La armería del escéptico (1): argumentos anti-científicos

Todos los que defendemos la ciencia y el pensamiento crítico nos vemos envueltos día tras día en batallas dialécticas -ya sea con colegas, magufos varios o con nuestros entrañables cuñados. Si uno sabe más o menos de lo que está hablando, y nuestra habilidad para la retórica ronda la media, no es difícil salir airoso de la mayoría de estos debates. Pero algunas veces nos encontramos con esos individuos recalcitrantes capaces de descolocarnos con algunos argumentos a los que es difícil responder de forma sencilla.

Me propongo listar algunos de ellos aquí y analizarlos. Algunos son realmente interesantes y sin duda merecerían una entrada por sí solos, pero creo que es mejor juntarlos todos y darles puerta de forma breve y concisa. La dificultad que entrañan es que son argumentos radicales, que van a la raíz misma de la discordia. Es fácil refutar una magufada cuando hablamos de datos y hechos, pero estos temas se sitúan, en cambio, al nivel de la filosofía de la ciencia. Un campo en el que lamentablemente los científicos están muy poco entrenados. La filosofía de la ciencia puede llegar a ser muy difícil -“una salvajada” recuerdo que la llamaba una profesora mía de neurociencia cognitiva-, pero es algo que ayuda muchísimo a la labor científica y que valdría la pena impartir más en las facultades de ciencias.

1) “Me hablas del ‘método científico’, pero nadie ha sabido caracterizarlo. Es un término vacío”.

Muchas veces cuando defendemos la validez de una teoría científica apelamos al método con el cual ha sido contrastada y construida. Este primer argumento anticientífico es bastante bueno porque encierra parte de razón: no hay una caracterización universal de lo que es el método científico. En el colegio nos enseñaron que el científico sale a mirar la naturaleza, se encuentra con un problema, formula una hipótesis, la contrasta y, tachán, ya está hecha la ciencia. Pero esta es una visión muy ingenua de lo que sucede en la realidad.

Los filósofos de la ciencia han sabido de este problema desde hace muchos años, perdiendo el sueño y teniendo debates interminables. Los ha habido que defendían el inductivismo, otros preferían el deductivismo, aquellos otros hacían lo propio con versiones del método hipotético-deductivo, etc. Incluso los hay más raros, que ven la ciencia como un “todo vale mientras funcione” y niegan el método. Lo cierto es que es posible que todos tengan parte de razón. Simplemente ha ido variando la ciencia a la que prestaban atención. La física teórica suele trabajar con deducciones lógico-matemáticas, la fisiología es básicamente inductivista, la biología evolutiva apela a modelizaciones con bastante frecuencia, la medicina trabaja mucho con pruebas estadísticas, etc.

Pero ello no quiere decir que la apelación del pensador crítico a la metodología carezca de sentido. Hay que darle la razón a nuestros adversario de que aquello de un único método científico es una simplificación, pero no por ello debemos tirar el argumento por la ventana. Lo que importa en ciencia no es el método específico que se emplea. Lo central, lo que unifica todas las metodologías y las avala, es la evidencia a la que llegamos a través de ellas. Por esta razón, la naturaleza básica de la ciencia no es la de ser un método, es la de ser una epistemología basada en evidencias. Si centramos la discusión en la calidad de la evidencia nos vamos a ahorrar bastantes problemas.

Respuesta: El método que utilizamos no es lo importante, lo importante es que sea fructífero al proporcionar evidencias ¿El que usa tu magufada da evidencias?

2) “Eso que defiendes es sólo una teoría”.

Este argumento es bastante común y a muchos científicos los deja en un estado de profunda confusión. Y es normal, porque en este caso el magufo de turno tiene bastante razón. Personalmente me he topado con muchos científicos que usan tremendamente mal el término ‘teoría’, y que lo emplean cuando lo que deberían decir es ‘hipótesis’ o ‘hipótesis contrastada’. Como siempre, en filosofía la cosa se puede complicar mucho, pero resumiendo:

  • Hipótesis: elucubración que empleamos para guiar nuestros trabajo y que buscamos confirmar o disconfirmar con él. Una hipótesis aún no es parte del corpus de conocimiento científico propiamente dicho. Es simplemente una idea, una posible explicación a un fenómeno.

