una hipótesis científica siempre ha de poder ser refutada, “ofrecer el cuello”. Pese a que el criterio de falsabilidad no es una maravilla como criterio de demarcación en este caso funciona bastante bien.

La última pega, por si no fuera suficiente con las anteriores, que apuntó Grünbaum y que es muy popular hoy en día, apela a que las partes del psicoanálisis que se exponen a la investigación seria, y que constituyen implicaciones contrastadoras de la teoría, simple y llanamente han sido refutadas por la neurociencia y la psicología científica. Es un modelo que debemos desechar porque es falso y no casa con la evidencia disponible, sin más. Ya he mencionado los problemas de explicación biológica que acarrea el complejo de Edipo, pero no acaba ahí la cosa. Las fases del desarrollo sexual del niño que postula el psicoanálisis no se parecen ni remotamente a lo que pasa en la realidad, las mujeres no se sienten incompletas por no tener pene -ojo con las toneladas de misoginia que contiene-, los recuerdos reprimidos son ciencia ficción, y uno parece que puede llevarse bastante bien con su padre si este es un buen tipo.

Además, las investigaciones llevadas a cabo con el modelo psicoanalítico suelen concluir en cantidades industriales de tonterías -para más información puede usted leerse los análisis de Bettelheim de los cuentos de hadas, le garantizo una tarde de carcajadas.

2) Como terapia

Si la base de la terapia psicoanalítica es su modelo de explicación de la mente, y el modelo es una basura de semejante calibre, entonces imagínese usted cómo va a ser la terapia. He comenzado este texto con la explicación de lo que es un placebo en psicología para que esta afirmación sea plenamente comprensible: el psicoanálisis, en los cientos y cientos de veces que ha sido testado como terapia, nunca ha mostrado mayor efectividad que la de un placebo. Ir al psicoanalista es igual de efectivo que ir a hablar con un amigo. Es más, como veremos en lo siguiente, puede ser incluso peor. Por lo menos nuestros amigos nos van a decir cosas bonitas, mientras que nuestro psicoanalista nos va a estar hablando de penes, de lo mucho que deseamos a nuestras hermanas y otras barbaridades que ni vamos a entender como nos encontremos con un lacaniano.

Por ejemplo, para la fobia el tratamiento con desensibilización sistemática da resultados muy por encima del placebo, y dura sólo un par de meses. Si uno tiene ansiedad, el método de relajación de Jacobson es bastante eficaz, y es lo que haremos con un psicólogo serio -quizás analicemos el foco de nuestro problema brevemente, a fin simplemente de comprenderlo. Un psicoanalista no nos va a curar nada. Lo que hará será atarnos durante años a un pseudoterapeuta sacacuartos que no tiene ni idea de lo que nos pasa y que sigue ideas descabelladas de hace 120 años. Quizás la fobia se acabe pasando sola y él se colgará la medalla, claro está.

Hemos visto ya tres problemas: no cura, nos hace malgastar dinero y perdemos nuestro tiempo. Esto genera malestar y no mejora nuestra salud, pero el psicoanálisis es también capaz de empeorarla considerablemente. Hay dos mecanismos por los cuales puede generarnos un problema por sí mismo. El primero son los falsos recuerdos. La memoria es frágil y altamente manipulable. El psicoanalista es una persona que ejerce una alta autoridad sobre el paciente, y que tiene por ello el poder de confundirlo y distorsionar sus recuerdos, incluso poniendo en su memoria cosas que nunca han pasado -recordemos que la gente que acude al psicoanalista lo hace porque se encuentra en un momento de alta vulnerabilidad. Tenemos sólo una copia de cada recuerdo, almacenada en la corteza cerebral e indexada en el hipocampo. Cada vez que los pedimos para analizarlos podemos modificarlos, perdiendo la copia original sin ser conscientes de los cambios realizados. Los falsos recuerdos son muy comunes y cualquier persona con algo de entrenamiento puede generarlos.

Cabe remarcar que los recuerdos reprimidos no han sido nunca contrastados empíricamente. En momentos de fuerte estrés agudo los glucocorticoides no permiten la potenciación a largo plazo, es decir, la generación de memorias a largo plazo. Cuando reconstruimos la fuente de nuestro problema -que podemos perfectamente no tener almacenada en el cerebro, aunque la memoria emocional sí haya respondido- y somos sugestionados por el psicoanalista, creamos un recuerdo falso.

Ha sido bastante común en pacientes de psicoanalistas la aparición de estos recuerdos inventados. Violaciones donde nunca las ha habido, deseo sexual por una madre sacado de la chistera, etc. Hay incluso una gran cantidad de plataformas de afectados de falsos recuerdos que reclaman responsabilidades legales a los psicoanalistas. Os pongo un ejemplo. Freud tuvo como paciente -soy fanático de las historias clínicas de Freud- a un niño que tenía un miedo atroz a los caballos, tan habituales en la Viena de los 20′. Como no podía ser de otra manera, la explicación que le dio Freud al miedo fue que el enorme pene del animal le recordaba al de su padre, obviando totalmente que el niño había presenciado un accidente de carros tirados por caballos.

