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Ciencia e izquierda: un matrimonio mal avenido

La relación entre la ciencia y las tendencias políticas ha sido siempre altamente compleja. Hasta el punto de que no parece haber, en la actualidad, una identificación clara entre esta y alguno de los dos grandes conceptos que empleamos para agrupar pensamientos políticos: derecha e izquierda. La situación no deja de ser llamativa y confundente dado que, pese a que de forma intuitiva se suele relacionar más a la izquierda con el apoyo al pensamiento crítico, una gran cantidad de tendencias de la izquierda contemporánea tiene estrechas relaciones con la pseudociencia, cuando no son abiertamente anticientíficas.

Trataré de dar una explicación a esta situación que desconcierta a muchas personas, izquierdistas incluidos. Para ello haré un repaso histórico a las relaciones entre ciencia y izquierda, poniendo de relevancia cómo han ido evolucionando en el tiempo hasta llegar a la actual situación de mutua desafección.

Luces rompiendo la oscuridad

El término ‘izquierda’ fue acuñado en 1789, durante la revolución francesa. El contexto fue una votación de la Asamblea Nacional de Francia en la cual se decidía si el rey mantendría el derecho a vetar las normas jurídicas del nuevo poder legislativo o no. Aquellos que se oponían a este privilegio se situaron a la izquierda de la cámara, y aquellos que estaban a favor hicieron lo propio en la parte derecha. De ahí en adelante se ha relacionado a la izquierda con la defensa de la igualdad y del progreso social, y a la derecha con cierta actitud reaccionaria contraria al cambio, más bien tradicionalista.

Los valores ilustrados fueron los valores de la libertad, la fraternidad y la igualdad, cristalizados en la defensa de sistemas políticos democráticos. Un sistema político que requiere de una población culturizada, crítica y conciente de ser soberana de su propio destino. En este sentido, la mayoría de nosotros mismos somos hijos de la ilustración. Entre otras cosas, este movimiento tuvo también el mérito de establecer la separación de poderes entre la iglesia y el estado, de sustituir monarquías por repúblicas y de implantar la educación universal y la igualdad individual ante la ley. También tiene el mérito del haber impulsado a la ciencia como sistema de conocimiento, desarrollando las instituciones que la fomentan y dotándola de prestigio social.

Suele ser un 0502a0fb2c14c75e4a6a71dfb5da10d1tópico considerar como los máximos exponentes de esta primera y más pura ilustración a Kant y a Lessing. Famosa es la expulsión, por parte de Kant, de la metafísica y del oscurantismo de los terrenos del conocimiento válido, además de haber sido el gran teórico de referencia si de pensamiento ilustrado en su conjunto se habla. Es también digna de mención la ejemplificación de Lessing de los valores ilustrados en sus obras, donde se observa una clara apología de la libertad de pensamiento y de la tolerancia en contra del pensamiento religioso o nacionalista.

La figura del intelectual de izquierdas es especialmente reveladora del espíritu de esta época, y es interesante observar cómo ha ido cambiando a lo largo de la historia de la izquierda. Entre estos intelectuales relevantes se hallan, entre otros, Voltaire, un ferviente lector de Newton; Hume, gran defensor del pensamiento crítico y científico; d’Alembert, uno de los grandes matemáticos de la historia; Benjamin Franklin, un científico especialmente brillante e innovador; Diderot, autor de más de 6000 artículos enciclopédicos; y así una larguísima lista de intelectuales altamente versados en ciencia.

La vuelta a las tinieblas

Pero esta luna de miel entre izquierda y ciencia que supuso la ilustración no se mantuvo en el tiempo. Si Napoleón fue una distorsión política de los valores ilustrados, el romanticismo supuso una ruptura igual de catastrófica en términos intelectuales. El desarrollo del romanticismo significó una vuelta a la irracionalidad del pensamiento anticientífico y acrítico. Un auge del nacionalismo, de la religiosidad y del despotismo ilustrado. Un sistema político que caricaturizaba los valores ilustrados y que, lejos de suponer un progreso social, desprendía abundante caspa.