  • Hipótesis confirmada: Una hipótesis que ha dado buenos resultados, pero que aún es polémica o controvertida.

  • Teoría: Un hipótesis que ya es parte del corpus de conocimientos científicos dado que la evidencia a su favor es aplastante.

  • Ley: Antaño se creía que las teorías pasarían en algún momento a ser leyes. De hecho, siguiendo una forma fisicocéntrica de ver la ciencia, así se suele enseñar dentro de la visión ingenua que se da en el colegio. Olvidaros ya de las leyes, el máximo estatus en ciencia para una idea a día de hoy es el de teoría.

¿Dónde está el problema? Que los científicos dicen ‘teoría de la evolución’ y ‘teoría de cuerdas’, cuando esto es un sinsentido. La teoría de cuerdas es realmente la ‘hipótesis de cuerdas’. Las razones por las que esto pasa son varias, pero muchas veces se debe al propio afán del investigador de darle más renombre a lo que hace. Con esta práctica generamos confusión en el lego, que puede pensar que si llamamos igual a las dos cosas es porque hay la misma evidencia disponible a favor de la relatividad que de la existencia de multiversos, por ejemplo.

Solución: Tienes razón, es un error de los científicos el usar mal el término. Lo cierto es que una teoría debería tener un nivel de evidencia tan aplastante que sólo un loco puede negarla. Y olvídate de eso de las leyes que te enseñaron en el cole.

3) “La verdad no existe, cada uno tiene la suya”.

La doctrina filosófica que afirma que la verdad como tal no existe es llamada habitualmente ‘relativismo’. Normalmente el relativismo es atacado con vehemencia por parte de los pensadores críticos, pero en su justa medida no es una locura. El relativismo moral, hasta cierto punto, puede llegar a tener sentido. Lo mismo pasa con el relativismo estético. Pero el relativismo epistemológico merece un análisis pormenorizado, porque es un tema altamente complejo.

En su versión fuerte, el relativismo epistemológico afirma que “no existe la verdad, sólo las opiniones, y todas valen por igual”. Pero esta es una afirmación que se autorrefuta. Al fin y al cabo, ¿con qué derecho afirman entonces eso sobre la verdad? Suele ser más bien una pose, porque defender algo así con sinceridad sólo nos llevaría a la locura.

En su versión débil hay dos corrientes principales:

A) El relativismo de los hechos: A veces llamado “relativismo constructivista”. Este relativismo afirma que los hechos mismos son construidos por los seres humanos, ya sea individualmente, por grupos o por sociedades. Por ejemplo, la medicina occidental sería un constructo social, cuya validez es totalmente relativa a quienes han decidido adscribirse a la creencia. El fijismo bíblico y la teoría de la evolución serían equivalentes, ambas enteramente productos sociales. En un caso de la sociedad hebrea de la antigüedad y en el otro de la Inglaterra victoriana. Esta es la forma de relativismo más extremo y difundido entre los enemigos de la ciencia.

B) El relativismo de las descripciones: Este relativismo afirma que hay muchas descripciones diferentes de los hechos, muchas de ellas equivalentes. Aquí los hechos son, en su mayoría, objetivos. Lo que varía es la forma en la que nos referimos a ellos. Este relativismo tiene bastante sentido. Por ejemplo, la biología molecular y la psicobiología pueden estudiar el mismo proceso -por ejemplo, la formación de la memoria a largo plazo- empleando vocabularios diferentes. Lo que varía es el punto de vista y el nivel de abstracción, pero ambas aproximaciones son equivalentes y válidas.

Si bien es cierto que la Verdad no existe, sí existe la verdad. La Verdad es una doctrina metafísica que, realmente, carece de toda importancia. Pero la verdad es el equivalente a ‘lo más racional’, lo más fiable, la idea que mejor explica lo que pasa en el mundo.

Respuesta: Es verdad que no existe la Verdad, pero sí las ideas más o menos rigurosas. Es cierto que el vocabulario científico no es imprescindible, y que uno puede referirse a las cosas de forma rigurosa empleando otro, pero ello no quita que hay ideas que son disparates independientemente de quién crea en ellas.

