Gestalt: …y lo que opinen los demás está de más

Qué bonita es esa canción de Mecano, ¿verdad? Mucho le deben las adolescentes confundidas de este mundo. La gestalt abunda en mi ciudad. Es, de lejos, la forma de pseudopsicoterapia de la que me llegan más noticias junto a las constelaciones familiares, normalmente de personas que notan que su pareja está siendo sometida a una especie de lavado de cerebro que la convierte en egoísta y fría. El problema para estas personas no es sólo que la información en internet sea escasa, sino que la que encuentran es ambigua y confundente. No es de extrañar, dado que es bastante complicado definir lo que pasa por la mente de uno de estos guías espirituales. La teoría que manejan no tiene mucho sentido, cambia según les de la gana y tienen pocas técnicas propias. La gestalt es tan abierta a la interpretación que hace un tiempo un excelente psicólogo que divulga sobre estas cosas me la definió como ‘nada’. “La gestalt es nada. Un par de ideas sueltas sobre ser un gilipollas con los demás y echarle la culpa a los otros de tus problemas”. No pude estar más de acuerdo con él.

A ver si puedo explicar sin decir mucho ‘secta’ y ‘puta basura’ en qué consiste la gestalt y por qué es una práctica de control mental muy dañina. No prometo nada.

Eres lo que de ti han hecho

Algo así dijo Sartre. Si fuera más leído sabría la cita exacta y el libro que la incluye, pero resulta que soy menos listo de lo que aparento y un lector malísimo. Pero, ¿y lo bien que ha quedado citar a Sarte? Eso ya no me lo quita nadie. Ya he marcado ese gol. Bueno, volviendo al tema, lo primero que tenemos que hacer al hablar de la gestalt es separar las dos cosas que se suelen llamar por el mismo nombre, y es que la ‘terapia gestalt’ no tiene ni putas que ver, más allá del germanismo, con la ‘psicología gestalt’. La psicología gestalt fue un programa de investigación surgido en Alemania a principios del siglo XX. Esta gente se encargó de estudiar determinadas regularidades en la forma como el cerebro humano configura la experiencia. Parte de la psicología gestalt fue muy interesante, por ejemplo descubrió que los seres humanos seleccionamos y ordenamos la información de acuerdo con la experiencia previa, es decir, que la percepción no es pura, sino que viene mediada por la teoría con la que nos acercamos al mundo. Crearon un montón de trampantojos y de ilusiones ópticas muy interesantes para ejemplificar estas ideas. Pero, pese a sus interesantes resultados, el programa llegó a un punto de agotamiento sobre los 30 años de haberse iniciado, porque las herramientas tecnológicas del momento tampoco daban para mucho más. Tras un período de desaparición, algunas de las ideas básicas de la psicología gestalt fueron refrendadas por la neurociencia cuando se comenzó a estudiar el procesamiento de información visual por parte del sistema nervioso —sólo las más básicas, las otras eran fumadas. Hoy en día la psicología gestalt ya no tiene sentido como programa de investigación, pasando a ocupar un lugar en nuestros corazones bajo la forma de powerpoints cutres llenos de ilusiones ópticas con los que tu primo tonto del pueblo te satura el mail. Un minuto de silencio para la gestalt y que viva el powerpoint.

La terapia gestalt, en cambio, no tiene ni el mínimo mérito del pasado interesante. Surge en los años 40 de la mano de un psicoanalista con ganas de montar su propio cortijo, fue popularizada por los colgados de la New Age y como programa de investigación científica o como terapia nunca ha valido ni para tomar por culo. Si hoy en día está de moda el neuroblablá, en los años 40 lo que le volaba la cabeza a la chavalada eran los sorprendendes resultados de la psicología gestalt, así que robaron el término alemán sin más. Oye, que yo no sé usar la palabra ‘touché’ y decir ‘pograma’ me parece más ergonómico a la lengua, pero, joder, marearle la perdiz a personas con trastornos colgándote del prestigio de otras cosas está feo lo mires por donde lo mires. En este caso el gurú es doble, el matrimonio Perls —Herr Fritz y Frau Laura. Si bien es cierto que ambos se habían formado algo en la psicología gestalt, lo cierto es que la forma de terapia que desarrollaron era un mejunje que combinaba una versión bien loca del ya bien loco psicoanálisis, teatro experimental, teoría de sistemas, ecuaciones gilipollonas sacadas de la teoría de campo de Kurt Lewin y hasta cosas de mecánica cuántica y religiones orientales, porque lo oriental es sabio. Es tal la magnitud del mierdal que constituye la gestalt, que incluso me he topado con textos que la vinculan con la fenomenología de Husserl y con la versión nazi desarrollada por Heidegger. Dos teorías filosóficas que carecen del menor sentido y, creedme, alguna vuelta les he tenido que dar a ese par de cabrones. No tuvieron suficiente con joderme varios años durante la carrera, que encima me vienen a buscar hasta aquí.

