Cuentos chinos (2): reiki

En esta línea de entradas repaso cosas relativas a la medicina tradicional china, tan de moda últimamente. En la anterior analicé la acupuntura, y en lo siguiente daré cuenta del reiki. Ya sé que vais a salir los típicos listillos de decirme aquello de que “el reiki no puede ser un cuento chino porque es japonés; por lo tanto todo lo que has escrito es basura, el reiki funciona y tú eres un pobre idiota”. Sí, bueno, concedo que el reiki no es chino, pero tengo un arma secreta para todos aquellos que vais a pensar eso. Un arma que seguro que ni os imagináis: me dais exactamente igual. Se presenta como asiático, luego, lo incluyo en esta línea de publicaciones. Porque es mi web y porque puedo.

Cuentos chinos para niños del Japón

Igual que sucede con la acupuntura, el reiki es una práctica que suele ser presentada como milenaria pero que es más joven que la teoría de la relatividad, y sólo unos años mayor que los satélites. Corría el año 1922. Un monje budista llamado Mikao Usui sube al monte Kurama para meditar. Mikao meditó. Meditó y ayunó 21 días, de hecho. Al día 22 quién sabe si fruto de la hipoxia, la lipotimia o si es mentira sin más vio una luz encima de su cabeza y alucinó unos símbolos. Esa luz era el reiki. Mikao alcanza el satori inmediatamente. Mikao consigue el Rei No. Ahora puede sanar con las manos. Y ya está. Así se creó el reiki. Un señor subió a una montaña hace 93 años, alucinó un poco y bajó afirmando que podía curar. No hay antecedentes, no hay mitos, no hay nada. Muy aburrido y muy ridículo todo.

El caso es que Mikao abrió en Tokio un centro donde enseñar a canalizar energía con las manos y a curar enfermedades a distancia. ¿Por qué le hicieron caso en lugar de meterlo a un psiquiátrico? Bueno, para quien sepa que la acupuntura es lo famosa que es por cuestiones de nacionalismo chino, no se extrañará de que los japoneses también quisieran tener su propia medicina nacional. ¿Te caen mal los chinos y no quieres que te claven agujas? Vente a Japón. Aquí lo hacemos así con las manos. Y ni te tocamos. A lo loco. No les bastó con matar 20 millones de chinos, encima también les quieren robar sus fumadas. ¿Qué será lo siguiente? ¿Que no hace falta llevar a la extinción a los rinocerontes y a los tigres? ¿Que torturar salvajemente a los osos para extraerles bilis hasta que sufran una muerte horrorosa de septicemia no es lo más? Venga ya. Estos japos le quitan toda la emoción a jugar con la salud de la gente…

De este modo, el reiki se convirtió en el combustible perfecto para inflar el fuego del nacionalismo japonés, y comenzó a llamar la atención de los típicos exotistas maguferos occidentales. Y así comienza la historia del reiki que se hace en occidente. Porque lo que hacía Mikao tiene poco que ver con lo que uno se va a encontrar si decide malgastar su dinero en una sesión de estas. Eso es así porque el reiki tal como lo conocemos nosotros fue elucubrado por una hawaiana llamada Hawayo Takata, que aunque tuviera ojos rasgados era más americana que comerte una whopper. El reiki occidental no sólo es más clínico, sino que introduce menos cosas espirituales aunque el contenido sigue siendo bastante alto. Se disfraza más de pseudociencia adoptando un vocabulario que aparenta ser más científico, y la forma en la que se hacen las imposiciones de manos está más reglada. El japonés es más ‘intuitivo’ por no decir que cada cual hace lo que le sale de los cojones. Aunque tampoco está tan claro, porque casi toda la gente de los albores del reiki era ágrafa, y no sabemos casi nada de qué es qué.

Entre Mikao y Hawayo hay una bisagra de relativa importancia: Chūjirō Hayashi. Este señor fue discípulo de Mikao, pero encaminó lo de las imposiciones de manos más hacia la práctica clínica que hacia la movida Tigre y Dragón que se llevaba entre manos su maestro. Hawayo y él desarrollaron el reiki occidental, le dieron publicidad en los Estados Unidos, les gustó mucho a los emporrados de California, algún europeo despistado se tragó el anzuelo y hasta aquí hemos llegado.

Así que, en resumen, el reiki se lo inventaron, tiene unos 60 años y es estadounidense.