El epicentro intelectual del romanticismo fue Alemania. Especialmente una serie de filósofos que orbitaban intelectualmente alrededor de Kant, pero a los que asociar a su nombre sería poco menos que ofensivo. Puede apreciarse una gran diferencia entre el carácter de estos nuevos intelectuales políticos y los anteriores. Fichte y su conservadurismo nacionalista apoyado en un análisis pseudocientífico de la cultura y la lengua alemanas; Herder, y sus alocadas ideas sobre la historia humana; el ariomaniaco Schlegel; y, sobre todo, el que posiblemente fue el mayor causante de ruptura con los valores de la ilustración: Hegel.

En Hegel un autor profundamente vinculado con el despotismo ilustrado de Federico Guillermo III de Prusia encontramos las características definitorias de lo que más adelante serían las corrientes preponderantes en la izquierda no en vano fue una de las mayores influencias de Marx. En su obra observamos un relativismo moral, político y epistemológico extremo. También nos topamos con un estilo oscuro y críptico muy alejado de los afanes de claridad de la ilustración no hay estudiante de filosofía que no haya llorado sangre con sus escritos. Hegel fue una vuelta a la metafísica, al chovinismo, al elitismo y supuso una ruptura con la idea del intelectual-científico ilustrado. Ahora el intelectual era el poeta, el artista, el filósofo. Pero también, en cierta medida, lo era el soldado, el guerrero que hace avanzar a la historia y que vive plenamente el espíritu de su tiempo nótese la tendencia de cierta izquierda de encumbrar al guerrillero.

El científico fue así dejado de lado por la izquierda, y la ciencia sucumbió nuevamente ante el peso de la irracionalidad.

La izquierda entendida como pseudociencia

El siguiente hito en las relaciones entre izquierda política y ciencia lo encontramos en los inicios del siglo pasado, con el surgimiento del comunismo en la obra de Karl Marx. El comunismo fue tanto o más catastrófico que el romanticismo para las relaciones entre política y ciencia. Si bien el romanticismo tenía impregnaciones pseudocientíficas, el comunismo era ya todo un paradigma de pensamiento que constituía una pseudociencia en sí mismo. El socialismo científico como llamaba Marx a su punto de vista, pretendía entender la historia como un desarrollo temporal regido por leyes científicas que permitírían realizar una predicción en forma casi de profecía: el paraíso comunista va a llegar inevitablemente y todo sacrificio por acelerar su advenimiento sería como los “dolores de un parto”.

Las bases intelectuales y metodológicas del comunismo fueron duramente criticadas por Popper, y sus nefastos resultados políticos por una gran cantidad de sociólogos, politólogos e historiadores posteriores. Su principal problema, además de su estructura cuasi-religiosa impostada bajo la forma de una supuesta ciencia, es que constituye una ideología totalitaria. Hay arte comunista, historia comunista, filosofía comunista, y, lo que es aún peor, también ciencia comunista. De la mano del comunismo, la ciencia pasó de ser una serie de datos pretendidamente objetivos a los que las ideas progresistas debían adaptarse, a ser una serie de datos que debían retorcerse a fin de encajar en la ideología políticamente establecida.

Veamos un ejemplo muy revelador de la actitud comunista hacia la ciencia. Una de las máximas comunistas es que el ambiente social y político determinan completame636x460design_01nte el comportamiento de los individuos. Esta idea pasa, como es fácil suponer, por negar la naturaleza humana innata. Una idea que les permitía diseñar e imponer modelos sociales sin necesidad de tener en cuenta que cada cual es de su padre y de su madre. Por esta razón, al régimen soviético no le gustaba la genética mendeliana, al considerarla un producto intelectual burgués, y por ello se plantearon el desarrollo de una teoría genética puramente comunista, que casara con sus preceptos ideológicos.