4) “Sin la alquimia la química nunca habría existido”.

Antes de entrar en el argumento hay que diferenciar varios conceptos que normalmente no solemos matizar.

  • No-ciencia: Todo aquello que no es ciencia.

  • Protociencia: Aquello que ya podría ser una ciencia pero que aún no lo es. Son conjuntos de hipótesis.

  • Pseudociencia: Aquella no-ciencia que se hace pasar por ciencia (ojo, no hay que confundirla con la mala ciencia, cosa que nos pasa mucho).

Una vez tenemos esto claro, el argumento es fácilmente rebatible. La alquimia era no-ciencia. Parte de ella pudo ser protocientífica y ayudar en algo al desarrollo de la química. Nadie niega que esto pasara, pero no es muy común. Casi todo lo que escribió Newton, por ejemplo, fue no-ciencia, y en poco le ayudó a desarrollar su mecánica, que fue un proyecto que partía de otras bases.

Con afán de resumir, algo vale la pena de ser tenido en cuenta si es lógicamente contrastable. Es decir, si podemos idear una forma en la que la idea podría ser confirmada o disconfirmada. En este punto es una idea respetable, susceptible de ser protociencia. Por ello, las locuras metafísicas u oscurantistas no pueden apelar al derecho que tiene toda idea de una oportunidad de ser valorada. No todo lo interesante es cientìfico, pero lo ideal es que las cosas sean lógicamente susceptibles de serlo, como mínimo.

Respuesta: ¿Es lógicamente contrastable? Vale, te escucho.

5) “La ciencia es una ideología más”.

Esta idea ha tenido bastantes adeptos en el pasado. Es especialmente famosa su formulación en la obra de Feyerabend -el autor del también famoso “todo vale”, que he mencionado antes. Para poder contestar a este argumento hemos de tener claro lo que es y lo que no es una ideología. Una ideología puede ser definida como un conjunto de creencias en la que una parte de ellas -habitualmente las más centrales- son aceptadas de forma dogmática. El neoliberalismo, con su idea de que dejar actuar libremente a la mano invisible es lo mejor para una economía, es una ideología. El comunismo, con su creencia en el advenimiento del paraíso comunista, también lo es. Las religiones son también formas de ideologías.

La ciencia no es una ideología por el sencillo hecho de que TODO en ella ha de ser expuesto a la crítica. Y TODAS las creencias que tienen sus adeptos han sido adoptadas tras un análisis crítico basado en la evaluación de la evidencia disponible. En ciencia todo se puede cambiar, hasta lo más básico, siempre y cuando se aporte la consecuente evidencia.

El contraataque habitual suele ser: “Ya, pero la ciencia acepta dogmáticamente que sólo existe lo que puede ser probado o que todo lo real es físico, entre otras cosas”. Esto no es del todo mentira, pero ello no la convierte en una ideología. Lo que mencionan en este punto es lo que podemos llamar ‘principios metodológicos’, y en la ciencia contemporánea han sido aceptados a posteriori de la evidencia ¿Qué pasaría si alguien probara la existencia de entidades no físicas? Muy sencillo, cambaríamos nuestros principios, como hacía Groucho Marx.

Respuesta: No lo es. Porque en ciencia nada puede ser aceptado de forma dogmática, y las creencia han de ir variando a la luz de la nueva evidencia.

6) “No puedes probar que no existe”.

A veces este argumento suele ser una bola pegajosa de la que es difícil deshacerse, especialmente si el rival es audaz. Hay que aclarar aquí dos ideas:

A) No se puede verificar un existencial negativo. Los existenciales negativos, las proposiciones con la forma ‘X no existe’, son imposibles de probar lógicamente. Si, por ejemplo, yo digo que Pegaso no existe, entonces para probar lógicamente mi afirmación tendría que rebuscar en todo el universo conocido, lo cual es imposible. Sin embargo, aquellas proposiciones del tipo ‘X existe’ sí pueden ser probadas. Para ello sólo tengo que buscar evidencia acerca de una única entidad que cumpla los requisitos que impone la definición de X. No poder negar taxativamente la existencia de algo no es una evidencia a favor de su existencia.

