El estatus pseudocientífico del comunismo

Me ha resultado sorprendente la vehemencia con la que algunas personas, casi todas vinculadas ideológicamente al comunismo, me han acusado de facha, conservador e ignorante por decir, en este artículo, que el comunismo era una clara pseudociencia. Lo cierto es que no tienen razón en varios sentidos. En primer lugar, en que no soy una persona conservadora, sino todo lo contrario. Que no me adscriba al comunismo no quiere decir que no sea progresista, porque hay muchas formas de entender el concepto de progreso, y yo creo firmemente en la igualdad social y la libertad de las personas. Y, en segundo lugar, y esto es lo que pretenden demostrar estas líneas, en que no es verdad que no existan sólidas razones para considerar al comunismo como una visión pseudocientífica de la historia, de la economía y, en última instancia, de la práctica política.

Lamentablemente, supongo que este texto va a ser un poco más duro de leer que el resto de escritos de esta web. Es inevitable. Comenzaré caracterizando en líneas generales al comunismo, pasaré luego a hablar de su estatus pseudocientífico y acabaré señalando sus peligros como ideología totalitaria.

¿Qué es esto del comunismo?

El comunismo nació como tal el 21 de febrero de 1848 con la publicación del Manifiesto Comunista, una obra escrita por Marx y Engels —sus dos teóricos más importantes con diferencia. Esta obra, cuya lectura recomiendo encarecidamente al ser muy corta, clara y tener una importancia capital en la historia de las ideas políticas, fue escrita por encargo de la llamada ‘Liga de los Justos’, un grupo clandestino de trabajadores alemanes residentes en París, inicialmente de tendencia socialista —que no es lo mismo que ‘comunista’, como veremos.

Marx escribió una extensa y muy rica obra en la cual desarrolló una visión filosófica acerca de la historia, la economía y la política. Consideraba que los intelectuales debían dejar de limitarse a conceptualizar el mundo y ponerse manos a la obra a cambiarlo, reivindicando así la figura del filósofo político. Pero la obra de Marx era insuficiente para cambiar el mundo. Lo era porque, aunque consideraba ideas con potencial para ser aplicadas en política, nunca desarrolló una política propiamente dicha; empleaba continuamente eufemismos y términos vacíos como ‘dictadura del proletariado’ o ‘revolución’, que nunca llegó a definir. Fue Lenin quien quitó de en medio los eufemismos y desarrolló la teoría política comunista propiamente dicha.

El comunismo ha tenido varias versiones a partir de la obra de Lenin, que pc-1968-l-005interpretaban y modificaban pequeños detalles, aunque mantenían las ideas básicas de Marx como intocables. Ahí tenemos la versión soviética plasmada en la dictadura stalinista; la versión juche, típica de Corea del Norte y que incorpora grandes dosis de culto a la personalidad; la versión maoísta, que considera al campesinado en lugar de al proletariado como la principal fuerza revolucionaria; la versión latinoamericana, muy militarista, fuertemente caciquil y antiestadounidense; la versión de Europa occidental —especialmente influyentes fueron los italianos—, algo más comedida; la versión camboyana, fuertemente ruralista y violenta, etc.

Pero todas estas versiones mantienen estas ideas básicas:

1) Las sociedades comienzan la historia cuando se estratifican en clases. Estas clases sociales son fácilmente reconocibles, y marcan al individuo en prácticamente todas sus acciones y formas de pensar.

2) La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases. Ni más ni menos que eso —“la historia de toda sociedad hasta nuestros días no ha sido sino la historia de las luchas de clases” (Marx). Los únicos eventos realmente históricos son los eventos relacionados con la lucha de clases. Todo lo demás es, simple y llanamente, broza.

3) Las clases no pueden colaborar entre ellas —esto es lo que ha separado históricamente a socialismo y comunismo. Dado que la historia humana es la historia de la explotación de unas clases por otras, el fin último de la acción política ha de ser alcanzar la supresión de las clases sociales mediante un nuevo modo de producción comunista. A este momento de plena realización personal, en el que el trabajo es un placer, la paz reina en el mundo y la igualdad social es absoluta, lo llaman ‘paraíso comunista’.

4) El paraíso comunista va a llegar inevitablemente. Los teóricos marxistas no se contentan con explicar la historia humana en términos tan simples y reductivos, sino que, además, consideran que la historia no podría haber sido de otra manera. Establecen la existencia de “leyes históricas”, que determinan cómo evolucionará una sociedad; como si las sociedades pudieran ser predichas como hace la física con el comportamiento de los péndulos. Conocer estas leyes les permitiría realizan una predicción: el paraíso comunista es una necesidad histórica que tiene que llegar tarde o temprano. Y llegará cuando el proletariado logre vencer a la burguesía —que ya acabó con la nobleza.

Gulag
Un GULAG soviético

De estas ideas básicas nace una ideología de corte totalitario que abarca todos y cada uno de los aspectos de la vida de las personas. Arte, ocio, filosofía, ciencia, política, familia… todo comunista. Por ejemplo, la familia es un producto burgués que hay que suprimir. La propiedad privada también ha de desaparecer. Las mujeres han de trabajar y ser consideradas proletario como cualquier otro sin más matiz. Las naciones han de desaparecer en favor del internacionalismo comunista, en el cual todos los individuos del mundo serán lo mismo: masa de proletariado. La filosofía ha de comenzar a trabajar como una herramienta útil para redireccionar el significado de los grandes términos hacia interpretaciones comunistas, y la religión ha de quedar también abolida. El disidente, por su parte, ha de sufrir un proceso de ‘reeducación’ —normalmente entendido como mandarlos a pudrirse a algún campo de concentración. No merece ser escuchado, porque toda voz disidente es la de un reaccionario burgués enemigo del proletariado. Una persona que no conoce las verdades reveladas por Marx e interpretadas por el intérprete de turno.

La naturaleza última del comunismo
(Apartado de lectura dura que no es imprescindible para entender la conclusión del texto)

El comunismo es, en última instancia, lo que habitualmente es denominado una ‘filosofía de la historia’. Este tipo de planteamientos fueron muy habituales durante el siglo XIX, y consisten en entender la historia como un proceso ‘teleológico’ —un proceso que va encaminado hacia un fin determinado. Han sido bastante habituales también en círculos de antropólogos vinculados al evolucionismo cultural, al considerar que el proceso de civilización tiene unos estadios estereotipados y progresivos que hay que recorrer. Este tipo de ideologías fueron vastamente empleadas para justificar los atropellos contra las poblaciones indígenas por parte de las potencias coloniales —de hecho, Marx era un gran entusiasta del colonialismo, apoyándolo abiertamente al considerarlo una fuerza que ayudaría a los indígenas a quemar etapas hacia el comunismo.

Popper criticó duramente estos planteamos que denominaba ‘historicistas’ —no confundir con el historicismo en su acepción típica de las facultades de filosofía, que engloba a ciertas filosofías sociologistas propias de autores como Dilthey o Gadamer, a las que Popper denomina como ‘historismo’. El historicismo rechaza el relativismo histórico y presenta una clara tendencia al dogmatismo a la hora de interpretar históricamente los hechos sociales. El historicista pretende desentrañar las leyes que modulan el desarrollo de la historia y con ellas realizar profecías de futuro. La historia nos empuja hacia adelante mediante fuerzas y leyes irresistibles, necesarias, no contingentes; que el historicista conoce y que le permiten profetizar y predecir.