Parece un buen ejemplo del dogmatismo psicoanalista basado en tratar de hacer encajar el mundo en el modelo reduccionista que manejan, pero la cosa va más allá. El niño tuvo que cargar con la vergüenza del diagnóstico, los padres se debieron haber horrorizado de los retorcidos pensamientos de su hijo, y es posible que, en un afán de dotar de sentido al acontecimiento, el niño buscara desesperadamente las razones de tanto odio a su padre, aunque el pobre no haya hecho nada.

Hay otra vía por la que puede ser dañino el psicoanálisis, muy común en el mundo de la pseudociencia: la evasión de tratamiento. Os cuento otra historia de Freud para ilustrar la idea, una que de verdad da rabia. Trató en una ocasión a una mujer, Dora, que tenía un dolor insoportable en la zona abdominal, cojeaba de la pierna derecha y respiraba con dificultad. Freud atribuyó sus síntomas, respectivamente, a un embarazo psicológico, al haber dado un paso en falso con ese embarazo y al haber escuchado la respiración de su padre mientras tenía sexo. Lo lamentable de la historia es que mientras Freud hacía sus divagaciones lisérgicas sobre su “inconfundible histeria”, Dora perdía el tiempo y seguía desarrollando el cáncer abdominal que la condujo a la muerte -por cierto, Freud atribuyó a la histeria la generación del tumor, ¿o creías que iba a admitir su error?

Pseudociencia triunfante

Lo más frustrante del psicoanálisis es que es un caso claro de pseudociencia triunfante, al igual que la acupuntura o la homeopatía. El colectivo de psicoanalistas penetra con facilidad en las instituciones, especialmente en las universidades, donde los pobres alumnos de psicología muchas veces tienen que soportarlos estupefactos. En el imaginario colectivo es considerada una rama de la psicología como cualquier otra, y la gente no es capaz de diferenciar entre los rótulos de ‘psicólogo’, ‘psicólogo clínico’, ‘psicoanalista’ o ‘psicoterapeuta’. Todo acaba siendo lo mismo y generando mucha confusión. Posiblemente un nivel de confusión ya irrecuperable en el corto plazo. Cabe decir que los psicólogos legalmente habilitados para trabajar en contextos sanitarios son los psicólogos sanitarios o clínicos. Los psicoanalistas ni son ni pueden ser psicólogos sanitarios, ya que aplicar el psicoanálisis viola el código deontológico del psicólogos al tratarse de una práctica no validada científicamente.

El problema se hace aún mayor cuando otros académicos mediocres, como algunos filósofos o historiadores, buscan refugio en el inmerecido respeto del que goza el psicoanálisis. Muy comunes son los trabajos que apelan a conceptos psicoanalíticos o al “ya lo dijo Freud” -que no es más que un sesgo de confirmación. Por si fuera poco en los últimos años, de forma incomprensible e irresponsable, algunos afamados neurocientíficos como Kandel o Damasio han hecho declaraciones favorables al psicoanálisis. -perdiendo todo mi respeto y ganándose todas mis sospechas, por cierto. Si a esto le sumamos que los colegios de psicólogos no están por la labor de plantar cara podemos darnos cuenta de la gravedad de la situación.

Hay una enorme cantidad de psicólogos serios y profesionales que podrán ayudarlo a superar sus problemas. Es más, le animo a acudir a ellos ya que la salud mental es muy importante y debe ser una prioridad en la vida. Pero huya de los psicoanalistas, por favor. Como espero haber argumentado en estas líneas, sólo va a malgastar su tiempo y su dinero. Como primera criba pida siempre las credenciales del psicólogo al que acuda -títulos, colegiatura, etc.-, sospeche cuando le hable de conceptos que haya leído aquí o de otros como constelaciones familiares, y pida siempre que le enseñen los estudios serios que avalen el tratamiento que va a recibir.

Por Angelo Fasce

61 comentarios en “El psicoanálisis, ni ciencia ni terapia

  1. Ufff. Sólo el primer párrafo del texto ya deja patente vuestro desconocimiento de la terapia psicoanalítica. Tacháis de simples los supuestos de partida del psicoanálisis, y caéis en las primeras líneas de vuestra diatriba precisamente en la mayor simpleza. Me pregunto a qué tanto afán por desacreditar una línea de terapia a la que nos adscribimos multitud de profesionales, con un corpus teórico y bibliográfico enorme a pesar de su corta historia, y de la que yo, a título personal, puedo hablar largo y tendido sobre sus resultados.
    Cada cual que elija su camino con libertad, aunque este sea el del “cientifismo” más recalcitrante.ac0789f1305b9fad2e0ba00f93f2d110864e6bd05e8459b029798c595e09ad72
    Firmado: Joaquín Fernández. Periodista. Psicólogo Clínico vía PIR. Facultativo especialista de área con plaza en propiedad en un hospital de la red de salud pública. Psicoanalista en formación.

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  2. Dice mucho de la pobreza de tus argumentos que después de todo lo dicho en el texto te fijes en lo del diván de las primeras líneas, que sólo viene a cuento para mencionar el estereotipo del psicoanalista en las películas.

    Hay tanto afán por desacreditar el psicoanálisis porque es lo que demanda la honradez intelectual y el código deontológico por el que te riges. Recuerda que siempre debes de aplicar el mejor tratamiento disponible independientemente de tus inclinaciones ideológicas (porque el psicoanálisis es una ideología, no una teoría científica). En este sentido, nunca debería de ser utilizado como terapia hasta que no sea validada por algún estudio medianamente serio. Te recuerdo que en ciencia, y especialmente en los contextos clínicos, no hay “camino de libertad”. Hay evidencia a la que adaptarse.