Sin embargo, en la vida diaria empleamos con total tranquilidad los existenciales negativos por medio del empleo de confirmaciones probabilísticas. Por ejemplo, cuando afirmamos que las armas de destrucción masiva de la guerra de Iraq no existían, o que las hadas no existen. Lo que habitualmente entendemos como una evidencia para un existencial negativo es algo así como “es extremadamente improbable, dado el cuerpo de conocimientos del que disponemos, que tal entidad exista”.

B) La carga de la prueba no la tiene el que niega la existencia de una entidad, la tiene el que afirma su existencia. Si quieres introducir una nueva entidad en el sistema tiene que venir aparejada de la evidencia que la justifica.

Respuesta: No puedo verificar que no existe al 100%, pero sí puedo afirmar que viola cosas que estamos seguros que existen y que, por ello, es altísimamente improbable. De todos modos, tampoco importa mucho lo que opine, porque el que tiene que probar que existe eres tú.

Por Angelo Fasce

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14 comentarios en “La armería del escéptico (1): argumentos anti-científicos

  1. Escribes “la Verdad no existe”. Creo que no te entiendo. De ser así, las afirmaciones, hipótesis, teorías, etc. que se verifican experimentalmente más allá de toda duda, carecerían de rasgo común a todas que las diferenciase de sus contrarias.¿Qué sería del Valor de Verdad en la Lógica proposicional si la Verdad no existiera? ¿Acaso ya no usan las ciencias, como la Matemática, la Lógica proposicional?

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    1. Hola Marcus,

      En el texto he diferenciado entre Verdad con mayúsculas y verdad con minúsculas. Estoy de acuerdo contigo en que el tema de la verdad merece ser tratado en profundidad (te prometo una entrada en exclusiva), pero aquí la idea era ser breve y directo.

      Lo que entiendo por Verdad es lo que un cristiano cree obtener cuando abre una Biblia: la máxima objetividad en afirmaciones que ya no admiten cambios ante nueva evidencia. La Verdad, si nos ponemos filosóficos, es lo que Platón entendía como las Ideas. Gran parte de la metafísica se ha dedicado a eso, buscando Verdades en niveles ontológicos.

      En ciencia no hay nada parecido a eso. Lo que hay son verdades, con minúsculas. Hay teorías, como la de la evolución que tienen tales montañas de evidencia a su favor que aceptarlas es un ejercicio de sentido común. Pero eso no quiere decir que la teoría esté terminada. Ni siquiera quiere decir que no pueda aparecer evidencia futura que nos haga reformularla en profundidad. Pero esa evidencia parece muy improbable, y la que se ha tratado de aportar (por ejemplo, entre los que apoyan el diseño inteligente) simplemente no constituye evidencia válida. En ese sentido podemos afirmar que la teoría de la evolución es verdad, porque en ciencias naturales y sociales, por razones lógicas y metodológicas, no se verifican las cosas. Por tu forma de expresión te intuyo conocimientos filosóficos, sabrás que el tema de la verificación fue una de las piedras en el zapato del Círculo de Viena. En ciencia siempre hay espacio para el sano escepticismo.

      La lógica proposicional, como las matemáticas, es una ciencia formal. En las ciencias formales sí se puede establecer taxativamente la consistencia de los sistemas o el valor de verdad. Porque las variables son mínimas y realmente no se está estudiando el mundo. Se estudian abstracciones. Y ojo que incluso ahí hay problemas, como en el caso del teorema de Gödel o del problema de la parada de Turing.

      Si te gusta esto de la filosofía de la ciencia ten cuidado siempre con el paso de la lógica formal a la informal, y viceversa. Son dos mundos totalmente diferentes.

