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El (sin)sentido de la vida

Hace unas semanas tuve un debate sobre ciencia vs. religión. En general soy bastante reacio a debatir con locos, ya sean pseudocientíficos, fanáticos religiosos, ex votantes de UPyD, idealistas alemanes/posmos/los de la filosofía científica/hermeneutas, escritores profesionales, representantes estudiantiles, gente que dice no fijarse en el físico, youtubers o valencianos no ches —¡Amunt! Salvando las distancias, mi razón es la misma que la de Dawkins: el debate quedaría bien en su currículum pero mal en el mío. Además, carezco de la flema inglesa de Richard y me suelen entran unas ganas irreflenables de retorcer pezones y abofetear fuerte. Pero acepté participar porque, en teoría, la gente que iba a ir serían científicos, le tengo mucho cariño al programa y a su presentador, y esa semana me habían rechazado tres veces un artículo y necesitaba una buena tangana para ponerme la testosterona a tono. El caso es que en esa mesa estábamos yo y un amigo personificando a la razón ilustrada y un físico teórico que me dejó a cuadros porque es un amigo y no sabía que llevaba cilicio por la vida, un bioquímico que es una vieja gloria local, del Opus Dei, y que, curiosamente, se apellida ‘Franco’ —no se tomó muy a bien que no dejara de llamarlo ‘profesor Franco’ todo el rato con tonito de niñato pesado—, y un tipo que parecía salido de la peor tertulia amarillista de opinólogos enajenados de la tele local más cutre que uno se pueda imaginar. El tipo había escrito un libro sobre el tema hace años —aún sin publicar— y resultó ser el dueño de la radio, así que se apoderó del micrófono del presentador, no dejó de hablar entre delirios raros y llegó a decir que nos interrumpía ‘para que pudiéramos continuar’.

El caso es que dentro de sus chorradas beatas e insostenibles y de sus abominaciones argumentales en busca de defender la existencia de Dios, del alma, de la mente inmaterial, de la causa incausada y de las bragas de la Virgen puta hubo un argumento que no dejó de salir: la pregunta por el sentido. En realidad fue el único argumento articulado por su parte de todo el debate. Fue tumbar ese y ya pasaron a mentir como bellacos y a decir, con más cara que espalda, que la religión y la ciencia son y han sido siempre compatibles. Y los admiré por ello, porque al menos tuvieron cojones para ser consecuentes con su altura intelectual. La base del argumento era que la ciencia se encarga de los ‘por qué’ y de los ‘cómo’ pero no de los ‘para qué’. Es decir, su idea era que la pregunta por el sentido de la vida humana estaba fuera del ámbito del pensamiento racional y que sólo podía ser respondida apelando a la religión y a los curas reprimidos follagallinas de turno. Ellos, los religiosos, serían los encargados de desvelarnos el sentido de la vida, los designios del Señor, la teleología de la vida humana y todas esas cosas. Gente humilde. Ojo, he dicho que uno era un físico bastante competente y el otro un bioquímico con galardones y reconocimientos. Es decir, son gente que ha pasado una licenciatura, un máster, un doctorado, que hacen carrera en la universidad, y que piensan que la pregunta por el sentido de las cosas es ajena a la ciencia.