Lysenko fue el elegido por Stalin para desarrollar este genética del partido, y sus delirantes ideas son comúnmente denominadas ‘lysenkoísmo’ o ‘darwinismo creativo’. Lysenko negaba el darwinismo y las leyes de Mendel, defendiendo una versión fanática del lamarckismo y proponiendo una serie de prácticas surreales que inspiraron las políticas agrarias instauradas en la Unión Soviética y en la China de Mao con el resultado de, aproximadamente, 40 o 50 millones de muertos por las hambrunas. Además, los científicos que defendían las ideas contrastadas propias de la biología científica fueron enviados a gulags sin contemplaciones.

Habrá quien replicará esta relación directa entre pseudociencia y comunismo. Quizás argumentando las maravillas del programa espacial soviético o la fiabilidad de los aviones Antonov. Pero lo cierto es que, en líneas generales, la ciencia soviética no relacionada con el desarrollo de armas especialmente la investigación básica era muy inferior a la del mundo occidental. Ello era debido, principalmente, a lo dicho sobre la contaminación ideológica que sufría.

La posmodernidad y el auge de la tontería

La posmodernidad es un movimiento filosófico que se considera a sí mismo, como su propio nombre indica, una ruptura con la modernidad entendida aquí básicamente como la ilustración. A grandes rasgos, los posmodernos hablan de romper con los grandes relatos, escriben en un vocabulario esotérico que nadie en su sano juicio es capaz de entender, confunden ilustración con pre-romanticismo y beben abundantemente del romanticismo y del comunismo en varios niveles. En la posmodernidad hemos llegado a un punto en el que, básicamente, todo vale. Toda alianza es posible. Pueden tratar de justificar una idea política con el teorema de Gödel, o hasta defender ideas de filósofos nazis. La búsqueda de la congruencia queda suspendida y para ellos da la sensación de que a veces es mejor no ser entendido que serlo.

La izquierda posmoderna la constituyen un conjunto de intelectuales muy activos que recientemente han comenzado a dar el salto a la arena política. Han heredado de otras izquierdas anteriores el culto a la irracionalidad, a la oscuridad expresiva y al intelectual ajeno a los conocimientos científicos (romanticismo), así como también una visión ideologizada de la ciencia (comunismo), en la cual esta es vista como una fuerza reaccionaria que impide el progreso en lugar de propiciarlo. Si los comunistas desdeñaban la libertad, estos en general se pasan de rosca a la inversa, aplicándola a cuestiones de hecho sobre las que no tenemos control.

Por todo ello esta izquierda es especialmente famosa por ser extremadamente endeble en la defensa de los valores progresistas, por sufrir profundas contradicciones internas que muchas veces resuelven a base de silencios, y por hacer potentes alianzas con diversas pseudociencias. Sus programas políticos suelen estar plagados de teorías conspirativas contra los chemtrails, contra las antenas, por el miedo irracional a los transgénicos, por propuestas para incluir toda una serie de pseudotratamientos en las políticas públicas de sanidad, etc. Todo ello visto como una absurda lucha contra ese sistema que ni ellos mismos saben definir.

Entender el ADN de esta nueva y cada vez más común izquierda es muy complicado. Para hacerlo hay que remontarse atrás en el tiempo, como hemos hecho, a fin de comprender el origen de sus tics y clichés más manidos. Además de lo ya mencionado, quizás sea también importante tener en seria cuenta la influencia que la New Age ha tenido sobre ellos. Así como comprenderla en su contexto histórico de profunda crisis de los valores y referencias de la izquierda, que a veces los empujar a buscarlos deseperadamente y a subirse a todos los trenes de lo políticamente correcto y de lo cool.

¿Es posible entonces ser de izquierda y no ir a reiki?

La ciencia es el arma más poderosa que ha tenido nunca el ser humano para conseguir el progreso social. Si entendemos este progreso en los términos clásicos de la izquierda, es decir, como un aumento de la libertad y de la igualdad, no cabe ninguna duda de ello. Pero hay que tener cuidado con las trampas en las que es fácil caer, especialmente con la que consiste en ideologizar una práctica cuya naturaleza se basa justamente en reducir este fenómeno al mínimo posible.