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  2. No estoy en absoluto de acuerdo en que no exista un Método Científico, podemos discutir todo lo que queramos sobre sutilezas, aplicaciones a las diferentes disciplinas, elementos necesarios o innecesarios, … pero creo que si existe un acuerdo de mínimos que se puede formular como sigue:

    La ciencia siempre parte de teorías con independencia de su fundamentación, puede ser una simple creencia, una idea afortunada o proceder de inferencias observacionales, el origen de la teoría no es lo importante, lo importante es que sea posible contrastarla con la realidad de modo que podamos demostrar si es o no correcta, por ello, es deseable que una teoría nos permita hacer predicciones que sean susceptibles de ser comprobadas en la realidad y para poder comprobarla formulamos hipótesis que deben tener la capacidad de ser verdaderas o falsas.

    * Cuando una hipótesis se demuestra como verdadera la teoría no varia, realmente no podemos conocer si la teoría es correcta pero tenemos que considerar que sigue siendo correcta mientras sus predicciones se cumplan.

    * Cuando una hipótesis se demuestra que es falsa entonces sabemos con certeza que la predicción de la teoría no se ha cumplido y, por lo tanto, hay algún fallo en ella y, de este modo, podemos proceder a corregirla.

    * La corrección de una teoría puede llevar desde su modificación a su sustitución pero para sustituir una teoría necesitamos una nueva que explique todo lo que explicaba la anterior y, además, añada explicaciones para fenómenos que la anterior no explicaba o bien explique porque la anterior era errónea.

    * Cuando nos encontramos con dos teorías que son capaces de explicar la realidad igual de bien (o igual de mal porque no tenemos posibilidad de tener otra mejor) se considera preferible tomar la más simple.

    En definitiva hay muchas preguntas para las que no conocemos las respuestas, ni siquiera estamos seguros de que las respuestas que tenemos sean la verdad, ni lo pretendemos; lo que si sabemos es que son las mejores aproximaciones a la realidad posibles según el estado actual del conocimiento y sabemos que son provisionales y esperamos que sean mejoradas.

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    1. Hola Jose Luis,

      Gracias por tu comentario, es muy interesante. Realmente no he dicho que no exista el método científico, lo que he dicho es que no es tan sencillo de definir como cuando se nos da en el colegio. Hay muchas formas de proceder en ciencia, aunque lo central siempre sea obtener evidencia válida a favor o en contra de algo.

      Lo que describes es una versión del método hipotético-deductivo con especial hincapié en las predicciones. Quizás este tipo de proceder case bien con lo que se hace, por ejemplo, los estudios biomédicos o la física aplicada. Pero la ciencia es bastante más que esos campos ¿Qué predicciones hace un arqueólogo? En este caso el proceder se basa en tratar de explicar los datos que ya se tienen, dotándolos de sentido ¿Qué predicciones es capaz de hacer la economía? Yo soy de los que creen que es una ciencia por su enorme poder explicativo, pero prediciendo deja mucho que desear. Otro problema es el del fallo de las predicciones… hay muchas razones diferentes para que falle una predicción. Las falsaciones no son instantáneas, son procesos históricos muy complejos. Si te interesa el tema, tienes mucha información interesante sobre eso en “La metodología de las programas de investigación”, de Lakatos. (puedes encontrar un resumen magnífico en “La historia de la ciencia y sus reconstrucciones racionales”).

      Muchas ciencias proceden de formas diferentes. Lo que las unifica a todas es la supremacía de la evidencia sobre la retórica o la persuación. La obsesión por la resolución de los problemas de forma rigurosa. Y la sana crítica despiadada. Por eso la ciencia mola tanto y es fiable, no tanto por el método específico.

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  3. Buenísimo el post. Pero hay algo que me deja perplejo. Primero, aceptando la definición que propones para la palabra “teoría”, como algo aceptado, por qué dices que la “teoría de la evolución” no debería considerarse como tal? Acaso existe otra teoría científica mejor? En segundo lugar, cuando leo artículos científicos, las teorías se presentan como modelos o representaciones matemáticas de la realidad que no están necesariamente respaldadas por la evidencia empírica. Por tanto, el argumento de “es sólo una teoría” me parece válido (Por cierto, soy de letras)

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    1. Hola DAL,

      Me temo que no me has entendido respecto a lo de la teoría de la evolución. Probablemente haya sido un problema con mi forma de expresión. Lo que quería decir es que la teoría de la evolución sí merece ese apelativo debido a la enorme cantidad de evidencia que la soporta. Mientras que la idea de las cuerdas debería llamarse siempre ‘hipotesis’.Es válido y racional dudar de la idea ya que no hay evidencia que la soporte.