Quisiera desmontar esa idea. Desmontarla y denunciar con ello la lamentable formación en pensamiento crítico que muestran los científicos actuales, que se pasan la vida tristemente encerrados en sus laboratorios mientras rellenan formularios para pedir presupuesto como quien manda cartas a los Reyes Magos que nunca recibirán respuesta, luchando por publicar sus papers roñosos, incompletos y casi siempre intrascendentes en sus revistas viciadas, y tratando de vender su trabajo como buenamente pueden mientras viven de becas —o ni eso. La formación de un científico actual es una formación meramente técnica: aprende a hacer inmunohistoquímicas y calla, aprende a hacer el cálculo y calla, aprende a venderle la moto en forma de hype a una revista y calla. La mayoría de ellos ni siquiera comprende en profundidad su propia actividad, por qué las cosas se hacen como se hacen y no de otra manera, qué demonios es la ciencia. Puedo entender que un científico no sepa de pensamiento crítico general, pero me parece inadmisible que no sepa comprender los fundamentos conceptuales básicos de la ciencia. Y este es un caso de esos. Y tampoco es culpa de la chavalada, que podría interesarse más pero hace lo que puede. La culpa es de que no hay ninguna maldita asignatura en las carreras de ciencias en las que se expliquen estas cosas, cosas que marcan la diferencia entre la ciencia y la mala ciencia, o entre el científico serio y el que se sienta en la radio, ya crecido, defendiendo el pensamiento mágico y sectario con pretendida autoridad argumental sin saber lo que se le viene encima.

El sentido del sentido

En filosofía se hacen ciertas matizaciones, elucidaciones y definiciones que a mucha gente le parecen demasiado abstractas o impenetrables, pero que terminan teniendo grandes implicaciones prácticas. Uno de esos casos es la separación entre preguntas, preguntas estúpidas y pseudopreguntas. Una pregunta es aquella que es susceptible de ser respondida. Por ejemplo, ‘¿cuál es la media de hijos por habitante de la Unión Europea?’, ‘¿qué está pasando con la guerra de Siria?’ O ‘¿llevo encima uno o dos condones?’ Todas estas preguntas tienen respuestas más o menos complicadas y esas respuestas son útiles dado que nos ayudarán a pensar sobre el problema demográfico europeo, sobre la posibilidad de una tercera guerra mundial o a saber si vas a la guerra con una bala de plata o con la tranquilidad de quien sabe llevar una ametralladora bien cargada —briconsejo: lleva siempre, como mínimo, dos condones encima, y si son tres mejor porque te puedes poner uno en la cabeza mientras os lo montáis y eso es algo que las vuelve locas. Luego están las preguntas estúpidas, como ‘¿cuál es la media de la talla de zapatos de los mexicanos cuyo pasaporte termina en 3?’. Estas preguntas tienen respuesta, es evidente que es posible calcular esa media, pero se trata de una respuesta a la que sería muy complicado encontrarle una utilidad real. Son las típicas preguntas bobas que dices cuando te pones nervioso al conocer a una chica que te gusta, o las preguntas que le haces a un ponente por obligación cuando no te interesa lo que habla, y a mí me pasa mucho todo esto.

Pero hay una clase muy especial de interrogaciones: las pseudopreguntas. Estas son preguntas sin respuesta posible. No tienen respuesta posible porque a) son metafísicas, b) son sintácticamente defectuosas o c) son semánticamente incongruentes. Ejemplos de a) serían ‘¿cuál es el sexo de los ángeles?’ o ‘¿Dios es uno o trino?’ o ‘¿Las Ideas de Platón son esféricas?’. Se trata de preguntas cuya respuesta se sitúa más allá de toda experiencia posible, y, por ello, carecen de todo significado y sentido. Un ejemplo de b) sería ‘¿lámparas ante correrías árbol?’, un montón de palabras mal juntadas que no expresan nada. Y, por último, dos ejemplos de c) serían ‘¿el 8 vibra mucho?’ o ‘ya he visto la cocina, las habitaciones, los baños, el trastero y hasta el garaje, pero, ¿dónde está tu casa?’. En estos dos casos los componentes semánticos de la pregunta no guardan una relación adecuada entre sí, de modo que lo que forman no tiene respuesta posible más allá de pararnos a analizarla a fin de desmontarla. Sobre el 8 diríamos que los números no vibran y sobre la segunda diríamos que mi casa es el conjunto de sus partes, que la pregunta es un error categorial y, en último término, una falacia de reificación.