Popper rastrea los orígenes del historicismo hasta Platón y Heráclito, aunque considera que la versión marxista es hija de la filosofía de la historia de Hegel —su mayor influencia junto a Feuerbach. La filosofía de la historia de Hegel es una teodicea, en la que se recoge una visión determinista, cruenta y radical de la historia. La historia sería el proceso de autoconocimiento del ‘espíritu absoluto’ —Dios—, que se objetiviza en ‘espíritus objetivos’ —las culturas del mundo— que determinan lo que es verdadero y lo que no dentro de un determinado zeitgeist. El espíritu del pueblo se encarna en el estado, que ha de regir totalmente sobre la población como entidad cuasi-sagrada que encarna la voluntad de las leyes de la historia. Los héroes, la encarnación absoluta del espíritu, encargados de la misión de hacer avanzar la historia, pueden ser conquistadores o cualquier tipo de personaje; no importa su condición moral. Hay una jerarquía entre los espíritus objetivos que hace que los de menor rango tengan que sucumbir, irrefrenablemente, antes los más avanzados. De hecho, Hegel eran tan soberbio que consideraba que la historia había acabado con su propia conceptualización, que terminaba considerando la aceptación de la Prusia despótica para la que trabajaba como la cúspide del desarrollo del espíritu y el final de la historia.

La versión comunista de la filosofía de la historia hegeliana es básicamente igual, pero rebaja en buena medida la enorme carga metafísica de su predecesor y cambia algunos conceptos clave en términos típicamentes comunistas. Así, el comunismo supone todo un marco de interpretación para las ciencias sociales. Antes que una política, es una interpretación de la historia humana según determinados estándares ideológicos. Y como política es, al fin y al cabo, aplicar la igualdad extrema, pero dejando de lado totalmente la importancia de la libertad.

¿Por qué el comunismo es una pseudociencia y no sólo una ideología?

El primer, y aún comúnmente empleado, nombre del comunismo fue el de ‘socialismo científico’. Lo es porque lo que lo diferencia de formas más moderadas de socialismo es que ellos consideran que sus posiciones no son meramente una ideología política como cualquier otra; el comunismo es una ciencia. Para hacer esta afirmación se basan en las leyes históricas que, se supone, fundamentan su profecía acerca del advenimiento del paraíso comunista, y que justificarían sus acciones políticas. Ahora se nos abren dos opciones: o es una ciencia y todos deberíamos hacernos comunistas por una acción rutinaria de sentido común basado en la evidencia, o no lo es, en cuyo caso constituiría un ejemplo de manual de pseudociencia. Porque en ciencias sociales también hay pseudociencia, no sólo en la biología o la psicología. Argumentaré que este último caso es el que tiene lugar.

1) Selecciona los datos relevantes para la teoría, desechando el resto: En ciencia es bastante habitual, especialmente con los modelos experimentales, centrar la atención en determinados eventos por encima de otros, que son echados a un lado al ser considerados epifenómenos o de baja importancia. Pero hay un límite para ello. No se puede considerar la historia humana seleccionando únicamente las cosas que encajan con la ideología que tenemos; considerando como históricos 5 o 6 sucesos, 3 o 4 actores y dejando todo lo demás de lado. Es un absoluto sinsentido científico. Es como si quiero desarrollar una teoría física dejando de la lado dimensiones, o una biológica en la que decido que todo lo relativo a las plantas me sobra, o una psicológica en la que todo lo que sean sentimientos de aversión van a dejar de ser psicología.

Por si fuera poco, su uso del término ‘ley’ no tiene tampoco el más mínimo sentido racional. Ese término se emplea únicamente en teorías científicas extremadamente básicas de la física. El resto de ciencias no emplea leyes, y mucho menos la historia. ¿De dónde se sacan esas leyes históricas que justifican sus delirios? De la manga, básicamente. Marx hace una interpretación sesgada de los hechos históricos y la eleva al rango de ley, haciendo gala del mayor de los dogmatismos. Y, encima, considera que de estas leyes puede hacerse una predicción profética en un contexto en el cual la experimentación es imposible. Es decir, absoluto wishful thinking impostado como ciencia.

2) Incurre en un radical sesgo de confirmación: Ya he dicho que es extremadamente sesgado en la construcción de la teoría, pero es que también lo es cuando apela a eventos que supuestamente la confirman. Las teorías científicas se han de ir modificando de acuerdo a cómo se comporten, cambiando aspectos para que casen con la evidencia que va desprendiéndose de ponerlas en práctica. El comunismo no hace caso a los fracasos de su teoría, adhiriéndose a ella en la forma más ideológica posible, sino abiertamente sectaria. El paraíso comunista nunca ha estado ni cerca de darse en ninguno de las decenas de experimentos en los cuales se han establecido regímenes comunistas, que han sido auténticos desastres en su totalidad. Las predicciones comunistas no se cumplen, y como teoría explicativa no es capaz de recoger una gran cantidad de hechos. Pero ellos obvian todo esto, apelando a hipótesis ad-hoc, al victimismo, a la negación de la evidencia y a toda clase de subterfugios típicos de la pseudociencia. Lo cierto es que el comunismo, su teoría subyacente y los supuestos beneficios de sus propuestas políticas, ha sido ya refutado.

3) No tiene características sociológicas científicas: Sus comunidades no están abiertas a la crítica, están extremadamente jerarquizadas bajo comportamientos de sumisión a la autoridad, y ni se pliegan a la evidencia ni son claros en sus términos. Uno de los tics más sorprendentes de estas comunidades es el empleo generalizado de términos extremadamente ambiguos, como ‘dialéctica’ o ‘pueblo’. La ciencia ha de estar siempre abierta a la crítica, las comunidades son epistemológicamente horizontales y los términos están siempre bien elucidados.

4) Es incompatible con el conocimiento científico vigente: La relación entre ciencia y comunismo siempre ha sido de abierto enfrentamiento. En general, los regímenes comunistas son muy desconfiados con la ciencia, distorsionando continuamente los hechos para poderlos amoldar a los preceptos del partido. Los científicos y los hechos han de ser también camaradas —curiosamente, con la única salvedad de la industria armamentística, que siempre es bastante floreciente en estas sociedades.

La ideas que he señalado al final de primer apartado deberían haber puesto en guardia a todo pensador crítico. Hay una predisposición evolutiva muy bien estudiada a considerar en mayor estima a los miembros de nuestra familia que a los individuos alejados de nosotros. Las mujeres no son iguales, biológicamente hablando, a los hombres —lo que no quiere decir que sean inferiores, sino diferentes. Las culturas nacionales están muy arraigadas en el ser humano; un animal que habita el econicho cultural y cuyas culturas sufren evoluciones propias que el comunismo detesta. Parece ser, además, que hay una cierta predisposición biológica al pensamiento religioso, y que además —aunque esto ya no es ciencia— hay bastante consenso en considerar a la filosofía como un arma de pensamiento crítico y autónomo. Evidentemente, todo esto los comunistas lo niegan.

Esta situación ha sido extremadamente común a lo largo de toda su historia. Ya Marx realizó una interpretación sesgada y teleológica, digna de cualquier magufo aleatorio, de la obra de Darwin. El lysenkoísmo es uno de los ejemplos más claros de ciencia comunista, con cerca de 50 millones de muertos por anteponer la ideología a los hechos. La medicina tradicional china en el régimen maoísta. La polémica de la sociobiología en los 70′, en la que el campo de batalla era la naturaleza humana —es realmente sorprendente encontrarse a finales del siglo XX con libros de genética que tienen llamamientos al socialismo, como en el caso de Lewontin.