Como el Señor Miyagi, pero sin tocar

El reiki consiste en canalizar una energía inexistente ‘rei’ significa ‘universal’, y ‘ki’ es ‘energía’ sobre la base de la medicina tradicional china y de algunas cosas ayurvedas como los ‘chakras’, para curar enfermedades. Esto se hace imponiendo las manos y concentrándose. Se supone que la energía es canalizada por el practicante de reiki, que funciona de antena, hacia la persona afectada me he propuesto firmemente no hacer referencias a Dragon Ball y está siendo muy difícil. El reiki supone una especie de religión, con sus profetas, papas, creencias místicas, orden doctrinal, sus símbolos chamánicos y mandamientos. Hay que pensar que los maestros de reiki son un linaje pasado de generación en generación, y han de ser reverenciados como tales. Aquí no hay libertad de expresión ni disidencia; hay jerarquía, sumisión y culto. Y hay que seguir unas normas de vida, o ‘principios‘, que funcionan a modo de rezo, y que han de guiar la existencia de todo practicante de reiki.

Por lo general el reiki se presenta como una técnica no diagnóstica. Es decir, aquellos que tratan han sido diagnosticados por el médico o el psicólogo y pasan a estar en sus manos. Pero no siempre es así. Muchas veces usan las prácticas de los acupuntores, o péndulos sobre un símbolo en espiral, o te miran los chakras, o cosas por el estilo. También apelan muchas veces a las típicas chorradas de somatización de estados de ánimo y preocupaciones. Respecto a las enfermedades que dicen tratar, el reiki juega muy duro. Cáncer las alianzas con la nueva medicina germánica y la biodescodificación son muy comunes, anorexia, bulimia, sida, autismo o esquizofrenia. Yo, que queréis que os diga, ver a esta gentuza aprovecharse de la desesperación de las personas me hace sentir una profunda frustración. Sólo me entran ganas de que los metan a la cárcel aplicando el código penal como se debería aplicar, y repartirles un buen par de bofetadas de ida y vuelta.

El caballo debe alucinar
El caballo debe alucinar

Algo curioso del reiki es la prepotencia de sus practicantes. Pese a no ser más que un sinsentido basado en un tipo con aura de oriental pasándote las manos por encima mientras piensa si es que se lo cree en chuminadas como canalizar energías universales, resulta que tiene contraindicaciones. Contraindicaciones que se supone provienen de su enorme efectividad. Por ejemplo, no hay que hacer reiki durante una operación porque cura tanto que puede interrumpir el proceso. O no hay que hacerlo durante la recuperación de fracturas óseas, porque acelera tanto el proceso que puede curarse mal. Ya sabéis, un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

¿Siente cosas la gente con el reiki? En principio no se siente nada. La mayoría de personas sólo siente su cuenta bancaria perdiendo ceros. Pero siempre hay gente extremadamente sugestionable. La gente que sacan los hipnotistas de circo y que acaba semidesnuda imitando a un gato. Es posible que bajo condiciones de sugestión extrema podamos experimentar sensaciones extrañas, pero no es por la energía universal inexistente entrando en nuestro cuerpo; es porque tenemos muy poco pensamiento crítico y jugamos muy bien al juego de rol.

¿Funciona esto de las imposiciones de manos?

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El experimento de Emily Rosa

Algo curioso es que el reiki es tan absurdo y fácil de desmontar que en el año 1996 una niña de 9 años realizó un experimento escolar en el que lo refutó. Emily Rosa utilizó un diseño experimental bastante sencillo con el cual demostró que los practicantes de reiki no eran capaces de detectar la supuesta energía que dicen detectar. Su tasa de aciertos no fue superior al azar. Emily logró incluso publicar su estudio en la prestigiosa revista de la Asociación Médica Americana. Este hecho no sólo nos debe hacer reflexionar sobre lo ridículo de las bases del reiki, sino sobre la naturaleza abierta y horizontal de la ciencia. Una niña de 9 años, con una experimento bien diseñado, puede publicar. Porque la ciencia es, básicamente, sentido común, rigor lógico y decir ‘no sé’ cuando no se sabe algo.