En resumen, para que se armonicen las relaciones entre la izquierda política y la ciencia es necesario que ocurran tres cosas:

1) Que la izquierda retome sus valores originales.
2) Que los datos vayan por delante de la teoría política.
3) Que la ciencia sea reconocida como cultura y los científicos como intelectuales.

Si esto no pasa seguramente estemos condenados a ver en el futuro a los votantes de izquierda asistiendo con sombreros de papel albal a los mítines de sus partidos. Y a sus representantes brindando con flores de Bach tras las victorias electorales.

Por Angelo Fasce

21 comentarios en “Ciencia e izquierda: un matrimonio mal avenido

  1. Pero es que tu solo has leído en el mejor de los casos un “best seller” del tema que se te hace interesante y a partir de dicho libro dices “explicar” una u otra cosa.
    Los libros no son todos buenos, cualquiera escribe uno (o en un blog) gracias a que gozamos de la libertad para hacerlo. Pero esa libertad no es sinónimo de escribir responsablemente, es decir, de escribir información cierta, verdadera, objetiva.
    He visto varias de tus publicaciones y en todas encuentro el mismo patrón, una opinión basada en la lectura plana de temas que parecen entretenerte, gustarte o llamar tu atención.
    Es simplemente increíble leer tus comentarios sobre la filosofía, yo soy investigador de fotoreceptores cuánticos para solitones aplicados a los sistemas de telecomunicaciones, y la filosofía es necesaria.
    Claramente tu concepción es idealista y subjetiva (las más dañina), estás convencido de que tus lecturas planas te permiten entender las teorías que supuestamente “analizas”, y no tienes ni idea de que la ciencia (de la que tanto hablas) tiene principios fundamentales a partir de los cuales se realizan estudios objetivos. Estos principios fundamentales son la filosofía, la lógica formal y la lógica dialéctica, sin un entendimiento de los mismos, es imposible hacer un análisis.
    En verdad es impactante todo lo que escribes, desde psicoanálisis en donde por cierto, la razón de tu escrito está basada en películas, pasando por la filosofía que criticas y llegando a temas de izquierda y política. Por cierto, si entendieras que es la metafísica, tal vez podrías darte cuenta de que tu pensamiento está en esa condición.

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    1. Un comentario maravilloso. Lo voy a enmarcar y a poner en grande delante de mi cama para verlo todas las mañanas y empezar mi día con una sonrisa. No me voy a molestar en contestarte porque, por un lado, me acusas de cosas absurdas (que digo que la filosofía no es necesaria cuando me dedico a ella…que me baso en películas…) y, por otro, porque no aportas absolutamente ninguna razón que justifique tus sorprendentes afirmaciones.

      Yo hablo de argumentos y contesto a argumentos, no a meros adjetivos o a descalificaciones.

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      1. ¿Te dedicas a la filosofía? Por favor dime cuál es tu marco teórico y tu concepción de realidad. Absurdo es negar que te basas en películas, cuando en tu opinión sobre psicoanálisis empiezas hablando de películas y en menos de un párrafo te hundes solo.

        En el primer párrafo se lee “práctica pseudoterapeutica” y NO existe ningún premisa que justifique lo que escribes.
        Por qué? Porque jamás haces un “análisis”, inmediatamente después del primer párrafo intentas desviar la atención y escribir tu opinión sobre lo que crees que es el psicoanálisis. Jamás EXPLICAS los fundamentos del psicoanálisis y por tanto no los puedes refutar.
        Para ti “analizar” significa escribir la mierda que piensas en vez de EXPLICAR la base teórica en que está fundamentado el objeto de estudio y posteriormente EXPLICAR dicho objeto.

        Ni siquiera sabes qué es el síndrome de Edipo y te atreves a hacer una comparación subjetiva (no un análisis) en relación a la evolución. ¿En qué momento haces explícita la teoría evolutiva en la que supuestamente te basas? NUNCA!!!