    Que lo haga mucha gente es una falacia ad populum, y lo de los muchos libros una especie de falacia de autoridad. Da igual todo eso, sigue siendo un fraude intelectual y una práctica muy nociva para la gente que se pone su salud mental en vuestras manos,

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  3. Esta parrafada es un ejemplo perfecto de apología a la ignorancia.
    Actualmente, y en idioma científico para que puedas entenderlo, el modelo psicoanalitico es reconocido como el cuerpo teórico que mejor explica los hallazgos en neurociencia. Y no lo digo yo, sino el señor Antonio Damasio y su reconocimiento mundial.
    Aquellos que solo abrazåis el argumento científico como válido sois los nuevos fundamentalistas religiosos de la verdad. El psicoanalisis no es ciencia porque no sigue el método cientifico para establecer conocimiento válido.
    Se ha salido de los cauces impuestos, cosa que nunca está bien visto por los estrechos de mente.
    El derecho no es ninguna ciencia, sino acuerdos desde los que nos regimos y nadie consodera a ese cuerpo teórico de una categoría inferior.
    Pero al chocar contra la ciencia…. con la iglesia hemos topado, señores!
    Si tan importante para usted es no dar alas a tratamientos deshonestos, estudie psicoanalasis primero, que cortar y pegar cuatro epigrafes teóricos no significa saber y muchos menos entender de lo que se habla. Y entonces, pronúnciese con datos y difame con alguna base.

    Psicóloga y psicoanalista. Especialista en neuropsicología y educación. Tutora externa de practicum de la univeridad de Granada.

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    1. Los argumentos de autoridad no valen nada. Hasta la gente más inteligente tiene derecho a decir alguna tontería, aunque te llames Damasio o Kandel. El psicoanálisis de hecho es bastante contrario a la evidencia de la que disponemos. Hoy sabemos que los recuerdos reprimidos no son tal. Por acción del cortisol en momentos de estrés agudo simplemente no generamos recuerdos a largo plazo. Lo que sucede es que se generan falsos recuerdos si los manipulamos mucho y se nos empuja a ello. La caracterización del subconciente del psicoanálisis es un disparate, etc.

      Cuando uno tiene en cuenta lo acertado o desacertado de una teoría hay que valorar toda la información que contiene. El psicoanálisis tiene varias generalidades que sí, que no son bobas aunque sean simples. Pero también tiene un enorme contenido de afirmaciones refutadas. Tener en cuenta sólo los aciertos se llama sesgo de confirmación, y suele ser fruto del wishful thinking.

      La ciencia no es religión por definición. En ciencia no hay dogma, TODO ha de ser expuesto a la crítica y TODA afirmación se ha de basar en evidencias. Por ello si mañana se prueba que el psicoanális es verdadero yo seré el primero en aceptarlo si las evidencias bien obtenidas os respaldan. Pero no es el caso. Por otro lado, sí, el derecho no es una ciencia, pero puede ser más o menos riguroso en la medida en que se ciña a los hechos. También hay que tener en cuenta que lo que se estudian allí son consensos sociales bajo la forma de leyes, derechos y deberes. La psicología es una rama de la biología, y en ese sentido el contenido de consenso es muy bajo. Es posible una mayor objetividad, y ello siempre es positivo.

      Me lo dices con ironía, pero para mi es importantísimo no dar alas a los pseudotratamientos. Es una responsabilidad social que tengo dada mi profesión, y estoy comprometido a ejercerla. Criticaré incansablemente al psicoanálisis siempre que siga en el estado sectario en el que se halla actualmente. Y creo que doy una buena cantidad de argumentos en la parrafada de arriba que tan poco te gusta.

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      1. Hay que aplicarse a uno mismo, lo que aplica a los demás, resulta chirriante que taches de mediocres o tildes teorías de personas tan relevantes como Freud o Damasio, como argumento de autoridad. Desde luego, mas autoridad que tú tienen, eso no cabe duda.
        Por otro lado, la psicología no es una ciencia, y tú debes saberlo bien, para que se denomine ciencia ha de establecer leyes universales, lo cuál no ha ocurrido, otra cosa es que se vista de ciencia usando su método, pero para alzarse como ella le falta el requisito fundamental.
        Te recomiendo unas sesiones de psicoanálisis, te van a venir muy bien para conocerte un poco mas. 😉

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      2. Por cierto, te vendrá bien para tus novelas, sobre todo a la hora de perfilar personajes, ya sabes la influencia que tiene el psicoanálisis en la literatura…en realidad todo arte es una mezcla de emociones, sensaciones, magia, individualidad, coraje, subjetividad, pura metafísica o como tú dices charlatanería…pero no olvides que el arte cura…

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  4. Angelo Fasce, encantada de leer tu parrafada!
    Cada uno de tus argumentos se adecúa a lo que aprendí de mis compañeros psicoanalistas cuando tuve el placer de trabajar con ellos y conocer bien a fondo su filosofía. Yo critico lo que conozco y critico al psicoanálisis. Una perdida de tiempo, dinero y esperanza en el resto de psicólogos para los que la psicología es ciencia.