      Lo que mencionas del lenguaje matemático es verdad. Depende de la ciencia, pero en muchos casos las teorías se representan en lenguaje matemático. Pero esto no es importante o definitorio. La matemática no es más que un lenguaje -casi asemántico en este caso, de ahí su utilidad al ahorrarnos interpretaciones erróneas-, no es más que una herramienta. No hay que pensar que una hipótesis o teoría por estar formulada en este lenguaje es mejor que otras.

      Lo de los modelos es complejo. Hay muchas formas diferentes de considerarlos. Para comenzar el qué es un modelo ¿Las bolas rojas, azules y blancas que se usan en el colegio para explicar los atómos en el colegio? o, en cambio, ¿la imagen general que la teoría atómica deja en nosotros? Sea como fuere, yo soy más de pensar los modelos como esas simplificaciones heurísticas y generales que guían la investigación y el aprendizaje de la teoría. Casi siempre aparecen en las teorías, y se van cambiando según se desarrolla la investigación.

      Lo que trato de argumentar es que apelar a “es sólo una teoría” no es un argumento válido. Hay un cierto tono de desprecio que viene de igualar teoría a hipótesis, que aparece tras no entender bien qué es cada cosa. Si el término teoría está bien puesto no es un “sólo”, es el grado más alto de conocimiento al que el ser humano puede llegar.

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  4. Observo que mi comentario sobre la validez predictiva de la teoría te han sugerido a Lakatos, y con buen ojo por cierto, ya que precisamente es una de mis fuentes preferidas 🙂 Ni que decir tiene que otras son Popper y Kuhn.

    En cuanto a la arqueología claro que se pueden hacer predicciones, supongamos que encontramos un yacimiento que puede ser datado, inmediatamente surgirá una predicción acerca de cual fué la cultura que estuvo asentada en el, por poner un ejemplo.

    El caso de la economía es mucho más complejo, sus teorías son tan difícilmente comprobables que muchos opinan que no es una ciencia, yo prefiero clasificarla como una ciencia no-empírica pero, claro, esto es sólo una cuestión de gustos.

    Por otra parte, lo que pretendía dejar claro es que si bien estoy dispuesto a discutir cualquier sutileza sobre el método, las deficiencias en su descripción o las dificultades concretas de algunas disciplinas, lo que no estoy nunca dispuesto a conceder ante ninguno de “esos” (lease maguferio vario) que nos encontramos por “ahí” (lease internet) es que el método no existe o no es útil 🙂

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  5. Desde un cierto punto de vista, hay una diferencia fácilmente contrastable entre ciencia y pseudo ciencia: la primera exige generalmente mucho trabajo, mucho tiempo y…. mucho dinero. La segunda sigue siempre la senda del mínimo esfuerzo.

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  6. La ciencia es una interpretación de la realidad pero no es la realidad. Por un sesgo cultural se tiende a pensar que es “mejor” el conocimiento científico que otras vías de conocimiento. La ciencia ha dado grandes aportes a la humanidad, pero también ha creado armas nucleares capaces de arrasar el planeta varias veces. No entiendo la fe que existe en la ciencia. Esta no evitó las guerras mundiales (más bien todo lo contrario) ni da respuesta a los grandes problemas de la humanidad

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    1. Te equivocas Pepino; la ciencia no es una interpretación estática o caprichosa de la realidad. Como se ha explicado muy bien aquí es una forma de pensar que se basa en la evidencia y en la crítica. La evidencia consiste en la acumulación de pruebas y la crítica es básicamente un filtro de errores y sesgos, precisamente. Por otro lado la evidencia ha de ser consensuada, es decir, las pruebas han de estar disponibles para cualquiera que quiera examinarlas o bien han de ser reproducibles.

      Como ves la ciencia es lo más opuesto a una interpretación sesgada, que además tiene la virtud de de corregirse a sí misma, con lo que “no es la realidad” pero es una aproximación cada vez mejor.

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