Respecto a estudios más completos, han habido muchos. Y en todos y cada uno de ellos se ha refutado que el reiki constituya una terapia para absolutamente ningún trastorno. Se trata de un mero placebo. De todos modos, yo soy de los que piensan que tanto estudio llega a ser contraproducente, porque acaba otorgando a estas ideas absurdas un estatus de programa respetable de investigación que no merecen. Para ellos es prácticamente una victoria que esté escrito ‘reiki’ en una revista de prestigio, aunque en el artículo se revuelque a la práctica. Lo mismo se aplica a la homeopatía, por ejemplo. ¿Hacen falta más estudios sobre algo que se basa en principios mágicos? Hay hipótesis que son despreciables de entrada, por mera lógica y conocimientos previos no olvidemos que el conocimiento es un edificio. Si yo llego a un laboratorio anunciando que he subido a una montaña y que creo que puedo curar el cáncer con imposiciones de manos, porque sé, por una trance nirvánico, que he sido elegido por la energía universal para ello… bueno, seguramente llamen a seguridad.

De todos modos, el reiki ha conseguido colarse en algunos sistemas sanitarios y en determinados centros de salud. Famosos son los casos de Estados Unidos, Reino Unido y algunos centros españoles. El caso de Estados Unidos es un problema típico de las clínicas privadas, y el de Reino Unido es el clásico problema que arrastran al no tener constitución, sino un acta de usos y costumbres: si se usa el estado ha de ampararlo. Por eso pagan con dinero público hospitales homepáticos, escuelas musulmanas y todo tipo de cosas impensable en otros estados aunque muchas pseudoterapias ya han sido retiradas del sistema sanitario público británico tras un gran esfuerzo. La situación para ellos es bastante desesperada, porque tienen ese vacío legal tan doliente. En el caso español es una leyenda urbana que esté incluido en la seguridad social. Si bien es verdad que centros privados oncológicos han hecho reiki, y que se ha infiltrado ocasionalmente en algunos hospitales públicos. Normalmente sin figurar en los registros y con toda una serie de prácticas inaceptables.

Lo cierto es que el código deontológico de la práctica médica y psicológica impide a los profesionales sanitarios aplicar estas técnicas, al no estar científicamente validadas. Así como también hacer cualquier tipo de publicidad a las mismas o derivar pacientes a esta gente. Por ello, que esto se haga en centros sanitarios, ya sean privados o públicos, código deontológico en mano, es plenamente denunciable. Y, como sociedad, así debemos hacerlo. Porque vulnera nuestro derecho como consumidores a tener el mejor sistema sanitario posible y rompe la relación de confianza profesional. De hecho, deberían ser los propios médicos los más interesados en que estas cosas se queden fuera de sus centros de trabajo, porque no hace más que ridiculizar su profesión.

Por Angelo Fasce

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19 comentarios en “Cuentos chinos (2): reiki

  1. El único enlace que seguí, de los numerosos que dejás entre líneas, fue el de Emily Rosa. Los comentarios a ese artículo son realmente desesperanzadores. No hay forma de ir contra la irracionalidad.
    Por eso, felicito y animo al blog para seguir en la durisima batalla contra el maguferío.

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  2. “O no hay que hacerlo durante la recuperación de fracturas óseas, porque acelera tanto el proceso que puede curarse mal. Ya sabéis, un gran poder conlleva una gran responsabilidad.” Me he reído un montón con esta parte. Te agradezco mucho este blog y los esfuerzos que haces por sacar de la ignorancia a la gente, a veces hay que hacerlo aunque sea a palos.

    Anécdota personal: A mi una vez me hicieron reiki (no me costó dinero, resulta que mi tía hace esas chorradas), fui porque tengo agorafobia y en ese momento estaba desesperado, ya se sabe, cuando alguien se encuentra en ese estado se agarra a lo que puede. No me hizo nada, sólo sentirme jodidamente estúpido. He de decir que he encontrado a una fantástica psicología clínica que SÍ me está ayudando con mi problema.

    Conclusión: niños, decid no al reiki y a los pseudotratamientos, son basura y no sirven de nada

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  3. Me tengo que declarar un ignorante absouto en el tema tratamiento del cáncer. Algo de las bases moleculares entiendo, pero de los fines prácticos en el paciente no. Ahora, he escuchado muchas veces (y varias han sido de parte del médico) lo importante que el estado de ánimo es para la recuperación. Si esto es cierto, y el efecto placebo funciona, no termina siendo positivo que la gente tenga un efecto placebo tan fuerte a disposición? Yo que soy un poco más escéptico, si lo necesitase, no lo tendría…

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