Rebirthing: un torbellino de superchería

Rebirthing… ¿Por dónde empiezo? Hay mucha tela que cortar esta vez, porque el rebirthing —también llamado ‘renacimiento’— es una de esas pseudoterapias que practica la pillería al por mayor y toma cosas de casi cualquier pseudociencia que a uno se le pueda ocurrir. Como siempre, lo corto y conciso, mejor. Así que allá vamos.

¿De dónde ha salido esto del rebirthing?

El rebirthing surge, como casi todas las pseudopsicoterapias que tenemos en la actualidad, en la New Age. Este ‘movimiento’ —por llamarlo de alguna manera—, surgió más o menos hacia los 60′ en los Estados Unidos, impulsado por los hippies. Aunque las ideas de la New Age no están del todo delineadas es posible afirmar sin miedo que se trató, básicamente, de una explosión masiva de estupidez. Se fundamenta en la creencia astrológica —que no astronómica— de que la tierra pasará de la era de piscis a la de acuario, y que ello desencadenaría la venida de un salvador, que la mecánica cuántica reventará todo lo que sabemos hasta la fecha, que conoceremos el futuro leyendo las estrellas y bla bla bla. Que joder, dicho así en frío es todo muy loco, pero esto con un poco de LSD en el cuerpo y White Rabbit de fondo debe sonar más lógico que la tabla del 1.

Durante este periodo todo lo oriental/espiritual/oscurantista/enajenado era aceptado de forma totalmente acrítica. Por ello, un buen montón de personas que pasaban por ahí con sus ideas alucinadas vieron un filón; cosas como el reiki, la homeopatía, la antroposofía, la acupuntura, sectas de todo tipo y color, médiums, cristaloterapia, agricultura biodinámica, etc., vivieron un auge sin precedentes. Todo lo que sonara mínimamente lógico o científico era considerado desfasado y facha; les sonaba a los hippies a trabajador de la Ford de Detroit, o a contable con 5 hijos e hipoteca.

Uno de los señores que supo estar en el sitio adecuado en el momento adecuado fue nuestro héroe de hoy. El iluminado de turno, creador del rebirthing: Leonard Orr. Nada del otro mundo la verdad. El típico alumbrado de los 70′. Pedante, de habla lenta y con biografía inventada. Aunque hay que admitir que Leonard es de los iluminados más inverosímiles que uno puede encontrarse.

Este señor estaba tomando un baño en 1962 —así comienza la historia, no es broma— cuando se quedó bloqueado sin poder salir de la bañera. Entre 1962 y 1968 Leonard tuvo varias veces estas “experiencias de bañera”, hasta que en 1968 comenzó a tenerlas, además, aparejadas a lo que él caracteriza como “recuerdos vívidos de mi nacimiento” —lo cual es imposible, dado que el cerebro de los niños de menos de tres años está demasiado inmaduro como para generar recuerdos a largo plazo. Esto está bastante estudiado por la neurociencia, y no se trata, como postuló Freud, de un mecanismo de defensa para reprimir los traumas infantiles. En pocas palabras: el cerebro de los niños pequeños cambia tanto que los recuerdos se destruyen.

Leonard interpretó que lo que le pasaba era que tenía un trauma de nacimiento tratando de aflorar a su consciencia —hola Freud— y que su “impulso de muerte” lo empujaba a vivir esa experiencia en la bañera. Leonard cuenta entonces la fantasiosa y lisérgica historia de haber recorrido medio mundo para conocer a 12 yogis inmortales —sí, sí, tal cual: gente que no se muere. Dio una charla en 1974; los hippies presentes, que les parecía bien todo, se apuntaron también a meterse a la bañera; después de ver a un par de personas Leonard pensó en usar un snorkel; y ya está. Básicamente así se desarrolló el rebirthing.

Leonard Orr no tiene ningún estudio y ni un minuto de práctica sanitaria. Se hace llamar a sí mismo ‘guía espiritual’, y sus nociones son abiertamente anticientíficas. Así como otras pseudoterapias, como la programación neurolingüística (PNL), se esfuerzan por hacerse pasar por serias, estos del rebirthing pasan de todo, esperando pescar incautos entre la gente más irracional. En la actualidad, el rebirthing se guía por lo que dice su gurú, que amplía teoría cada cierto tiempo, incluyendo por lo general cosas provenientes de otras pseudociencias.

Las alocadas ideas del rebirthing

Se pueden resumir en 3:

1) El ser humano es inmortal. No en un sentido espiritual o metafórico, es inmortal en un sentido físico. Si nos morimos es porque no seguimos las ideas de Leonard.