Hoy sabemos, en cambio, que las políticas comunistas generan nivelesslpropaganda5if2 realmente increíbles de inflación, una gran bajada en la capacidad productiva de los países, y que sus políticas pedagógicas con los disidentes son siempre un auténtico fiasco que suele acabar en genocidios. Todo ello acaba haciendo que los estados comunistas deriven lentamente hacia férreas dictaduras llenas de corrupción, control estatal de todos los aspectos de la vida, y estados paranoicos, enfermos de ideología, incapaces de convivir con otros en paz y diálogo.

La pseudociencia más peligrosa

Solemos apelar a los peligros de la pseudociencia. Gente que muere por evasión de tratamiento, o que queda mal parada después de someterse a un pseudoterapeuta. Pero el comunismo es, de lejos, la pseudociencia que más gente ha matado de forma directa. La lista de atrocidades cometidas en su nombre es realmente incontable. Los muertos por el régimen stalinista, se calcula, no bajan de unos 20 millones —aunque estimaciones más duras los elevan hasta 60. Mao se llevó por delante, con seguridad, unos 65 millones de chinos. Los datos totales seguramente llegan a superar los 100 millones de muertos directos, sumando Camboya, Vietnam, Afganistán, etc. Los números son terribles. Resulta muy sorprendente que hoy en día haya gente que pueda adscribirse a estas ideas con tantos millones de muertos en su haber, y que encima sea algo normalizado. Más allá de lo cool o contracultural que en algunos contextos pueda considerarse ser comunista, lo cierto es que han superado en genocidios largamente a todo el resto de ideologías.

Cambodia   Cambodian Atricities  Prison    Museum  1983
Muertos a manos de los Jemeres Rojos, en Choeung Ek

Pero, ¿por qué es tan peligroso? Para explicar la razón última del enorme peligro que encierra como práctica política no hace falta irse a la obra de autores vinculados a otras ideologías; los críticos que mejor han sabido leer las causas de los desmadres comunistas han sido algunos teóricos vinculados a él. Además del convencimiento acrítico que tiene como ideología totalitaria, lo más peligroso reside en su noción de sacrificio. En la idea de que el paraíso comunista va a llegar, que es inevitable, que estamos arrastrados hacia él, y que todo sacrificio está justificado para alcanzarlo más rápidamente. Científicamente justificado, de hecho. Marx lo expresa claramente cuando indica que todo sufrimiento bajo el comunismo es como los “dolores de un parto”. Se trata de una teoría utópica con fuertes trazas sectarias, que justifica moralmente atrocidades con bastante éxito. ¿En qué se diferencian, al fin y al cabo, de aquellos que optan por suicidarse o por matar a sus allegados porque llegará el apocalipsis, o porque los extraterrestres los vendrán a buscar?

El análisis del concepto comunista de sacrificio fue muy bien llevado a cabo por la Escuela de Frankfurt. Este grupo de intelectuales fue reclutado en los años 30 por el Instituto de Investigación Social de Alemania. Fue comandado por Max Horkheimer, en él figuraron autores como Adorno o Habermas, y durante su producción intelectual se centraron en analizar en filosófico detalle las catástrofes del comunismo. Cabe decir que la gran mayoría de los integrantes de esta escuela se consideraban a sí mismos marxistas o socialistas de algún tipo. Y que, aunque personalmente rechazo una buena cantidad de su producción intelectual, su análisis al concepto de sacrificio no puede ser más brillante. En efecto, lo rastrean desde otros ámbitos de nuestra cultura hasta la obra de Marx, y de ahí en los desarrollos del comunismo. Todos los genocidios, los campos de concentración, los exiliados, todo el sufrimiento, todo era, al fin y al cabo, un gran ritual sacrifical al dios Historia para que este retribuya al ser humano con el cielo en la tierra.

Jugando un poco con la interpretación, encontramos una de las expresiones más inspiradas de esta idea en el análisis que realizó Walter Benjamin alrededor de su Ángel de la Historia. Un ángel que relaciona con su lectura del Angelus Novus de Paul Klee —que encabeza este texto— y que dice así:

“Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se muestra a un ángel que parece a punto de alejarse de algo que le tiene paralizado. Sus ojos miran fijamente, tiene la boca abierta y las alas extendidas; así es como uno se imagina al Ángel de la Historia. Su rostro está vuelto hacia el pasado. Donde nosotros percibimos una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única que amontona ruina sobre ruina y la arroja a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado, pero desde el Paraíso sopla un huracán que se enreda en sus alas, y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras los escombros se elevan ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.”

Lecturas complementarias:

  • La Miseria del Historicismo y La Sociedad Abierta y sus Enemigos, de Karl Popper.
  • Humanidad e Inhumanidad: una historia moral del siglo XX, de Jonathan Glover.
  • El Libro Negro del Comunismo, de Stéphane Courtois.

Por Angelo Fasce

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44 comentarios en “El estatus pseudocientífico del comunismo

  1. Excelente post y extraordinario blog, partiendo por el nombre. Mantén el buen trabajo y, si pasas por Chile alguna vez, nos encantaría tenerte en una reunión de nuestra Asociación Escéptica de Chile. Entretanto estaremos atentos a nuevas entradas 😉

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    1. Muchas gracias. Da por hecho que os haré una visita si en algún momento paso por Chile, me interesa especialmente conocer la situación de organizaciones escépticas de diferentes países. Chile tiene un perfil muy interesante.

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      1. Mira, me he tomado toda la tarde para refutar cada punto de tu intervención.
        Por lo menos te diré que si vas a mencionar algo de ciencias sociales, estudialo. Los conceptos de “dialéctica” y “pueblo” estan en continuo debate en ciencia politica, sociologia, etc. Te lo digo como estudiante de ciencia política que este artículo es pésimo en contenido, no tienes ni idea de los debates que hay en el marxismo (me imagino que alrededor de Chavez no sabras la opinion del PCV, Heinz Dieteritch, Eduardo Galeano y Slavoj Zizek, y menos sabrás sobre la “Temporal single system interpretation” o los aportes sraffianos al marxismo) y hasta tergiversas las ideas de Walter Benjamin, cuando ese concepto de “progreso” que critica Benjamin es tipicamente socialdemocrata, capitalista y antimarxista, y lo explica en sus “tesis sobre la historia.”

        http://armatumente.blogspot.com.co/2015/12/comuterrorismo-yihadista-de-millones-de.html

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  2. Punto numero uno: El manifiesto del partido comunista fue escrito en 1848.
    Punto dos: Sobre los eufemismos “‘dictadura del proletariado’ o ‘revolución’” debo decir que no entiendes el termino eufemismo. Precisamente el marxismo se considera una ciencia social por su capacidad de analisis y predicción de sucesos sociales, no por una elaboración utopica de un suceso a futuro (como una revolución o la dictadura del proletariado, que son fenomenos predecibles desde la optica marxista pero deficiles de definir en 1848) Un ejemplo claro resultaria en qué habría sido imposible para cualquiera de mediados del siglo XX como funcionaría un Telefono Inteligente moderno, pero se podría predecir un avance en ese sentido.
    Un eufemismo es bastante diferente a eso, te recomiendo buscar un diccionario.