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Esto no tiene nada que ver con la terapia gestalt, aunque te traten de vender la moto.

Los Perls eran psicoanalistas, pero no psicoanalistas cualquiera, no: eran psicoanalistas rebeldes. Auténticos badass de la magufada. Fritz y Laura no se iban con tonterías, fuck the system y todo eso. Pese a que creían que el psicoanálisis era la panacea para todos los males, consideraban que este hacía demasiado énfasis en el pasado de la gente. Porque ya sabemos que para estos todo lo malo que te pasa es porque la tienes pequeña o porque tenías un tío que se pasaba de listo. Y aunque no te acuerdes de él ya verás cómo te van a embutir el falso recuerdo. Para el psicoanálisis lo importante es reconciliarse con el pasado, entenderlo, aceptar que todos somos monstruos de sexualidad bizarra y, tras un proceso catártico y la venta de un riñón para pagarle al pavo ese que no habla, conseguir unificar pensamiento y emoción en un único discurso. Sin embargo, sabemos que ese proceder no funciona porque no se corresponde con la realidad del funcionamiento del cerebro y porque no afronta los problemas reales de las personas. Los Perls querían reformular el psicoanálisis, pero tirando por la borda toda la teoría que se habían inventado otras imaginativas mentes en el pasado. Para ellos no había que reconciliarse con el pasado, sino con el presente. Cavar en el pasado no tiene sentido, lo que hay que hacer es suprimirlo, hacer que desaparezca de los pensamientos de las personas. Para eso, había que reformar la vida de los clientes de modo que todo anclaje a los hechos definitorios de sus vidas quedara abolido. Había que exculpar al cliente de todo lo que le ha pasado, que rompa con todos, que son malos y lo reprimen, y que viva en un presente autárquico en el que desarrolle todo su potencial. ¿A que te suena esto? Sí, a lavado de cerebro y a secta muy jodida. Básicamente lo que es la gestalt.

Abracitos, besitos y hablar con la pared

El concepto central de la supuesta terapia gestalt es el ‘darse cuenta’. Es un concepto tremendamente ambiguo, como todo en esto, pero en general el pack awareness incluye:

1) Vivir el momento: Esto se traduce básicamente a hacer el gilipollas, porque se supone que si haces el ridículo y te comportas como un anormal es que vives a tope el momento. Hay un montón de anécdotas del Perls imitando a una foca en congresos y haciendo el pino-puente, pero paso de contarlas. En las sesiones que tengas con tu chamán gestalt vas a hacer el ridículo con ganas.

2) Aumento de la autoconsciencia: Esto se traduce en “deja de pensar en rollos del pasado, tronco, que eso es de pobres y de losers, y pásame el porro”. Lo que se hacen son ejercicios que, supuestamente, nos van a ayudar a entender ‘cómo’ estamos en lugar de analizar ‘por qué’ estamos así. Cabe decir que la gestalt casi no tiene técnicas propias, así que practica el pillaje al por mayor. Harás dibujos —muchas veces interpretados como absurdos tests proyectivos—, mindfulness, teatrillos, bailes, pajas tántricas de estas que la cosa sale padentro, cánticos marroquíes y toda la serie de tonterías que se le vayan ocurriendo a tu gurú. Será humillante, pagarás por hacer el idiota y, además, te van a sobar mucho. Porque los besitos y los abracitos no te van a faltar cuando le presentes tus superdibujos a la seño.