2) Hay una serie de traumas que constituyen causa de negatividad en nuestras vidas. Estos traumas son 10:

  • El trauma de nacimiento: Salir del calor al frío por el canal de parto sería un trauma que todos tenemos.
  • El trauma de la escuela: En el colegio dejamos de ser seres divinos porque estar con los otros niños nos contamina energéticamente. Esta sería una de las causas de la muerte humana, junto a no seguir a Leonard y comer mal.
  • El síndrome de desaprobación parental: Tus padres diciéndote que no rompas las cosas del salón o que te limpies los pies antes de entrar a casa, otro trauma.
  • Los negativos específicos: Pensamientos realistas negativos, que nos impiden volar como golondrinas y desarrollar todo nuestro potencial ilimitado —normalmente por aquí introducen tonterías de El Secreto y de la PNL.
  • El trauma de la religión: Más de lo mismo.
  • La urgencia inconsciente de muerte: Lo ya dicho. Que nos empujamos a nosotros mismos hacia la muerte al no pagarles a los del rebirthing por meternos en una bañera e hiperventilarnos.
  • La senilidad: La prueba final. Un rebirther hecho y derecho la pasa y es inmortal. Un loser, como tú, como yo, y como todas las personas hasta el momento, se muere.
  • Las vidas pasadas: Aquí la cosa descarrila ya a lo bestia. Usando hipnosis regresiva —una pseudociencia basada en la sugestión extrema muy peligrosa— nos hacen ‘recordar’ vidas pasadas que nos afectan. Normalmente es por aquí por donde establecen alianzas con los consteladores familiares y los campos mórficos de Sheldrake.
  • La represión de lo femenino: Nos educan como machotes y eso es un trauma.
  • El síndrome del Salvador del Mundo: Uno nuevo que se le ha ocurrido a Leonard hace unos pocos años. Pues eso, que nos responsabilizamos de muchas cosas.

Vale la pena hacer algún que otro comentario

– La ley de atracción universal, popularizada por El Secreto, no es ni una ley ni una realidad. No por pensar en dinero vamos a ser ricos, ni nos enfermamos por pensar mucho en enfermedades. Tampoco la versión de esta idea en la PLN está fundamentada. No por cambiar nuestra forma de hablar vamos a cambiar el mundo. Ningún estudio serio avala estas ideas.

– El tipo de memoria celular que postula esta gente no tiene el más mínimo sentido. En las células guardamos nuestra información genética. Esta información funciona como un libro de recetas que nos permite generar proteínas durante nuestro desarrollo y nuestra vida. La información genética es exactamente la misma desde nuestra concepción hasta nuestra muerte, y legamos a nuestra descendencia más o menos el 50% de la misma. No podemos transmitir traumas, vivencias o experiencias a nuestros hijos por ese medio. Esa fue una idea que la biología evolutiva y la genética contemporánea han refutado de forma concluyente hace mucho tiempo.

– Los campos mórficos de Sheldrake son una invención de este señor que no tiene ninguna base sólida ni ninguna evidencia a su favor. La idea no va más allá de postular una especie de fuerza jedi que comunica a los seres vivos. Una magufada como una catedral, vaya.

3) La respiración es la clave para solucionar todos estos problemas y traumas. ¿Por qué la respiración? Porque al señor Orr así se le ocurrió. No hay mucho misterio aquí. Lo que hacen son ejercicios que consisten en respirar de forma profunda y potente sin pausa entre inspiración y espiración. Este tipo de respiración también se llama ‘respiración holotrópica’. Nótese el ‘-trópico’ del nombre, y es que lo que se consigue así es lo que ellos llaman ‘estado expandido de consciencia’, que no es más que hiperventilación.

¿Por qué hiperventilarnos genera esta respuesta? No es nada místico, se llama ‘hipocapnia’. La hipocapnia consiste en una desregulación entre el nivel de oxígeno y CO2 en la sangre. Esto genera que los vasos sanguíneos que riegan el cerebro sufran una vasoconstricción y tengamos alucinaciones, pérdidas de conocimiento —normalmente por alcalosis respiratoria—, mareos o ansiedad —el cerebro pide socorro. Los estados alterados de consciencia que se consiguen por medio de la hiperventilación no son una expansión de nuestra percepción. Al contrario, son fruto de nuestro cerebro funcionando mal. Y ello puede derivar en ataques de ansiedad o, si se hace demasiado a menudo, incluso en problemas mucho más serios, no sólo cerebrales, sino a nivel de todo nuestro organismo —por ejemplo, hipocalcemia.