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  5. Hola, estoy estudiando psicología y este tema me interesa mucho, existe algún libro o vídeo donde se debata seriamente sobre la validez del psicoanálisis y los argumentos que los psicoanalistas dan para defenderse? También me interesa en sentido opuesto, las críticas que puedan hacer los psicoanalistas a otros tipos de terapia como la cognitivo-conductual o al método científico y qué argumentos dan para defenderse.

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    1. Hola Daniel. Es muy interesante que los estudiantes de psicología os intereséis por estas cuestiones, ya que se trata de una disciplina especialmente importante y compleja, que requiere de preparación metodológica y de una particular atención a la rigurosidad si hablamos de tomársela en serio. Dado que los tochos casi nadie se los acaba leyendo y que los libros de filosofía no los entienden ni sus autores, te recomiendo un librito corto pero muy directo que se llama “El psicoanálisis, ¡Vaya timo!”, de la editorial Laetoli. Respecto a la defensa del psicoanálisis frente a la psicología científica no tengo mucha información, pero seguro que algún foro o grupo de psicoanalistas estará encantado de ayudarte.

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    2. “”existe algún libro o vídeo donde se debata seriamente sobre la validez del psicoanálisis y los argumentos que los psicoanalistas dan para defenderse?””

      Yo te recomendaría “Ilusiones del Psicoanálisis” de Van Rillaer. Muestra algunas falacias y problemas metodológicos del Psicoanálisis. Creo yo es la mejor recomendación para un estudiante de Psicología que otros libros que están mas orientados a un publico general como la serie “Vaya timo!” o el “Libro Negro” lo están. Ahora no es el mejor. No es el más completo. Ahí tenes “Freud Evaluated: The Completed Arc” (https://en.wikipedia.org/wiki/Freud_Evaluated) Par ami y algunos críticos más es la biblia en ese sentido. Es un análisis del Psicoanalisis en profundidad y con rigor académico.

      “También me interesa en sentido opuesto, las críticas que puedan hacer los psicoanalistas a otros tipos de terapia como la cognitivo-conductual o al método científico y qué argumentos dan para defenderse.”

      Me gusta esto. Es lo que identifica un buen escéptico. Lamentablemente no hay mucho desarrollado por los psicoanalistas centrado en esto en forma de libro. Podes encontrar articulo que intentan verificar empíricamente. en otras palabras, si es efectivo o no. No si su metodo es valido. En realidad, no se preocupan por esto. Nunca dan cuenta de sus métodos, ni de sus virtudes o falencias. Solo admiten que son correctas siempre no importa quien lo ejerza (O sea ni problemas en la praxis). En general, son defensas tipo Ad Hominem en la forma del argumento de resistencia (“Tenes problemas mentales que te impiden aceptar la verdad del diván”). Solo encontre un libro en este sentido pero mas en sentar una especie de defensa epistemologica del Psicoanalisi, pero sin entrar mucho en su practica o teoría. (Lo hacia bien hasta que asumió que la interpretación era validad por si misma sin ofrecer evidencias o bien ignorando el carácter altamente subjetiva)

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      1. Lo que pasa es que no tiene sentido que un cuerpo de conocimiento critique a otro cuerpo de conocimiento; eso lleva a un horror epistemológico; eso es lo que no entienden estas personas que hacen este tipo de artículos. Que el paradigma cognitivo conductual “critique” al psicoanálisis, o viceversa, es llanamente una estupidez y una pérdida de tiempo. Lo mismo diría si veo a un psicoanalista hablando sinsentidos equivalentes a este “en contra” de otras propuestas clínicas. Es realmente lamentable lo tontos que somos al atacarnos cuando bien podríamos ocupar nuestras energías en desarrollar nuestro cuerpo de conocimiento o incluso ver la forma de compartir. Felizmente conozco colegas de orientación cognitivo conductual, gestálticos, sistémicos, psicodinámicos, etc., que valoran y respetan a sus vecinos y que no tienen problemas en derivar a los pacientes a los que les haría mejor tal o cual tipo de terapia diferente a la propia. ESO es ser un psicólogo responsable, que estudia, que conoce, que se prepara para dialogar en el “idioma” del colega de al lado, y a eso tendríamos que apuntar, y no a ser absolutistas, agresivos, destructivos, nostálgicos de un positivismo muerto y enterrado por la misma ciencia real. Lamentable.

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  6. Hola Daniel.

    Yo, particularmente, en lugar de tratar de leer artículos en los cuales aquellos que se erigen como representantes de distintas escuelas se sacan los ojos en defensa de lo que termina por convertirse en una ideología, trataría de aprender aquello que más te pudiera aportar cada teoría para tu persona y tu hacer como profesional. Por mi experiencia, si uno mantiene su mente bien abierta, siempre encuentra cosas muy válidas de distintas perspectivas psicológicas. En cualquier caso, te dejo un artículo de Marino Pérez, que igual te podría resultar de cierto interés.

    Un saludo.

    https://www.google.es/url?sa=t&source=web&rct=j&url=http://www.ascane.org/docs/cc2013v4n1a1.pdf&ved=0CBwQFjAAahUKEwiuwZ_947jHAhWDPBoKHQ2wCL8&usg=AFQjCNEVxecEts9q52bNF9G-g30FVHVK3g&sig2=euHt2-J9tTN4HKfHYojiMQ

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    1. Odio esta concepcion de que la Psicología tiene escuelas. Implica que son validos cualquier enfoque que se haga. Algo así como en filosofía. O sea se trata más ala Psicología como filosofía que como ciencia. Si un conocimiento en Psicología es cierto, es parte de la Psicología y si no, no lo es. En ese sentido claro que parecen las criticas al Psicoanalisis como batallas internas, pero no lo son. Son criticas hechas y derechas al Psicoanalisis, las cuales deben contestarse y la gente debe conocer. Por otro lado, concentrarnos solamente en lo bueno de la Psicología deja lugar a lo malo (charlatanes, pseudociencias, etc) para que crezcan sin control. De allí el valor de artículos como este.