La única técnica original de la gestalt es la de la silla vacía. No es muy complicada de entender. ¿Alguna vez has salido con alguien recién llegado del Erasmus, o de hacer mochileo por Tailandia, o con un votante del PP, o intentado decirle a tu novio que mee dentro de la taza del váter? Pues eso mismo, pero con una silla vacía y pagando. Vas a hablar solo. Se ponen dos sillas y tú te sientas en una, dejando la otra vacía. En esa silla vacía tienes que proyectar tus miserias, por ejemplo, tu arrepentimiento por no haber estudiado filosofía —en cuyo caso te felicito—, algún aspecto de tu personalidad, como tu mal humor por las mañanas o, yoquesé, tu propia pilila si no se te empina. Entonces hablas con la proyección, pero hablas de verdad, en plan mantener una conversación, ahí, sentado, sólo, hablándole a una puta silla. Al acabar la sesión te darán un besito en la frente, te arrimarán cebolleta en un abrazo largo y, previo saqueo de tu cuenta bancaria, te irás a casa con cara de tonto habiendo estado una hora hablando solo.

3) Es evidente que todo lo anterior sirve para manipular a los incautos que puedan caer en sus manos, pero la tercera fase es la más hardcore en este sentido. Se ‘interroga’ al paciente respecto al sentido de sus actos. Por qué hacen lo que hacen, qué quieren en la vida, qué deberían hacer con su tiempo, etc. Porque no lo sabes y ellos te tienen que abrir los ojos.

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Niños grandes

¿Por qué es tan seductora la gestalt? La base de su éxito consiste en jugar con la carga de la culpa. Los pacientes de esta gente no tienen la culpa de nada. Nunca. Todas las desgracias que les han pasado en la vida se deben única y exclusivamente a los demás, que se han encargado de reprimir su potencial vilmente. Toda la ‘terapia’ consiste en hacerle la pelota al que paga, en decirle exactamente lo que quiere escuchar, en meter mierda entre esa persona y sus malvados seres queridos. Es el populismo aplicado a la psicología, como si fueras al oncólogo y este te preguntara sobre lo que más feliz te haría escuchar. Por eso la gestalt fue tan bien aceptada por la New Age y todos los cultos y tonterías asociadas a ella. Piensa en todos los pijoprogres fumándosela doblada en California, a todos esos chavales lo que les interesaba escuchar es que sus rancios padres les habían arruinado la vida, que ellos tenían todo el potencial del mundo para ser lo que quisieran con sólo desearlo, y para los gurús y demás líderes de sectas de la época era una maravilla poder apoyarse en las ideas de los Perls para decirle a sus pupilos que cortaran toda relación con el mundo real para pagarles la vida a ellos. De hecho, la vinculación de la gestalt con el movimiento del potencial humano es directa y explícita.

Normalmente cuando alguien se mete a sesiones de estas el cambio que sufre su personalidad es muy rápido. Se vuelven profundamente egoístas y egocéntricos, echando la culpa a los demás por todo, en una actitud engreída y megalomaníaca que los familiares son incapaces de entender. Comienzan las recriminaciones por todo y las actitudes irresponsables. Hace poco me escribió una mujer contándome que su marido se había dejado el trabajo y se dedicaba a pintar cuadros malísimos en el garaje, y que encima de tener que tirar de la casa ella sola el tío le echaba unas broncas tremendas por cosas del pasado en las que, se supone, la pobre le había cortado las alas. Le habían vendido el cuento, entre dibujos, besitos y canciones, de que no había sido Picasso por culpa de los demás, así que decidió quemar puentes con su familia y dejar que la hipoteca la paguen los malos. Los de la gestalt se ganan la vida justificando la actitud de la gente, independientemente de lo que esa actitud pueda acarrear en ciertos aspectos de sus vidas o de si hay evidencia de que pueda ser contraproducente respecto a sus problemas.

Sobra decir que ninguna psicoterapia humanista, siendo la gestalt la reina de entre todas ellas, ha obtenido evidencia respecto a su eficacia para absolutamente ningún trastorno. Siempre lo digo, pero nadie que haga esta basura debería estar colegiado por contradecir lo que estipula el código deontológico por propia definición. No hay estudio serio, metaanálisis o base teórica medianamente coherente que apoye las afirmaciones grandilocuentes, idealistas y alucinadas de la gestalt. Pero, claro, para ellos vivir en el mundo real es propio de gente con problemas mentales.