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  3. Esto “El disidente, por su parte, ha de sufrir un proceso de ‘reeducación’ —normalmente entendido como mandarlos a pudrirse a algún campo de concentración. No merece ser escuchado, porque toda voz disidente es la de un reaccionario burgués enemigo del proletariado. Una persona que no conoce las verdades reveladas por Marx e interpretadas por el intérprete de turno.” y todo el parrafo anterior es un juicio de valor predispuesto y prejuicioso antes del analisis. Es decir, te propones hacer una analisis certero entregandonos primero la respuesta, eso lejos de ser un ejercicio cientifico tiene finalidades ideologicas. Un ejemplo claro son las empresas homeopaticas que financían “investigaciones” sobre la medicina alopata y homeopata donde el resultado esta puesto desde el inicio.

    En cuanto al proceso de reeducación se debe señalar qué este proviene del Stalinismo y no del Marxismo propiamente dicho, los pecados del hijo no se heredan al padre. Un ejemplo de ello es el Darwinismo social, el cual resulta en una absurda justificación presuntamente cientifica del racismo y clasismo, sería absurdo culpar de ello a Darwin o a sus ideas. Lo mismo resulta con eso, por más que los regimenes Stalinistas, Maoistas, Castristas y demas estados burocraticos se denominen socialistas o comunistas no significa que lo sean, tal como ni tu ni yo somos millonarios, no importa cuanto lo afirmemos.

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  4. Y bien, el Marxismo como ciencia social tiene analisis de las artes, la sociedad, el ocio, el trabajo, la ciencia, mas jamas pretende dominarlas, eso es una deformación.

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  5. Pura galimatias. Deberia leer bien “Quienes son los amigos del pueblo…” de Lenin para dejar de escribir pavadas. Le dejamos solo con una afirmación leninista señera: El materialismo no es “una concepción preferentemente científica de la historia”, como lo cree el señor Mijailovski, sino la única concepción científica de la historia.

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  6. Tengo algunas objeciones a este entrada, dentro de este magnífico blog, pero la más importante es en relación a la afirmación de que el comunismo ha superado en genocidios a todas las demás ideologías. Cuando la fuente para hacer tal afirmación es “El libro negro del comunismo”, a menudo se olvida que dicho libro silencia intencionadamente sus fuentes, pues si bien es cierto que el comunismo fue responsable de muchos crímenes según Amartya Sen (fuente de ese libro), también es cierto que esa misma fuente subrayaba que el capitalismo había sido más asesino todavía. Esto último, por supuesto, se suele silenciar. Chomsky se ocupa de rescatarlo del olvido.

    Incluyo los párrafos del Chomsky, con citas de Sen (todo ello también se puede leer en mi post sobre el libro de Goldhagen “Peor que la guerra” http://lecturasporcinas.blogspot.com.es/2012/08/peor-que-la-guerra-genocidio.html)

    “La terrible atrocidad merece totalmente la dura condena que ha recibido por muchos años, renovada aquí. Además, es correcto atribuir la hambruna al comunismo. La obra del economista Amartya en lo demostró con la mayor autoridad. […] Pero antes de cerrar el libro de la acusación, querríamos pasar a considerar la otra mitad de la comparación de Sen entre la India y China, la que de una manera u otra nunca consigue salir a la luz, pese al papel central que ocupa en el núcleo argumental de Sen y el gran énfasis que puso éste en ella. […] «pero hay pocas dudas de que, en lo que respecta a la salud, mortalidad y longevidad, China tomó amplia y decisivamente la delantera con respecto a la India», igual que en materia de educación y otros indicadores sociales. […] El resultado es que, en 1979, «la vida del chino medio había tendido a ser mucho más segura que la del indio medio». Si la India hubiera adoptado los programas sociales de China, «habría habido alrededor de 3,8 millones menos de muertos por año hacia mediados de los años ochenta». «Eso indica que cada más o menos ocho años hay más muertos adicionales en la India -en comparación con las tasas de mortalidad chinas- que el número total de las personas que murieron en la gigantesca hambruna china (pese a tratarse de la mayor hambruna del mundo en este siglo).» «Aparentemente la India consigue llenar su armario con más cadáveres cada ocho años que los que China puso allí en sus años de vergüenza», 1958-1961.”

    En ambos casos los resultados tienen que ver con las predisposiciones ideológicas de los sistemas políticos, observan Drèze y Sen: en China hay una distribución relativamente equitativa de los recursos médicos, incluyendo servicios de salud rurales, distribución pública de comida y otros programas orientados hacia la satisfacción de las necesidades de la amplia mayoría de la población; todo ello es inexistente en la India. […]

    Sobreponiéndonos a la amnesia, ahora supongamos que aplicamos la metodología del El Libro Negro y de sus comentaristas a la historia completa, no sólo a la mitad aceptada por la doctrina. Concluimos, por lo tanto, que en India el “experimento” democrático capitalista que tiene lugar desde 1947 ha causado más muertes que toda la historia del «experimento […] colosal, totalmente fallido», del comunismo en todas partes desde 1917: más de 100 millones de muertes hasta 1979 y decenas de millones desde entonces sólo en India.”

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  7. Estimado autor del artículo, lo he leído con curiosidad, y no me extraña que provocara las reacciones que provoca; la crítica que usted hace es ideológica, no filosófica, y está dirigida a una masa con ese sentido politico, que entonces reacciona i8deológicamente. A juzgar por todo eso, usted debe ser periodista, maestro o líder, pues es en el afán de magisterio que se caen en esas reducciones excesivas; ya que con el afán de simplicar se pierden los detalles de ese fenómeno complejo e irreductible que es la realidad. De ahí que caiga en muchas falacias, tantas como las que critica, y es sabido que dos errores no hacen una corrección; comenzando por la definición misma del marxismo como una seudo ciencia, solo porque los comunistas afirman que es científico y eso no se alinea con la definición de ciencia. Hubiera sido más adecuado no hacer caso de lo que los comunistas afirman de sí mismos, pues de demasiado cerca viene la recomendación; después de todo, usted mismo va a desmentirlos, así que no puede partir de las mismas premisas que ellos. En ese sentido, independiente de lo que afirmen los comunistas de sí mismos, el mkarxismo no es una ciencia sino una filosofía; que como todas las filosofías de su tiempo, tiene una tendencia al cientificismo positivista y racional (racional-positivo), pero donde lo de “ciencia” es solo una figura retórica. En todo caso, si el Marxismo se ocupara de una ciencia sería de la economía, que a su vez no es una ciencia exacta; como lo son las matemáticas, por ejemplo, que aún así obtiene resultados inexactos, como los números E, Pi o Fi; y que está llena de excepciones, según las operaciones sean de tipo logarítmico o exponencial. Aún como filosofía, que no ciencia, el error del marxismo es que responde a un exceso idealista, en el materialism; que se desarrollaría como un falso realism, dadas las condiciones particulares en que el realismo no pudo sobreponerse a las dificultades políticas de la escolástica.

    Como ve, el problema con la filosofía, es que debe ser muy cuidadosa para attender a todas esas complejidades de la realidad; esas sutilezas le permitirían diferenciar el extremo determinismo (idealista) del materialismo, que le hacen fncionar en el mismo sentido que la teología. By the way, las leyes de la dialéctica no son un determinismo historicista sino el ritmo evolutivo de la historia; que aplicado a la filosofía permite distinguir su desarrollo como una ternsión entre dos tendencias básicas, y que son el dicho realism y el idealismo; con desigual suerte política en todo caso, pero como explicación de esos “bandazos” recurrentes de los fenómenos históricos concretos. Para terminar, me llamó la atención su artículo justo porque estoy trabajando en una recuperación del marxismo; que ajustándolo epistemológicamente, permita aprovechar lo mucho que aún puede aportar a la comprensión del mundo, no obstante los muchos defectos. Eso sí, es un error reducer el marxismo a un solo fenómeno, poniendo en un mismo lugar a Lenin y a Marx, o a este y Mao; no importa lo que digan estos últimos, igual que no importa lo que digan las élites financiueras acerca de su filiación Cristiana, solo para no caer en las mismas falacias que se critican. De paso le invite a visitor el blog en el que desarrollo este trabajo sobre el Marxismo.
    http://westanarkia.blogspot.com/

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    1. Recomendaría las precisiones que hace Marx sobre la ciencia en “La ideología alemana” y los apuntes de Manuel Sacristán sobre el carácter científico del marxismo (que no que sea una ciencia, sino un espíritu científico), para enriquecer el debate.