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      1. Pues entonces odias a la psicología misma, porque sí, malas noticias, “la psicología tiene escuelas” y eso no lo vas a cambiar tú ni nadie aquí. ¡Qué nostalgia tienen las personas de los discursos totalitarios de la modernidad! Hay que entender que esa concepción ya fracasó en el siglo XX. “Odio esa concepción de que la humanidad tenga idiomas”; “odio esa concepción de que la humanidad tenga culturas”; “odio esa concepción de que la literatura tenga géneros”; vamos, ¡por favor!

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  7. Entre tantos disparates que dice,haciendo gala de un profundo desconocimiento del psicoanálisis y sus desarrollos es muy claro que no tiene la menor idea de lo que es la sexualidad en Freud.Su furibundo y verborreico ataque a uno de los mayores descubrimientos en la historia de la civilización no es menos que sintomático.

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    1. El argumento de la resistencia. Si estas de acuerdo con el Psicoanalisi, pues lo conoces y ves su verdad como terapia efectiva. Como no lo ves, pues tienes problemas que te impiden aceptarlo. O sea que no lo aceptes es síntoma de algo más. Es síntoma de algún problema psicológico o de una falta de valor de aceptar las verdades incomodas del Psicoanálisis. en ambos casos la solución según los divanistas, es mucho diván, por años y varias veces por semana. Dicho de otra forma, no hay forma de que un psicoanalista considere claramente una critica ya que de una u otra forma el Psicoanalisi siempre tendrá la razón..

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  8. Buenos días desde México. He leído con particular interés tu artículo y me parece que llegas a planteas un esbozo de crítica, ciertamente pertinente al psicoanálisis, a cierto psicoanálisis que es el que comúnmente se conoce y que es el que se ha promovido desde la academia norteamericana y los clichés del cine hollywoodense. Creo que uno de los argumentos más pertinente en tu diatriba contra el.psicoanálisis es el dirigido al complejo de edipo el.cual, como bien dices, es uno de los más criticados no sólo desde fuera del psicoanálisis por antropólogos, filósofos, etc. Comp Deleuze, Guattafi y Foucault, sino.también desde dentro por psicoanalistas comp Le Gaufey y Jean Allouch, creo que la lectura que se puede hacer en este caso del mismo no puede ser médica, aun cuando Freud, de manera errónea, en algún momento pensó que éste y su teoría, tendrían algún día un fundamento neurofisiológico, la lectura que hago del Edipo fteudiano en todo caso es la de un dispositivo de subjetivación desde la lectura que Foucault hace de los dispositivos de saber poder que por supuesto deben ser puestos en tela de juicio, así como actualmente se.han realizado críticas al énfasis que Lacan hace en el.significante.

    Por supuesto que el psicoanálisis no es una ciencia, al.igual que tampoco lo es la teología, la filosofía, el derecho, como señalan más arriba, la literatura, etc. Y sin embargo entraña un saber, que como tal, como saber, no carece de rigor en sus argumentaciones sobre el deseo y el inconciente. Actualmente hay campos del psicoanálisis que se abren a las neurociencias, cierto es que la relación con la misma ha sido algo problemática pero no.cerrada, el mismo Freud fue un neurólogo que buscó, bien o mal, respuestas para las que su saber era.insuficiente, sin embargo, el.saber que produce el psicoanálisis a pesar de que, según ciertas lecturas, pueda ser un saber sobre el cuerpo, en ningún momento es un saber completo sobre el.cuerpo fisiológico ya que si bien este es una masa de carne la.cual.debemos.comprender con más profundidas, las representaciones que tenemos de nuestro cuerpo, nuestra relación con una verdad, la de cada.uno, descubrir nuestra subjetividad, es otra cosa que hasta cierto punto, nada.tiene que ver con la neurofisiología.

    Veo más al psicoanálisis como un ejercicio artesanal, artístico, como un relato literario del.cual hay que deconstruir nociones, conceptos, para.abrir al mismo a otro tipo de realidades, para poder contarnos de otra manera que es creo la principal virtud del psicoanálisis, la del saber de nuestro deseo, nuestra puesta en relación con la.verdad de nuestros síntomas que.como.bien dices, no podemos reducir a una sexualidad, tan criticada por Foucault. El psicoanálisis es pues saber de nuestro deseo, saber particular, subjetivo, con miras a participar de una comunidad, es saber de nuestras formas de goce que a veces nos acercan a la muerte, es una pregunta.con respecto a la afirmación Nietzscheana sobre la muerte de dios, es un ejercicio erótico, que no sexual y que, como vemos, sus caminos son otros a los de la ciencia, apostándole, yo al menos con otros, a la filosofía, la literatura, etc. Para abrir nuevos.espacios de pensamiento y sobre todo, de práctica del psucoanisis el.cual me parece más vigente que nunca.