Por Angelo Fasce

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20 comentarios en “Gestalt: …y lo que opinen los demás está de más

  1. Genial. Queda clarito clarito de qué van, las gilichorradas que usan y el daño que pueden hacer a quién engatusan y su entorno simplemente como bien dices para saquearle la cuenta.

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  2. Compadre… no he estado recibiendo terapia gestalt pero te digo una cosa… Te veo muy cristiano compadre, quizás te haría falta un poco de filosofía oriental. Tus comentarios son propios de neurótico. No paras de juzgar sin fundamento profundo del tema.

    He practicado los principios que tanto detestas, y te puedo decir que: 1) Vivir el presente no se trata de lo que dices, no se trata de hacer el tonto. 2) Que la autoconsciencia a la que se accede gracias a esas tontoladas como el mindfullness son una herramienta excelente para ganar en paz y bienestar. Y 3)… a veces la gente no se hace las preguntas concretas, y sí, es abrirte los ojos, guiándote a que tú mismo te las respondas.

    No pienso que con la gestalt se culpe a los demás y te eximas de culpa con todo, aunque sí que es muy cierto que somos como lo es/fue nuestro entorno, y si hay cosas que se hicieron mal, no es que haya que culpar a nuestro entorno, sino reconocer su inconsciencia en el pasado sin culparlos.

    Parece que un terapeuta tiene que ser un científico sí o sí… A este mundo le sobra demasiada ciencia, demasiado análisis. Menos pensar y más teatrillo, bailoteo, mindfullness, dibujitos, y sobretodo, silencio…

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    1. ¿A este mundo le sobra demasiada ciencia? Decíselo a la gente que muere por dejar las terápias científicas (reales) a favor de las “alternativas”. O mejor decíselo a la familia de esa gente, que son los que quedan vivos.
      La ciencia nos permite determinar cuándo una terapia tiene efectos reales. Pero se ve que vos preferís no saber. Porque como dice el artículo: lo oriental es sabio.
      Al mundo le falta mucha ciencia. La ciencia que es, en parte, la responsable de que nuestras vidas sean mucho mejor que las de nuestros antepasados no muy lejanos.
      Lo que sí le sobra al mundo es charlatanería y pseudociencia. Esa que no hace falta ni estudio ni nada para ejercerla y que se viene haciendo desde que la humanidad.

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  3. Una vez mas le hago la ola a Angelo y a continuación podría añadir mis experiencias y reflexiones al respecto pero estoy hasta las tetas de discutir con individuos a los que les ha costado tanto llegar a cristalizar una determinada falsa certeza en su marco cognitivo que no estan dispuestos a cuestionarlo ni con la mas evidente de las dudas razonables aun sabiendas de su validez.Por eso me limitaré a aportar en esta ocasión, como en el post del coaching, un dato objetivo, irrefutable y que invita al menos a la reflexión.Para ejercer la terapia Gestalt, no solo no existe formación reglada (es totalmente particular, es decir, ademas de costar un pastón, a efectos practicos tiene la misma validez que una etiqueta de anis del mono) sino que la ley permite a cualquier persona ejercer como terapeuta Gestalt sin tener siquiera estudios primarios, es decir, lo equipara a digamos que “actividades profesionales” como la videncia, el tarot o la astrologia, lo que lo dejaria por debajo de otras como un repartidor de pizzas al que le exigen como minimo un carnet de ciclomotor y un carnet de manipulador de alimentos para ejercer.No te digo nada, y te lo digo todo.