¿Qué pasa en una sesión de rebirthing?

Responder a esta pregunta es más difícil de lo que parece. Lo es porque, como sucede con estas prácticas no reguladas, que no se basan en estudios ni responden a ningún programa científico de investigación, el rebirthing tiene tantas versiones como practicantes. Básicamente, es lo que a cada cual quiera que sea + hiperventilación. Pero bueno, esa respuesta no es la que estaréis esperando, así que voy a tratar de hacer una caracterización general de lo que, más o menos, se suele hacer.

Normalmente te hacen un diagnóstico basado en la respiración. Mediante la ‘intuición’ un rebirther te va preguntando cosas y notando cuales son los traumas y pensamientos negativos que uno tiene. Normalmente basan este pseudodiagnóstico en que, supuestamente, la respiración sufre cambios cuando pasamos por esos temas durante nuestro discurso. Como no hay técnica, lo que te van a diagnósticar son las invenciones de Orr, se basa todo en el ojo de buen cubero del chamán que tenemos delante, y lo de la respiración no se fundamenta en nada, al final el diagnóstico es, más o menos, lo que le da la gana a la otra persona.

Entonces llega el momento de la hiperventilación. Una vez conseguida la hipocadnia —y con el rebirther cruzando los dedos para que no te desmayes—, se supone que vamos a desbloquear esa ‘energía’ —un término vacío que no se parece en nada a lo que en física se entiende como tal— y esas emociones que reprimimos, y que nos causan los trastornos. Este proceso se puede hacer en seco o bajo el agua, usando un snorkel. Todo ello, normalmente, con mucha parafernalia orientalista, aunque esto viene de Estados Unidos, no lo olvidemos.

Eso es la base. Luego hay de todo. Desde ejercicios de pensamiento positivo, constelaciones familiares, hipnosis regresiva, bailar alrededor de una lechuga, psicomagia, o lo que se le vaya ocurriendo al rebirther. Algunas de estas prácticas son realmente peligrosas. Ya no sólo por los peligros de sugestión, falsos recuerdos, inducción de estados psicóticos o de dependencia sectaria, sino peligrosos hasta poder causar la muerte.

Sin ir más lejos, los estados de Colorado y Carolina del Norte prohibieron el rebirthing por medio de la denominada ‘ley Candance’. Una ley inspirada en el caso de Candace Newmaker, una pequeña niña de 10 años asesinada por dos desgraciados en una sesión de estas. La niña fue envuelta en sábanas junto a su madre para hacer una performance de renacimiento. La pobre Candance fue aplastada durante 70 minutos mientras gritaba, hasta morir de asfixia. Casos como este nos deberían concienciar acerca de los peligros de poner la salud de las personas en las manos de gente sin ninguna preparación, fanatizada, no regulada por códigos deontológicos, y que aplica técnicas no contrastadas que pueden ser muy peligrosas.

Para psicoterapeutas

El rebirthing se presenta como una forma de crecimiento espiritual —sea lo que sea que eso signifique—, y también como una forma de psicoterapia. No existe ningún estudio que constituya evidencia de que el rebirthing es una práctica terapéutica para absolutamente ningún trastorno. Por ello, su puesta en práctica no puede ser llevada a cabo por ningún profesional sanitario colegiado. Poner en práctica estas ideas, publicitarlas, o derivar pacientes hacia esta gente puede ser causa de proceso colegial y expulsión de la práctica legal en contextos sanitarios. Además, el código penal será el encargado de regular las posibles consecuencias que pueda tener el consumidor, o el intrusismo profesional del practicante no profesional.

Para posibles consumidores

Espero que este texto le pueda servir para clarificar lo que es y lo que no es el rebirthing. Actualmente existen técnicas y tratamientos psicológicos científicamente contrastados que lo pueden ayudar a superar algún problema que pueda tener. Ponerse en manos de esta gente sólo le va a hacer perder su dinero y arriesgar su salud, adentrándose en una serie de ideas de tipo sectario y en prácticas potencialmente peligrosas. Recuerde que siempre que acuda al profesional sanitario ha de pedir la colegiatura y los estudios que avalan el tratamiento que va a recibir. Si la persona que tiene delante es seria no va a tener ningún problema en proporcionarle todos los datos. En caso contrario, salga de ese lugar para no volver.

 

Por Angelo Fasce

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