    Y no, no es lo mismo ir a hablar.con.un buen amigo el.cual puede escucharnos ciertamente, no es la misma la escucha ofrecida por el analista el cual, como.código deontológico del cual.hablas, no puede ceder sobre el.desep del analizante y mucho menos sobre su propio.deseo.

    Saludos, me gustó tu texto.

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  9. Excepto el comentario de Gilberto, los mencionados psicoanalistas súper especializados con plaza de trabajo que comentaron (sobretodo el clínico que se esta especializando), no dijeron nada útil ni que contraste al artículo, sólo se limitaron al ad hominen y a representarse como víctimas de un post crítico. Menudos profesionales que sois.

    Al autor, muy interesante tu artículo y gracias por compartir un poco más sobre lo que los psicólogos debemos aceptar: el psicoanálisis no sirve, no sirvió, y ya no se enseña magistralmente en las facultades salvo algunas excepciones, sobretodo el freudiano, tan sublime que cada alumno que tuvo lo reescribió a su manera (vease Lacan, ahi no más su amigo de entrañas, entre otros), Adler lo refutó, Moscovici lo refutó, hasta Piaget lo refutó, y ni seguir mencionando autores.

    Un abrazo.

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    1. Cuando no hay argumentos ya sabes qué ocurre… Aunque yo hasta cierto punto lo entiendo.

      Imagina que estudias una carrera y te especializas en algo. Y tras años de aplicar esos conocimientos adquiridos, te dicen que no, que todo eso es basura inútil.

      Debe ser una situación difícil de aceptar… Yo la verdad es que no se lo que haría en su lugar. ¿Qué harías tú?

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  10. Tu artíclo deja mucho que desear, mushcisisisismo.

    1: Para criticar algo hay que conocerlo… Dejé de leer cuando hablabas de “síndrome” de Edipo. Vaya, no sabes ni de lo que hablas. Y no hablo de conocimiento profundo, si no de, por lo menos, saber como se llaman los conceptos que criticas… .se llama “complejo”, no “síndrome”, son cosas que no tienen que ver una cosa con la otra.

    2: Es fácil criticar una teoría cuando te vas a la propuesta básica. En vez de criticar a Freud, de hace 100 años, critica la propuesta psicoanalítica moderna, que te aseguro no conoces. Ha evolucionado bastante con respecto al psicoanálisis Freudiano (y no hablo de Klein ni lacan, ellos claramente son unos payasos y sus propuestas son obsoletas, como existen en cualquier disciplina).

    3: Sexualidad en el psicoanálisis no se refiere exclusivamente al acto de copular con fines reproductivos, es un concepto diferente… por supuesto que el niño no quiere tener relaciones sexuales con su madre, esa fue la propuesta ORIGINAL, en la actualidad se maneja diferente, excepto por algunos psicoanalistas retrogradas.

    Ni siquiera tiene caso realizar una defensa, que más bien terminaría siendo una somera explicación. La próxima, investiga y actualizate.

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    1. “”1: Para criticar algo hay que conocerlo… Dejé de leer cuando hablabas de “síndrome” de Edipo. Vaya, no sabes ni de lo que hablas. Y no hablo de conocimiento profundo, si no de, por lo menos, saber como se llaman los conceptos que criticas… .se llama “complejo”, no “síndrome”, son cosas que no tienen que ver una cosa con la otra.””

      Como le ha errado de palabra pues demuestra el desconocimiento de todo el Psicoanálisis. Si no sabe que es un complejo y diferenciarlo de un síndrome, pues no se debe tener nada en cuenta del articulo. Pero no voy a entrar mucho mas en eso, y decirte si tomarías mi critica como valida. Yo estudio en una Facultad Psicoanálisis, por años ya. ¿Tomarías mi critica como valida?
      http://chiabai.zarcrom.net

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  11. Estéril debate este que nos propone Angelo. Y no porque no tenga razón en hacerlo, sino porque, de seguro, no convencerá a nadie de nada. Los positivines seguirán contentos en sus mediciones y sus certezas bioquímicas, en sus delirios de control, implorando a la ciencia algún mendrugo de legitimidad; y los psicoanalistas, desde una posición marginal, enarbolando un discurso no sólo pseudocientífico, sino, en el colmo de lo deseable, contra-científico.

    La ciencia es una diosa caprichosa, y como tal, exige sus vírgenes en sacrificio. Aquel que sostenga que la ciencia no se basa en dogmas (como lo afirman las letras de Angelo), habría que preguntarse si no es un dogma el suponer que la verdad es mejor que la mentira; para todo efecto, la premisa anterior funciona dogmáticamente.

    El discurso maniqueo del cientificismo moderno se ha apoderado de la razón, equiparándola con la verdad, dejando fuera a toda alternativa de discurso que no se someta a sus preceptos, a sus leyes o a sus métodos. La ética contemporánea es una ética no de la moral, como fuere en otro tiempo, sino una ética de la razón: es ético quien posee (acapara, monopoliza) la razón. Aquello que se excluye de este ha de ser irracional y por tanto, delirante. Aquí entra el artículo de Angelo. “El psicoanálisis lleva 120 años fingiendo ser una ciencia”, nos dice. Baste hacer mención de Néstor Braunstein renegando de dicha postura para entender que no, de hecho, es un tema que a pocos psicoanalistas preocupa: la mayoría de ellos están cómodos en una posición de marginalidad respecto de la hegemonía de la diosa razón, desde la cual disentir o asentir libremente.