        Partir en dos al psicoanálisis? En un análisis se revisan las partes componentes del objeto, sin embargo, esto no significa que las puedes aislar y desaparecer las relaciones existentes.

        Comparar al psicoanálisis con la psicología y basarse en eso para decir que el psicoanálisis está mal? Primero dime de qué corriente psicológica estás hablando y por qué es que compararla con el psicoanlaisis te parece algo válido. Básicamente estás diciendo que tu interpretación mierdera del psicoanálisis hace que la psicología (que tampoco has explicado) sea correcta.

        Más basura que has escrito:
        “Hay muchos académicos mediocres”.
        “Los psicólogos son académicos”. [PS]
        “Los académicos mediocres tienen credenciales”.
        “Como primera criba pida siempre las credenciales del psicólogo al que acuda”.

        “Hay muchos académicos mediocres”.
        “Los psicólogos son académicos”. [PS]
        Tener credenciales es suficiente para publicar un libro o “estudio” (como tu haces).
        “Pida siempre que le enseñen los estudios serios que avalen el tratamiento que va a recibir”.

        “Hay una enorme cantidad de psicólogos serios y profesionales”.
        “Tu identificas a los psicólogos serios y prof. a través de sus credenciales”. [PS]
        “Hay muchos académicos mediocres”.
        “Los psicólogos son académicos”. [PS]
        “Tu tienes credenciales”. [PS]
        “Perdieron todo mi respeto y ganaron todas mis sospechas”.
        “Tu te basas en psicólogos afamados y con credenciales” [PS]
        “Tu no eres afamado” [PS]

        y aún así debemos creer lo que escribes?

        Todo lo que has escrito es un chiste, y por cierto la palabra “Osea” no existe.
        Al menos el diseño de halloween no es tan malo como el contenido de mierda que publicas. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

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    2. Y yo estudio las bases electrofisiologicas del pensamiento y no necesito la filosofia, ni para explica lo que es una idea ni para destacarme de otras especies. Desgraciadamente, tengo que compartir la mayor parte de lo que dice tu aburrido interlocutor. No es la primera vez que me encuentro un cientifico vegano en las redes despotricando contra todo el conocimiento científico menos aquel en el que está especializado. Sois la viva imagen de la escena que narra el blogero, y una desgracia para la ciencia que nos destruye el prestigio social e intelectual ganado silenciosa y dolorosamente durante todo un siglo.

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      1. ¿Que no necesitas la filosofía? ¿No necesitas pensar? ¿O quierres decir que te crees muy grande y te quieres poner por encima del filósofo? Yo soy informático, y sí necesito la filosofía, porque me aporta creatividad… Los cientítificos de probeta desde luego que no necesitan a la filosofía; es más: podrían realizar su trabajo completamente lobotimizados. Pero los grandes genios, necesitan el torrente de pensamiento que surge de lo profundo de nuestro cerebro. Por supuesto yo odio la pseudociencia, pero el positivismo le está haciendo un gran daño a occidente, y también es pseudociencia. No podemos sustituir a una humandiad inteligente por aparatos inteligentes. Es ridículo que digas que no necesitas la filosofía, cuando tú en tu diatraba, bien o mal, estás filosofando. Es lógicamente ridículo… Fíjate que sí necesitas de la filosofía, y si no, simplemente tienes que permanecer sin pensar, en estado vegetativo. Sólo barres para tu casa, y así sólo vais a conseguir atontar a occidente. Mi casa también es la ciencia (soy científico computacional, algo en lo que me gustaría verte a tí, teniendo en la cabeza millones de líneas de código intercontectadas, para que vengas de chulo); pero las humanidades y la filosofía ha forjado mi alma, por ellas vivo, por ellas sé vivir, sé amar… y ellas me aportan creatividad en mi proceder de científico computacional. Los positivistas estais agilipollando a naciones enteras, en el nombre de vuestros intereses ideológicos y económicos.