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  8. Menos mal que ha llegado aquí Ángelo otra vez para – sin usar ninguna de las falacias que tanto critica – resolver el eterno problema entre determinismo y libertad aplicado a la Historia. Ah no, si da la sensación que no tiene para nada en cuenta la de tinta que se ha gastado en el asunto e intenta inferir conclusiones sin analizar los presupuestos de los que parte, para variar. ¿Falta de rigor en el método otra vez? ¡A este paso a algún loco le va a dar por pensar que tu filosofía es de risa! Se respira tu ego hasta por la pantalla del ordenador (Ay no! No me quites el carnet de científico por haber hecho esta afirmación sin basarme en ningún método científico). Me encanta que hagas una crítica ideológica con tamañas aspiraciones simplificando tantísimo el comunismo y cayendo de paso en tantas y tantas falacias. Me encanta más que nada porque no te aplicas las propias lecciones que con esos aires de superioridad intelectual nos intentas dar a los demás (me refiero a las lecciones en cuanto a métodos científicos y falacias). Todo esto me lleva a pensar que tu blog, y por ende tu propia “práctica filosófica” (si es que se puede llamar así sin insultar a la filosofía), es -a parte de incoherente y sorda- una burla que caricaturiza a la filosofía. “Un poco más de seriedad, chavalote” Para que no se diga: ¡Por lo menos este post tiene una argumentación más o menos ordenada y una expresión clara y limpia, como tanto predicas que debe tener la filosofía (Pero alguien te debería explicar la diferencia entre clarificar y simplificar, ya va siendo hora) y además, a diferencia de cada porquería estética que tienes colgada por aquí, éste es entretenido de leer.

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  9. Aunque me ha parecido un post interesante, me veo con la necesidad de contextar algunos puntos que me han parecido incoerentes con el planteamiento supuestamente científico del razonamiento, y aclarar, desde mi punto de vista, el sesgo conceptual que percibo en cuanto a la obra de Marx.
    Entiendo, por supuesto, que partes de un interés humanista por defender aquello que consideras justo, pero ese análisis pertenece al terreno de los valores, y no al de una observación fría e imparcial de los hechos históricos (si eso fuese posible).
    En primer lugar, como has comentado, la obra de Marx es bastante poco detallada en cuanto a la definición de comunismo (el propio manifiesto comunista es un manifiesto ideológico destinado a incitar a la revolución, y es que hay que tener en cuenta el contexto revolucionario de la europa de 1948, que acabó, en el caso de Francia, por poner un ejemplo, con la implantación de la segunda república). Es más preciso situar a Marx como un sociólogo / economista cuya obra se centra principalmente en el estudio del sistema capitalista, y por eso su principal obra se llama “el Capital”, de modo que la fuerza histórica cuyo motor sería la lucha de clases y que acabaría con la revolución proletaria es un razonamiento al que dedicó poca atención.
    Lo principal de este filósofo de la “sospecha” es su mirada revolucionaria sobre la realidad, y su capacidad para subvertir la lógica dominante del pensamiento, evidenciando el poder de la Ideología (superestructura) para esconder o naturalizar las relaciones de dominación, también en el terreno conceptual.
    Por otro lado, su tésis materialista acerca de la historia se centra en la propuesta contraria al idealismo Hegeliano que dice que las relaciones sociales tienen un origen material, es decir, que son las relaciones materiales (el trabajo) las que determinan las relaciones sociales, y no al revés, y que son el origen de las clases sociales (simplificandolo mucho, existirían explotadores y explotados), y hace un recorrido histórico por todas las sociedades según los modos de explotación (esclavismo, feudalismo, capitalismo).
    Su análisis de la religión o de la mercancía (el fetichismo que provoca que los objetos / fetiches otorguen valor a quién los posee, es un análisis completamente pertinente hoy en día) son brillantes.
    En fin, por no extenderme, ni Marx ni los socialistas europeos creían posible la revolución en rusia (al no haber pasado por la revolución industrial, y, por lo tanto, a la creación de la clase obrera que sería la que destruiría al capitalismo) y por ello Lenin, al final de su vida, trató de poner en marcha un capitalismo de estado capaz de asimilar rusia a alemania / inglaterra y alcanzar el estadío capitalista necesario a la revolución.
    Ahora bien, entiendo que no estés a favor de las purgas estalinistas o a los estados totalitarios, pero afirmar que el comunismo es un fracaso económico es, de lejos, una conclusión acientífica. El comunismo logró convertir a un estado feudal con el 85% de la población campesina, en el primer país en poner a un hombre en la órbita terrestre (a pesar del “odio” comunista a la ciencia…), o elevar a China a la segunda potencia económica del mundo. Quizás no te gusten sus métodos, pero el éxito del comunismo es más que evidente (por no citar su influencia en el pacto de la post guerra que llevó al estado del bienestar o a las social democracias).
    Por otro lado, cabría discutir si esos regímenes de partido único son todos totalitarios (es muy poco científico asimilar todas las formas de comunismo en la práctica a un único modelo, si no, ignorante de la realidad), o si son siquiera comunistas. Por poner un ejemplo, corea del norte ES totalitaria, cuba o venezuela NO.
    Por ser más concretos, Marx y Lenin abogaban por la dictadura del proletariado como paso previo a la extinción del estado (que sería innecesario en un mundo sin clases sociales). Evidentemente, la realidad DISTA mucho de eso, siendo más bien justamente LO CONTRARIO.
    En fin, aunque estoy de acuerdo con que una visión determinista de la historia no tiene demasiado sentido, creo que hay que contextualizar a Marx en su tiempo (su visión de la evolución de las sociedades es, en todo caso, mucho más sofisticada que la visión de Spencer, de Comte o de los contrarrevolucionarios o conservadores funcionalistas posteriores). Como mínimo, Marx se basaba en observaciones en el terreno y en la empatía que le producían las situaciones de profunda desigualdad que eran la norma en la Inglaterra de la revolución industrial, quieres encontrar a álguien que haga apología de la estructura de dominación, lee a Spencer.
    Supongo que no estaría mal que extendieses tu definición de “pseudociencia” a fenómenos más contemporáneos, que tienen DE FACTO, un carácter falsamente científico y que, además, el pensamiento crítico no está más que empezando a desmontar: las teorías neoliberales sobre la “economía”, las leyes del mercado (su fantástica “autorregulación”), la reificación (término del contexto Marxista) de Economía, Estado, Democracia, Pueblo y demás conceptos que son la manifestación actual de una ideología profunda.
    Por cierto, dialéctico deriva de “diálogo” y no quiere decir otra cosa que cada movimiento en una dirección, genera una resistencia en dirección contraria, de la que deriva una “solución” o “negación de la negación / síntesis”. Lo que, aplicado a las ciencias sociales, quiere decir que toda revolución genera movimientos contrarrevolucionarios (dicho vulgarmente), lo que es un METODO de análisis (muy sofisticado, porque se centra en los PROCESOS históricos, o sociales, y no únicamente en el análisis de los supuestos HECHOS).
    Espero que disfrutes del diálogo lo mismo que yo con tu blog.