    Valga decir que no pensaba caer en la tentación de señalar las falacias que revelan el escaso conocimiento (o el evidente sesgo argumentativo) en que cae el autor; pero ya entrados en gastos, no lo dejo pasar sin advertencia. Sí, el “Síndrome de Edipo”, la mención de “Electra” o la noción de “Subconsciente” que difiere radicalmente de “Inconsciente” (término real), o la mención de las instancias psíquicas (aunque nos retuerza el hígado leer estas palabritas juntas) como tres ‘niveles de análisis’; además de la caricaturesca imagen de la psicodinamia convertida en duendecillos, superyós temibles y penes de caballos por todos lados, dan cuenta de una cerrazón poco propia de un espíritu científico y de una profunda ignorancia, no de la terminología (que esa se aprende fácil) sino de la episteme (negada por el autor y algunos opinantes) del psicoanálisis.

    En el caso de las falacias, me atrevo a mencionar algunas, solo por no dejar: el cerebro, que el autor argumenta que nunca es mencionado en todo el corpus teórico del psicoanálisis, de hecho está presente. Angelo parece olvidarse de dos cosas: que Freud era un médico neurólogo, cuya formación era evidentemente biologicista; y obvia también la existencia del Proyecto de Psicología para Neurólogos (1895), documento que evidencia la intención inicial de Freud de explicar las neurosis desde una perspectiva orgánica (según las limitaciones de la época, por supuesto) y que, sin embargo, Freud mismo abandona por no parecerle suficiente para explicar los fenómenos psíquicos de las personas.

    Las otras dos falacias a las que me refiero: la sexualidad y la misoginia. La primera de ellas es el error común de quienes no entienden el psicoanálisis, asumir que sexualidad equivale a penes y vaginas entrando y saliendo y deseos incestuosos con toda la familia, de todos contra todas y por todos lados. El concepto de sexualidad se refiere a la vida afectiva, sensorial y erótica, y es toda una teorización que describe el lecho entero sobre el que se asienta el deseo del sujeto.

    La misoginia… bueno, eso solo me dio risa. Es no saber qué coño es el falo, y creer que es lo mismo que pene.

    Y no.

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  12. Me parece patetico que vengan los psicoanalistas a criticar los argumentos bien dados, para defender su cortina de humo. Patetico!!!

    Freud fue un caradura, un obsesivo del sexo y un arruina vidas, y lo demuestran sus multiples casos en los que literalmente,les cago la vida a sus pacientes.
    Asi como sus seguidores, psicoanalistas bien pirados que hablan de sexualidad..en recien nacidos!! cosas que con la neurociencia moderna obviamente queda antiquisimo,es como si creyeras en el mal de ojo en este siglo
    Tolerancia cero a los vene humo,por favor!!! Haganlo por las incontables victimas de esta estafa!!!!

    PD: Con solo 14 años me di cuenta del chamuyo de esta pseudociencia, me toco ir a un psicoanalista y no le crei nada, era un gastadero de plata para una viva que hacia exactamente lo que se dijo: Hacerme hablar todos los dias lo mismo y hacerme tests absurdos, nunca hizo nada importante.
    No tenemos por que gastar dinero en estas tonterias!!!

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  13. Hace mal en atrincherarse en esa especie de popperianismo fanático. El mundo en el que vivimos da para más que para falsear hipótesis científicas. Dese cuenta que si eminencias en el área de la medicina que a Ud. le interesa como ser Damasio y Kandel rescatan los apuntes estructurales que Freud supo hacer hace más de un siglo, ¿desde dónde Ud. se pone a refutar al psicoanálisis en tanto psicología válida?
    Por otro lado, testear una teoría con alguna otra y ver que no cuajan, no es argumento válido. Dentro de un par de décadas poco de lo que hoy se cree será tenido en cuenta, si hasta Newton ha quedo entre paréntesis imagínese dónde quedarán los libros de actuales de neurología a finales del siglo XXI.

    Hay que ser más humilde y no ponerse en ese lugar de supuesto saber porque si empiezamos a rascar un poco podemos llegar a descubrir que lo único que hay es un método que no garantiza ningún conocimiento efectivo.

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  14. Resumen para quien no se quiera leer el comentario entero:
    1-No sabes mucho de psicoanálisis y lo criticas como sabiendo acudiendo por referencias a lugares comunes. -loable pero entoneces es complicado debatir contigo.
    2-Enlace a artículo que muestra exactamente lo contrario a lo que dices, de alguien que cita fuentes -si no citas fuentes eres como esa gente que dice “estudios científicos revelan que el alma pesa 59 gramos el día del equinoccio de otoño y 40 después de la operación bikini-
    3-Todos podemos cagarnos en los que no piensan como nosotros
    .Yo creo que la persona que ha escrito el artículo no sabe de psicoanálisis más que a un nivel muy superficial y/o por referencias. La explicación que hace de la segunda tópica de Freud me parece bastante mala -y hay formas de explicarla de forma que se entere cualquiera sin decir cosas como que “el super-yo es el reverso tenebroso del ello”, o la explicación del complejo de Edipo, en la cual da argumentos apelando a la etología animal, comparándola con la humana sin aportar ninguna evidencia al respecto, o sea, a base de valoraciones, y sin manejar conceptos como libido -que sí, que el lenguaje es raro si no has estudiado psicoanálisis, pero igual que si digo arousal a mi abuela-.
    Como se trata de poner evidencias y no quiero hacer otro artículo, pongo un enlace a un señor que explica las cosas mejor que yo:
    http://www.institutodepsicoterapia.es/index.php?option=com_content&view=article&id=97:el-psicoanalisis-no-se-considera-pseudocientifico&catid=31&Itemid=41
    Ah, y yo también soportaba estupefacto a un señor que pretendía comparar el comportamiento de unas ratas enjauladas con la de seres humanos “libres”, y cosas así. Nadie se ha quejado del poco rigor a la hora de extrapolar datos, y te aseguro que la mitad de los estudios fallan ahi, ya que los datos “nunca”mienten. Nunca llueve a gusto de todos, oye.