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    3. Estoy de acuerdo con gran medida de su comentario. Yo no sé si el psico análisis es “pseudociencia” o no, pero sí sé que la crítica para calificarla como tal se basa principalmente en la interpretación de Popper a Freud y su crítica a Adler. La siguiente crítica es únicamente referida por Mario Bunge, muy criticado por no considerar que no todas las ciencias se basan únicamente en la explicación falsacionista, pues pueden abarcar la descripción y comprensión. Y lo menciono porque los autores de este wordpress mencionan a Lakatos, el mismo que criticó a Popper.
      Creo que tienes mucha razón en que el o los autores de este espacio intentan abarcar demasiados temas que no dominan. Yo no digo que no haya críticas, creo que deben ser fundamentadas. Me tocó las pelotas el caso de un físico que se pone a disertar sobre la homeopatía, tema que comparan con el psicoanálisis. Cuando comencé analizar todos sus textos me encontré con graves fallas en comprensión tal como os cuento en mi espacio.

      http://hezeptikos.blogspot.com/2016/06/el-manual-goebbels-y-arturo-quirantes_18.html

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    1. Wow! se nota que puedes defender la bazofia que escribes. Eres una persona tan cegada por sus creencias que no te alcanzará la vida para regresar a una condición normal, ya ni siquiera pensemos en una condición de desarrollo.

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  2. Que tal Angelo, te felicito por el blog, es gratificante encontrar mas sitios como el tuyo.

    Muy cierto sobre todo con lo de la posmodernidad, tras la prerrogativa de la inclusión (cosa que de por sí no es mala) se comete este abuso de darle el mismo valor al conocimiento adquirido por métodos científicos con cualquier otro que no ostenta mayor fundamento que la mera tradición; en nombre de la tolerancia de ideas y creencias el relativismo va ganando peligrosamente terreno en todos los ámbitos de la vida política de la sociedad, todo bien con respetar las creencias del otro, pero digo peligrosamente porque cuando hablamos de políticas públicas en temas de salud o educación no se puede jugar con la vida ni el futuro de las personas. Es necesario que existan agendas como las del humanismo secular que aterricen un poco tanta efervescencia “progre” dentro de los partidos de izquierda sobre todo en temas básicos como los mencionados. Sin embargo, un punto aparte siempre será lo referido eminentemente a la economía política donde el debate epistemológico innatismo/ambientalismo no parece acabar, si bien se pueden haber superado los excesos del comunismo y el materialismo dialéctico, aún parece existir cierta resistencia a dotar una cuota individualista en la concepción del homo economicus por parte de cierta intelectualidad y las acusaciones de pseudociencia también se despachan desde esta trinchera, esta vez para todo lo que representa el paradigma neoclásico en la economía. Posiciones hasta cierto punto cuestionadas pero muy fundamentadas por cierto, pero que al fin y al cabo constituyen la razón de ser de un programa de izquierda y es que es difícil imaginarse, al menos por ahora, a un socialista afirmar libremente que el ser humano es egoísta por naturaleza, la cosa tiene para rato y como ejemplo de lo mencionado te dejo esta entrega del siempre incisivo Mario Bunge, solo para contrastar ópticas, saludos y espero tu opinión.

    http://elpais.com/elpais/2015/10/20/ciencia/1445356175_841379.html

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  3. Dices que te dedicas a la filosofia y, sin embargo, ni siquiera te ruborizas cuando tachas a Hegel de anti-ilustrado. Si era tan anti-ilustrado, bueno, ¿por qué intento por todos lo medios confrontar la razon consigo misma, empujandola hasta sus mismos limites sin por ello caer en el irracionalismo o el relativismo? ¿Por qué su empeño de superar la concepcion trascendental del sujeto en Kant en tanto sujeto cognoscente? ¿Por qué confrontar la cosa misma con su concepto a traves de innumerables mediaciones? No contento con eso, en el parrafo siguiente te solazas en argumentos ad hominem en contra de su filosofia. Si dices que eres tan amigo de los argumentos -a mi no me consta- y, de la filosofia -lo cual dudo seriamente-, te invito a que desarrolles un 1 solo punto de la epistemologia de Hegel.