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    1. Como dice el autor del artículo, los países comunistas sí que aplican la ciencia para la guerra. Y la carrera espacial fue una guerra armamentística e ideológica.

      Por otra parte, llamar a la China actual, la del boom económico, de comunista, donde unos pocos chinos muy ricos explotan una gran masa de trabajadores mal pagados, es vivir en un país de fantasía. Yo diría que es todo lo contrario a la definición de comunismo.

      Por cierto, por si no te has enterado: Cuba es un país totalitario. ¿O crees que de los 9 millones de personas no hay ninguno descontento con el partido para formar una oposición? ¿Y ahora Venezuela es un país comunista? No es por nada, pero las empresas venezolanas de petróleo no las dirige los trabajadores precisamente, ni se reparten los beneficios.

      Por cierto, que el autor diga que el comunismo es una pseudociencia no indica que el liberalismo, o que cualquier otra forma de capitalismo, sí lo sea. Menuda falacia de hombre de paja te has montado aquí.

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      1. “Tan pronto como, en el transcurso del tiempo, hayan desaparecido las
        diferencias de clase y toda la producción esté concentrada en manos de la
        sociedad, el Estado perderá todo carácter político. El Poder político no es,
        en rigor, más que el poder organizado de una clase para la opresión de la
        otra.”
        Esto aparece al final del manifiesto del partido comunista.
        Los regímenes de partido único, los estados totalitarios o cualquier forma de opresión de una clase dominante (la burócrata, la nomenklatura o quienes sean) NO formaban parte del ideario Marxista: el fin de la revolución era la DESAPARICION del estado.
        Otro punto que me gustaría subrayar es la diferencia entre estado autoritario y estado totalitario, el desconocimiento de esta diferencia por ignorancia o estupidez tiene solución y para ello te ofrezco este link: http://josetalavera.blogspot.com.es/2007/06/autoritarismo-y-totalitarismo-no-son-lo.html
        Acerca de la falacia, lo sería si hubiese afirmado lo siguiente: el comunismo no es una pseudociencia porque el liberalismo lo es.
        No hay relación de causalidad en mi razonamiento.
        Sólo pregunto, si se trata de buscar la pseudociencia con un criterio más allá del ideológico, no sería mejor hablar de la ideología dominante en nuestra realidad actual, convertida en visión única y totalizadora de las relaciones económicas que es, desde los 80, la perspectiva anarco-capitalista de los teóricos de la escuela de Chicago. El enorme peligro de la visión en túnel que ofrece esta ideología convertida en LEY natural (la economía como ente cosificado que obedeciera a sus propias normas, externas a la acción política o a la intervención humana) la estamos sufriendo día a día. Vamos, que es un ejercicio interesante refutar teorías filosóficas de hace 160 años, pero que mañana algunos se despertarán intentando descifrar lo que el oráculo de wall street o el índice Nasdaq les quiere decir sobre su futuro.

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  10. Sin entrar a discutir la falta de objetividad que rezuma todo el texto, me parece que el autor del mismo no ha sabido realizar algunas distinciones básicas. El comunismo no pretende ser “ciencia”, sino “ideología política” (aunque sus defensores quieran resaltar las supuestas bases científicas de sus postulados filosóficos). Por tanto, categorizarlo como “pseudociencia” es, de entrada, un error de enfoque. Las “leyes de la historia” que fundamentan el proyecto político comunista forman parte de una ontología y gnoseología particular de base materialista, propuesta desde la filosofía marxista, y, por tanto, son criticables en el ámbito filosófico-político al que pertenecen, no en el de las ciencias sociales (al que no pertenecen).

    Tampoco ha sabido distinguir entre aquellos aspectos que, por contaminación ideológica, pretenden ser “ciencia” sin serlo dentro del comunismo de otras cosas que son consecuencias brutales de la aplicación práctica de las ideas comunistas y que no corresponden a la ciencia sino de la acción política organizada de partidos y gobiernos basados en esa ideología. Esto le lleva a hacer un totum revolutum con las desfasadas y falsas teorías de Lysenko o con los excesos de ciertos sociobiólogos de inspiración marxista, metiéndolos en el mismo saco que los crímenes masivos de Stalin y de Pol Pot. Juzgar, en base a estos crímenes, que el comunismo es “la más peligrosa de las pseudociencias” es un completo desatino.

    Existen análisis del marxismo, más ponderados y mejor armados que el que aquí se ofrece. Por ejemplo el que realiza Mario Bunge en su libro “Pseudociencia e ideología”, que, sin caer en el género panfletario, se centra, por un lado, en la crítica del dogmatismo en que incurre su economía (por ello considera a las corrientes económicas de inspiración marxista como pseudocientíficas) y, por otro lado, en la crítica al materialismo dialéctico e histórico y al modo como los comunistas han puesto este planteamiento filosófico al servicio de su ideología.

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  11. Primeramente no podemos analizar una ciencia social desde la hipótesis hipotético deductiva, es un sinsentido que Popper hizo muy bien, pera llevar el análisis a lo absurdo. Resumiendo no se puede aplicar, ya que no podrían existir grupos de control, ni existirían ordenadores capaces de ello (ni duda que existan alguna vez), por lo que se utilizan otra sistemas. Es como pongamos un ejemplo se quiere sacar a la luz el significado de un texto antiguo. Se busca que significado tienen los personajes, que pudo querer decir el texto en su contexto, etc.. Marx quiso emplear la filosofía de Hegel pero dándole un cariz materialista (científico). El mayor acierto de Hegel fue el de intentar explicar los sucesos desde su contexto histórico. Por ejemplo un personaje histórico pudo realizar actos que vistos hoy en día nos parecieran bárbaros, pero en su época eran muy progresistas.

    La importancia de la historia y el contexto. Socialismo se ha definido en el texto, eso el socialismo en el capitalismo o el auto llamado socialismo democrático, que resumiendo mucho piensa que las clases pueden colaborar, y el capitalismo puede tener un rostro humano. A día de hoy podemos mirar al mundo y comprobar que ha sido de los llamados partidos socialdemocratas, en España, en Grecia, en Alemania, etc… Y cual es su legado.

    Nunca Marx dijo que el fin de la historia era la sociedad comunista utópica, sino que plantea muy claramente que existen dos posibilidades, la primera que se produzca ese cambio social que permita a la clase explotada, los trabajadores liberarse de su yugo y crear una sociedad mejor, o un seguir tal cual estamos para llevar el mundo algo mucho peor. Lo dice al final del manifiesto, socialismo o barbarie, en la que llama barbarie a una sociedad en la que un pequeño grupo de parásitos se apropien del bien común.