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  4. el ridículo es cuantificable? no está sólo en el ojo del observador, no en el cuerpo del que supuestamente lo hace?
    Lo de la silla vacia esta por la mitad. falta la parte en la que te sentás en la silla vacía y te respondés a vos mismo todos los reproches, porque la idea es generar empatía, no sólo catarsis. Y creo que se apunta a tener responsabilidad por tus actos y emociones, a hacerte cargo, no a sentir culpa.
    Yo fui cliente gestalt unos meses, y por lo menos, eso es lo que aprendí

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  5. Estoy de acuerdo en la mayoría de lo dicho salvo en el tema de la responsabilidad. Más bien es lo contrario, se sobrerresponsabiliza al paciente de todo lo que hace y le ocurre. Lo que pasa es que eso se compensa con yo a lo mío y los otros que espabilen, o sea que se reponsabilizan de todo respecto a sí mismos y de nada respecto a sus consecuencias sobre los demás

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  6. A este mundo le hace falta ciencia a espuertas. Hay opiniones en contra y a favor de la gestalt. No quiero opinar directamente sobre la gestalt por razones personales ya que implicaría directamente a personas que no quiero implicar. Pero hay una cosa de la que estoy absolutamente seguro: No hay ningun tipo de conocimiento superior a la ciencia y lo oriental, en sí mismo, no es sabio necesariamente. Y hay una mezcla extraña entre lo oriental y la gestalt. Ciencia, hace falta mucha ciencia.

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  7. No sé quién escribe este blog, ya lo miraré después de escribir este comentario. Me puede la premura de decirte a ti, autor de este blog: qué bien sienta encontrar sentido común entre tanto magufo.
    En serio.
    Casi lloro de alegría.
    Gracias.

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  8. La información descrita en el artículo carece de muchos fundamentos históricos, empiríricos y repeto.
    Además va en contra de la ética del psicólogo ” echarle la culpa a los otros de tus problemas” como según dices al inicio del artículo. En todo caso, pudo derivarse de un mediocre que se hace pasar por psicólogo o alguien con título comprado. Para evitar esas experiencias, es necesario acudir con algún especialista reconocido o recomendado.
    En resumen solo veo a alguien que se queja por malas experiencias con psicólogos y/o psiquiatras.

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  9. Me sorprende mucho leer un artículo con tanto odio hacia un tipo de terapia. Por supuesto que puede haber manipuladores en el mundo de la psicoterapia que aprovechan su influencia para manipular a los pacientes, pero eso es algo que se puede dar en cualquier terapia, independientemente del enfoque teórico.
    La terapia Gestalt bien aplicada busca fomentar la autonomía y la responsabilidad del paciente, algo que es completamente opuesto a lo que se describe en este artículo que carece de todo rigor al afirmarse que las desgracias de los pacientes se deben única y exclusivamente a los demás. No sé con qué tipo de “terapeutas” se habrá topado el autor del artículo, pero nada más lejos de la realidad. Lo que sí sucede frecuentemente es, que cuando el/la paciente se va dando cuenta de sus necesidades y ya no antepone las de los demás a las propias, sus relaciones van cambiando y muchas personas se asustan ante este cambio, ya que implica redefinir la relación y llegar, si es posible, a consensos, de tal manera que las necesidades de ambas partes puedan ser satisfechas.
    No soy psicoterapeuta Gestalt, pero el enfoque que aplico incluye muchos de los fundamentos de esta terapia y puedo asegurar que no he visto a ningún paciente atendido por mi ni por compañeros que al alcanzar una mayor conciencia de lo que experimenta, de sus necesidades y de aquello que le impide satisfacerlas, haya terminado comportándose como un “gilipollas” con conductas antisociales. Al contrario, a través de este proceso lo que suele ocurrir es que las necesidades antes ignoradas, reprimidas, desvalorizadas, etc., son reconocidas, así como las vivencias del pasado que impiden a la persona responsabilizarse de su satisfacción. La otra cara de la moneda del proceso de responsabilizarse de las propias necesidades es aceptar que las demás personas no son responsables de satisfacer nuestras necesidades y esto requiere un trabajo emocional profundo.
    En todo caso, charlatanes a parte, la terapia Gestalt que respeta el código deontológico del psicólogo, no tiene nada que ver con lo que se describe en este artículo y, lejos de fomentar que las personas sean egoístas y antisociales, ayuda a que establezcan relaciones más auténticas en las que las necesidades de todos los implicados puedan ser satisfechas sin necesidad de recurrir a antiguos patrones de relación que resultaban dañinos.
    Criticar constructivamente y cuestionar es necesario, pero demonizar sin estar correctamente informado y formado es hacerle un flaco favor al progreso en el mundo de la psicoterapia.

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