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  4. lamentable.
    1) no hay un criterio científico general , (excepto el método de las ciencias duras que no es infalible ni exacto) lo cual ya demostró de sobra. Nada que se refiera a la realidad social, emocional o económica es exacto ni cabe en la fabntasís epistemológica de las ciencias “duras” de manera general. La excepción no confirma la regla, nos habla de otras reglas.”no existen enfermedades sino enfermos” la medicina cura menos enfermos de los que cura.
    2) la realidad existe en la medida de la diversidad que la compone, ya que la diversidad forma parte de la realidad.
    3) la minuciosa construcción de un mundo basado en una lógica de los opuestos, se cayó hace rato ( o es blanco o es negro), no es así , también existen los grises, un medicamento no cura a todo el universo que padece el mismo mal, algunos mueren y otros sanan espontáneamente.
    El problema esencial aqui es la lógica empleada para pensar las cosas, que exista una lógica dominante, no la convierte en verdadera. Por otra parte esa lógica dominante ha demostrado su redondo fracaso, la humanidad avanza hacia un pensamiento que se cuestione a si mismo, con capacidad critica..
    En política el único criterio de evaluación que existe es la realidad , no hay otro. A la realidad solo podemos conocerla por aproximaciones sucesivas y aún así no podemos generalizar por cuanto es inabarcable totalmente.
    La economía es un castillo de arena que jamás es exacto, porque responde a múltiples variables contingentes, como la política.
    Los pensamientos dogmáticos se caen, ya ves, utilizarlos solo refleja necedad. .
    saludos

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  5. A grandes rasgos yo creo que hoy día: izquierda = escepticismo sin racionalismo, derecha = racionalismo sin escepticismo. Y lamentablemente centro = no te vota ni el tato
    ¡Interesante y muy instructivo post!

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    1. Francamente, yo que soy de izquierdas no veo mucho escepticismo, o al menos no el que yo quisiera. A mi me fastidia sobremanera las posiciones claramente anticientíficas que partidos y gentes de izquierdas defienden constantemente. En esta publicación Angelo ha mencionado algunas, y es cierto que parece que realmente se abrace todo lo que no sea “el sistema” para poder seguir siendo reaccionario y defensor de los débiles.

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  6. Angelo, a juzgar por el comezón que tienen los progretas has dado en el clavo.

    Es imposible razonar con pseudocientíficos y progretas (no hablo de la izquierda ilustrada, si es que quedan)

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  7. Un artículo patético, de muy bajo nivel y alejado de la realidad. Olvida que el Einstein se declaraba favorable al socialismo y era partidario de apoyar a la república española. Omite que Otto Neurath participó en la revolución espartaquista. Deja de lado las referencias políticas izquierdistas del círculo de Viena en su manifiesto. Ignora que Allan Sokal se posiciona en la izquierda y en el compromiso social. No menciona a Richard Lewontin.

    Además, cae en la critica fácil y típica al marxismo (vinculándolo todo al marxismo leninismo) sin tener en cuenta que si bien es verdad que parte de la obra de Marx es pseudociencia, la otra es análisis científico de la realidad económica basado en metodología empírica, ejemplo, numerosos en los tres tomos del capital. No olvidemos que es un autor del siglo XIX y que escribió miles de páginas, muchas de las cuales son desafortunadas, pero otras brillantes.

    También, se debería hablar de la vinculación del anarquismo del siglo XIX y de principios del XX con la ciencia y la crítica a la metafísica y las ideologías tradicionales: nihilismo ruso como no creer en nada que no sea científico; Kropotkin y Eliseo Reclus como miembros de sociedades científicas y geográficas; Ateneo enciclopédico de Barcelona; escuela moderna de Ferrer i Guàrdia.

    Este artículo se queda en una crítica visceral, parcial y sensacionalista, actitud en la que cae frecuentemente su autor.

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