    Curiosamente Marx (cuando empleo Marx también incluyo al los posteriores pensadores marxistas) reconocía como el capitalismo históricamente el capitalismo en su nacimiento había sido un sistema progresista (en el sentido que había permitido una enorme mejora para el conjunto de la humanidad), pero que ha llegado a su limite histórico y ha pasado a resultar un lastre para el progreso de la humanidad.
    Como podría progresar la humanidad, Marx pensaba que los trabajadores somos la única clase que podrá permitiría que la sociedad evolucionara hacia algo mejor.
    Socialismo es la etapa en que la sociedad se encuentra en transicion hacia una sociedad mejor, a la que se llama comunismo. Los países estalinistas o denominados comunistas (porque deban por hecho de que ya habían llegado a esa etapa superior).
    Algunos post anteriores lo explican muy bien, ““Tan pronto como, en el transcurso del tiempo, hayan desaparecido las
    diferencias de clase y toda la producción esté concentrada en manos de la sociedad, el Estado perderá todo carácter político. El Poder político no es, en rigor, más que el poder organizado de una clase para la opresión de la
    otra.”
    Esto aparece al final del manifiesto del partido comunista.
    Los regímenes de partido único, los estados totalitarios o cualquier forma de opresión de una clase dominante (la burócrata, la nomenklatura o quienes sean) NO formaban parte del ideario Marxista: el fin de la revolución era la DESAPARICION del estado.”
    El problema no es de la IDEOLOGIA comunista sino de su desarrollo, Marx lo plantea como algo histórico y como tal en constante evolución, cuando se trasforma en dogma como ocurrio en la URSS deja de ser un elemento trasformador de la sociedad.
    Y de hecho una ideología que propugna que la sociedad debe de estar en mano de los propios trabajadores, con un funcionamiento democrático de la misma, y que la riqueza revierta en manos de estos, en lugar de unas sanguijuelas que guardan su dinero en Panamá, sin crear ninguna riqueza para la sociedad…

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  12. A Pol Pot lo derrocaron los comunistas, pero tu vas y lo pones como ejemplo de comunista a pesar de que en vez de desarrollar su país lo que hizo fue retrasarlo. Menudo método científico el tuyo.
    Que Pol Pot se presentase como comunista es como el PSOE presentándose como socialista y obrero, simplemente ridículo.

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    1. Es que la gente confunde que critique al comunismo con que sea un capitalista desaforado, elitista y conservador. Todo tiene muchos grises y muchos matices en esta vida.

      No soy experto en economía, pero hasta donde tengo entendido hay bastante consenso en que el neocapitalismo extremo, basado en la autoregulación total por medio de la mano invicible, es una pseudociencia. Es incapaz de aportar los resultados que anuncia.

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  13. Hola, me ha gustado mucho este articulo
    ¿Tienes mas informacion sobre criticas desde posturas cientificas, especialmente desde la sociobiologia, psicologia evolucionista, neuoriencia de la conducta, o bien su buena (aunque aveces limitada) psicologia experimental?

    Llevo tiempo tratando de buscar criticas posibles de formular desde esa vereda del conocimiento al Marxismo y comunismo, cualquier autor, texto, teoria, investigaciones, ensayos o articulos que pudieras darme como referencia me seria de mucha ayuda.

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  14. Magnífico artículo. Hay que ser muy valiente para poner por escrito todo lo que se dice en él sobre el comunismo, y de ahí el fondo y la forma de alguna de las reacciones.
    ¡Animo! y ¡Viva la libertad! y el derecho a la libre manifestación de nuestras ideas y opiniones desde el respeto a los demás.

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  15. No me voy a extender con esta pieza digna de la propaganda negra reaccionaria que pintaba a los bolcheviques como monstruos comeniños o como las marionetas de los judíos plutócratas. Por ejemplo, no menciona los grandes avances sociales y políticos para las masas de campesinos y obreros que no habían conocido más que la explotación y la miseria; el desarrollo de la educación y la sanidad públicas, el derecho al trabajo, a vacaciones pagadas, a jubilación, a pensiones de maternidad, etc., que era desconocido en Occidente. Oculta que en 1917 Rusia tenía la tasa de mortalidad cercana a la India y en el siglo XX la URSS se convirtió en uno de los países con mayor esperanza de vida, mientras que Cuba está al nivel de las naciones más desarrolladas y China es la segunda potencia económica mundial

    Critica al comunismo como “psuedociencia” y no tiene ningún empacho en utilizar a Courtois y otros como dogmas cuando han sido desmentidos por la investigación en los archivos (método científico básico) incluso por parte de historiadores anticomunistas que han demostrado la falsedad de sus chorradas.

    Las cifras de “víctimas del comunismo” que usted toma como dogma de fe no resisten ningún estudio serio de demografía, ni concuerdan con los datos de documentos de archivo. Parece pura propaganda de Goebbels.

    No tiene en cuenta para nada el terrible contexto histórico en el que las diferentes experiencias socialistas han tenido que luchar por sobrevivir, las intervenciones militares y las guerras, los bloqueos, las destrucciones, etc., que han lastrado esas experiencias.

    Manipula brutalmente y oculta los grandes descubrimientos científicos que se dieron en el socialismo que permitió una rápida modernización, como los satélites artificiales y los viajes al cosmos, la aeronáutica, la energía o la bioctecnología (el caso de Cuba) de nivel mundial.

    Manipula también a Marx y Engels ocultando que dedicaron muchas páginas a intentar estudiar, dentro de las posibilidades de la época, otras sociedades como las asiáticas o la rusa, por lo tanto es falso que hicieran una generalización arbitraria de la lucha de clases en occidente.

    En fin, se quedan muchas críticas en el tintero porque hay mucha tela donde cortar. Estamos ante un blog “anzuelo”, con artículos interesantes para vender el núcleo imperialista de su ideología reaccionaria, defensora de los genocidios capitalistas y coloniales en nombre de la “democracia” y la “libertad”.

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  16. Lo psuedocientifico es su articulo, totalmente sesgado con tu ideología abiertamente anticomunista por no decir abiertamente ultraderechista ya que usa las mismas mentiras que este movimiento para mentir y manipular sobre la URSS, Corea del Norte o China.

    Decir que el comunismo y la ciencia se llevan mal es una demostración de una ignorancia o de una mala baba terrible. Stalin cogió un país cuasifeudal y lo dejo con la Bomba Atomica, no lo digo yo, lo dijo Churchill. La URSS inicio la llamada carrera espacial y siempre fue por delante menos en una sola cosa, llevar un hombre a la Luna… por ese único hecho ya decimos que la gano EEUU, estúpidos occidentales capitalistas que nos creemos el ombligo del mundo. Ya hubo pruebas sobre el uso de la telefonía móvil en la URSS y eso sin contar el gran aporte soviético para acabar con la viruela en el mundo… vamos que no has gritado un Arriba Franco en tu mierda de articulo por no quedar mal.

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  17. Ah y por cierto, esa foto de los muertos por Pol Pot no se lo incluyas al comunismo, sino a la CIA… fueron los comunistas vietnamitas los que acabaron con Pol Pot, sicario de la CIA en la zona…. ignorante!

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  18. Mi opinión es que es más una religión que otra cosa. Tiene un libro sagrado; tiene un redentor y varios apóstoles; tiene a sus santos: y, por supuesto, también tiene a su propio diablo y su infierno. ¡Y sus fanáticos religiosos!

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  19. Tenía entendido que “socialismo” es la etapa transicional entre el capitalismo, tras la toma del poder estatal por los socialistas, y después creará el comunismo, etapa en la que ya no sería necesaria la existencia de un aparato estatal.