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  15. La asertividad es un estilo de comunicacion muy util pero no infalible.Eso si, pase lo que pase te asegura ser solo responsable de lo que dices y no de lo que tu interlocutor interprete y concluya e incluso de su conducta posterior relacionada.Es por eso que no dejo de darle vueltas a la razon por la que la practica totalidad de los detractores de Angelo solo encuentran motivacion en mostrar su indignacion ejerciendo su derecho a ofenderse en lugar de su derecho a defenderse.Supongo que cuando uno le pillan sin armas en un callejon del Bronx, no hay mas opcion que saltar la valla, enseñar el dedo corazon al son de unas cuantas procacidades y no parar de correr hasta llegar a Hells Kitchen.

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  16. Saludos, creo que desconoces mucho de epistemología, gnoseología y ontología. El psicoanálisis no está comprometido con la epistemología neopositivista o la de Popper (falsacionista), que de hecho éstas tienen también una metafísica -ninguna teoría cientifica puede prescidir de una metafísica- la epistemología o en sentido más amplio la gnoseología del psicoanálisis es enfatizar en el sentido -Verstehen- así que de antemano ya nos situamos en epistemologías diferentes cientificista (neopositivista y falsacionista) nomotética vs histórico-interpretativa (Hermenéutica por ejemplo). El sentido es el “objeto” del psicoanálisis y este no se puede verificar o más bien cualquier sentido es provisional en la clínica psicoanalítica; interesa la realidad psiquica y no física del paciente, el campo fenomenológico es el punto de partida y la ética es contribuir a la emergencia del deseo -que el psicoanálisis distingue con rigurosidad de los anhelos, necesidades, y demandas- el analizante utiliza metáforas y metonimias constantemente, las cuales no tiene sentido verificar. Se pueden hacer enunciados epistémicamente objetivos y subjetivos acerca de entidades ontológicas objetivas y subjetivas.

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  17. Pienso que lo primero que harías seria presentarte como………………….¿? pensador o seudopensador, profesional o no profesional estudioso o comentarista publico, estudiante, bueno no lo se …. sea como sea eres libre de opinar tienes voz pero no voto por lo tanto …ni hablar malgastaría energía pensando… ha estudiar epistemologia, gneseologia, neurociencia, y ha actualizarte muchachito ya es hora de dejar el coquito y la mamadera.

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  18. ¿De que sentimientos estuvieron afectadas sus reflexiones?
    Envidia, celos, abnegación, ecuanimidad.
    ¿Envidia?
    De un organismo masculino corporal y mental especialmente adaptado para la postura superincumbente de la enérgica copulación humana y el energético movimiento de pistón y cilindro necesario para la completa satisfacción de una concupiscencia constante pero no aguda residente en un organismo femenino corporal y mental, pasivo pero no obtuso.
    ¿Celos?
    Porque una naturaleza sólida y volátil en su estado libre era alternativamente el agente y reagente de atracción. Porque la acción entre agentes y reagentes variaba en cada instante, en proporción inversa de crecimiento y decrecimiento, con incesante extensión circular, y reingreso radial. Porque la controlada contemplación de la fluctuación producía, si se deseaba, una fluctuación de placer.
    ¿Abnegación?
    …..
    ¿Ecuanimidad?
    …..
    Al menos este catecismo impersonal resulta poético en la pluma de Joyce. A ver que nos espera…

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  19. Otro artículo malo sobre psicoanálisis. Entiendan, el psicoanálisis no pretende ser ciencia, por tanto, no es “pseudociencia”. El autor (sumamente destructivo, por cierto) sabe ALGO sobre teoría (aunque parece que solo la freudiana, lo que lo colocaría en el plano de lo obsoleto), pero falla en la parte epistemológica, que es donde suelen fallar estos psicólogos tan nocivos para nuestra disciplina (la psicología). Una vez mas: ENTIENDAN, ES PSEUDOCIENCIA SOLO SI PRETENDE SER CIENCIA. Tú no le puedes decir “pseudomujer” a un hombre que no pretende ser mujer, solo por el hecho de no ser mujer. Es absurdo. El otro fallo garrafal está en la parte clínica. Otra vez, de teoría algo sabe, pero de técnica NO SABE NADA, y lo más malo es que cree que sabe. Vaya, tengan cuidado con internet, por favor: se encuentra mucha basura. Ah, por cierto, ese libro ese de “Psicoanálisis, vaya timo”, es malísimo. Los autores de ese texto no saben nada, PERO LO QUE ES NADA, de psicoanálisis.

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