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  20. Mal empieza un texto de alguien que pretende siempre mostrar su cientificismo cuando nos encontramos con una frase como ésta: “El comunismo nació como tal el 21 de febrero de 1848 con la publicación del Manifiesto Comunista”. Mal empieza, porque parte de mostrar un enorme desconocimiento (real o intencional) sobre el término que pretende analizar. El comunismo, como corriente de pensamiento, es muy anterior a ese texto, que no es más que un texto de encargo de una de las tantas tendencias que existían en ese momento en torno a las ideas y propuestas socialistas y comunistas. Parte de confundir “Comunismo” con las ideas de dos autores que recién daban sus primeros pasos como comunistas conversos, tras años de humanismo materialista con simpatías hacia las ideas del campo socialista. A partir de ahí, continúa confundiendo la interpretación marxista con el todo, y el intento de poner en práctica la parte programática del Manifiesto, pasada por los distintos filtros de otras tantas personas con otras ideas y experiencias, con comunismo. Confunde socialismo con el concepto puramente marxista de socialismo como etapa previa al comunismo, y comunismo, con la visión particular marxista de la culminación de ese proceso.
    Partiendo de ese error de base, pasa a otro nuevo error: confunde la imperiosa necesidad del s. XIX de que todo campo del pensamiento humano, para ser tomado en serio, entrara en la categoría de científico con la intención real de convertir a una corriente de pensamiento en ciencia en el sentido de las ciencias “duras”, como la Matemática, la Física, la Química… En un siglo en el que las humanidades buscaban su manera de encajar en el estrecho dogma científico de la época, en una visión europea doctrinariamente positivista y progresista. Si por ese razonamiento el marxismo, identificado erróneamente con comunismo, debe ser considerado pseudociencia, cuando realmente no conozco marxista que jamás haya afirmado tal cosa, la misma suerte deberían correr Sociología, Economía, Psicología y otras ciencias nacidas en la época que, además, ésas sí, se autoproclaman como ciencias sin que en su momento dieran nada de lo que prometían.
    De hecho, uno de los aportes fundamentales de uno de los principales precursores de Marx, el francés Proudhon (mal que les pese a los marxistas) fue comenzar a demoler científicamente el edificio de la teoría económica, desde Adam Smith en adelante, siguiendo a su propia manera el método dialéctico hegeliano, mostrando cómo cada una de las herramientas económicas, mostradas como momentos del pensamiento humano, termina por generar lo contrario a aquello que pretendía resolver, de ahí el título de una de sus obras fundamentales (de la cual Marx tomó, también a su manera, varias ideas que después pasaron por novedosos hallazgos suyos) refiriéndose a las contradicciones económicas, la economía como una sucesión de contradicciones no resueltas y agravadas por aquello que supuestamente debía aliviarlas. Es decir, la obra de Proudhon, Sistema de las contradicciones económicas o Filosofía de la miseria (continuación de su primera gran obra, “¿Qué es la propiedad?”, de 1843, que tuvo una enorme influencia en Marx y Engels hasta el punto de dedicar a su defensa el capítulo más largo de su primera obra conjunta, “La sagrada familia”) sería una demostración de la absoluta falta de base científica de la Teoría Económica, negada dramáticamente por los hechos y generadora de pauperismo. Y no conforme con eso, ya en esa misma obra, de 1846 (es decir, un par de años anterior al Manifiesto) mostraba también la ineficacia de las teorías socialistas contemporáneas y su falta de base científica, y las propias contradicciones del comunismo, al que apuntaba como un momento más dentro de las contradicciones económicas de las teorías capitalistas, momento que también terminaría generando lo contrario a lo que predicaba (algo que ha quedado trágicamente demostrado cada vez que se ha querido imponer de forma autoritaria y desde el Estado). Es decir, en esa obra de 1846 daba cuenta ya de las diferentes propuestas comunistas de autores que venían predicando el comunismo cuando aún Marx y Engels estaban lejos de contarse entre sus filas.
    Y en ese contexto hay que situar la obra de esos dos autores, que aunque finalmente cooptaran el término “comunismo” para identificarlo con “marxismo”, ni eran los primeros (el primer comunista conocido podemos situarlo en Platón y su tiránica república), ni su visión del comunismo la única. En un contexto de cientos de teorías económicas que daban vueltas en torno al origen del pauperismo y que, frente a esa realidad trágica en la Europa del s. XVIII y XIX, como hoy en día en otros puntos del globo, buscaban en su mayoría prometer un sistema que aliviara esa situación dramática de las clases proletarias, la mayoría intentando justificar el sistema de explotación capitalista y prometiendo que dejando actuar libremente al mercado y a la competencia éste se autorregularía y habría alimento y felicidad para todo el mundo -eso sí puede decirse que es una auténtica utopía que viene predicando la “ciencia” económica oficial desde sus orígenes y cuyo resultado sí es la mayor masacre permanente de la historia de la humanidad, y precisamente lo que Proudhon quiso demostrar científicamente: que cuanto más avanzaba el capitalismo con todas sus herramientas, más avanzaban la miseria y el pauperismo, algo que sospecho que seguimos viviendo casi dos siglos después-, otros buscando humanizar el capitalismo con formas redistributivas pero sin tocar el corazón de la bestia, otras confiando en que la fuerza autoritaria del Estado podría imponer desde arriba igualdad y felicidad, y otras, uniendo inseparablemente libertad e igualdad y negando, por tanto, tanto el privilegio de la propiedad privada sólo accesible a élites usurpadoras del bien común, como la creación, por mas transitoria que se prometiera, de una única empresa capitalista en manos de un Estado totalitario que impusiera a las clases trabajadoras qué hacer y cómo hacerlo. En cualquier caso, es un rasgo común a todas las corrientes occidentales del s. XIX, todas ellas imbuidas de positivismo y progresismo, la promesa de una sociedad sin privaciones, una sociedad de la abundancia, Y aún en el s. XIX no hemos avanzado nada y seguimos operando bajo teorías económicas demostradas como asesinas y generadoras de miseria, todas ellas autoproclamadas científicas y enseñadas como tales en las universidades. Deberíamos, por tanto, echar al saco de la basura a todas las teorías económicas de aquellos siglos, desde Adam Smith en adelante, ya que todas parten de la misma base, que era la base “científica” de la época: la fe en el perpetuo progreso de la ciencia, y la ciencia como una nueva religión capaz de aliviar los males humanos. Y con ellas, a todas las que las han seguido hasta hoy, ya que todas siguen tomando como base esas pseudociencias económicas. Deberíamos, por tanto, acusar a la propia Ciencia por no haber dado nunca lo que prometió, sólo hay que mirar al rededor para constatar qué mundo se ha erigido en base a la Ciencia. Porque, si la Ciencia no sirve para aliviar el sufrimiento y facilitar la vida, no de unos cuantos privilegiados (incluso aunque metamos en ese club de privilegiados a los millones de humanos que habitamos la cara bonita del globo), sino de todo el globo, y sigue siendo utilizada para consagrar, perpetuar, naturalizar el sometimiento y el horror que padece la mayoría del planeta, ¿para qué cojones queremos Ciencia?
    Y aunque disto de ser un amante de Marx, de sus análisis y de sus propuestas y considero que muchos de los horrores que ha vivido la humanidad y que comentas han sido intentos genuinos de llevar a la práctica precisamente el contenido del Manifiesto en su fase socialista (como seguimos viendo morir millones de seres humanos por intentos genuinos de aplicar las teorías capitalistas, colonialistas desde sus orígenes, y no hablo sólo de los que ese sistema condena a morir de hambre, sino de los que asesina directamente para hacerse con sus recursos o de las matanzas de personas que se oponen a su avance, incluso simplemente desde el plano intelectual), me parece que la base utilizada para declarar al comunismo (incluso si realmente identificáramos comunismo con marxismo) como pseudociencia es todo menos científica, es sesgada, simplista y parte del desconocimiento de aquello de lo que habla o, lo que sería aún más grave, confunde intencionalmente y oculta información para que la tesis inicial case con el resultado final de la “investigación”. Algo delo que, por lo que he ido leyendo, no sólo adolece este artículo.

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