Bien, dicho esto pasemos a la pregunta por el sentido. Este tipo de preguntas son las que interrogan acerca del para qué de las cosas, por ejemplo, el para qué del metro, de los canales de televisión o de los teléfonos móviles. Por supuesto, también tiene una aplicación antediluviana que consiste en preguntarse por el sentido de la vida humana, una aspiración que casi todas las culturas han tratado de satisfacer apelando a sus propias supercherías y religiones locales. La pregunta por el sentido de las cosas no es una pregunta independiente. Ejemplos de preguntas independientes serían ‘¿por qué las cataratas caen hacia abajo?’ O ‘¿por qué los pájaron cantan?’. Por supuesto, estas preguntas dependen de que existan pájaros y cataratas y cantos y arriba y abajo, pero basta con la existencia de sus componentes explícitos para que sean preguntas plenamente significativas. La pregunta por el sentido, en cambio, depende de algo ajeno a su contenido semántico explícito. Por ejemplo, no basta con que exista el ser humano o los teléfonos móviles o los metros: es necesario un creador, un agente intencional. Se trata de preguntas que tienen sentido cuando sabemos que hay una intencionalidad detrás de los objetos sobre los que interroga, como es el caso de los productos tecnológicos, pero será una pseudopregunta si no hemos comprobado primero que existe el agente. Por ejemplo, si alguien nos preguntara por el sentido de las piedras lo más normal sería que nos quedáramos pensativos un momento mirando a nuestro interlocutor sin saber muy bien por dónde afrontar la frase y después le respondiéramos con un ‘¿cómo que cuál es el sentido de las piedras, gilipollas? Las piedras no tienen sentido’.

Es un error pensar que la pregunta se puede aplicar a las guitarras y a las olas del mar por igual, porque ambas cosas pertenecen a clases de objetos muy diferentes. La ciencia puede hacerse cargo de la pregunta por el sentido de las cosas siempre que la pregunta esté bien formulada y sea procedente. La ingeniería inversa, la etología, muchas ramas de la ciencia se hacen preguntas por el sentido de las acciones humanas o animales y no es ningún problema. Y no hace falta ser científico, todos respondemos a estas preguntas a diario interactuando con otros seres vivos directa o indirectamente. Se llama ‘teoría de la mente’ o ‘empatía cognitiva’. El problema viene cuando la pregunta se convierte en una pseudopregunta improcedente, algo en lo que ningún científico debería caer, y entonces es cuando vienen los mares de palabrería.

Un ejemplo dramático de este error es la pregunta por el sentido de las enfermedades, como si el cáncer tuviera un sentido, un para qué, y fuera algo que hay que ‘comprender’ de este modo para ‘reconciliarse’ con él. Esta clase de pseudopreguntas tan absurdas y peligrosas las usan los desgraciados de la bioneuroemoción y de la nueva medicina germánica día sí y día también para engañar a la gente. También hay mucha gente que se pregunta de forma absurda por el sentido de la evolución biológica. El caso de la pregunta por el sentido de la vida humana es aún más extremo, porque se trata de una pseudopregunta tanto por a) como por c) —por ser metafísica y por ser semánticamente incongruente. Por un lado, la pregunta está mal formulada porque pretende correr antes de poder andar. Tendrá sentido preguntarse por cuál es el sentido de la vida cuando, antes, sepamos que la vida tiene un sentido. Es decir, primero hay que saber si hay un creador para después preguntarnos por sus designios. Pero la cosa va más allá, porque el creador al que suelen apelar es un dios más allá de toda experiencia posible, con lo cual si la pregunta en sí misma ya es una taradez es que su posible respuesta lo es aún más.

El Don Juan de las preguntas

La pregunta por el sentido de la existencia humana es muy seductora, tanto que no podemos evitar resistirnos a ella. Lo es por dos motivos, los dos estrechamente vinculados a la animalidad humana. En primer lugar, porque resulta intuitiva y los sesgos inherentes a nuestro cerebro tienden a ella. Por decirlo en términos llanos: la pregunta por el sentido es natural en nosotros y sólo la cultura y la educación puede quitarle universalidad. Por ejemplo, volviendo al caso del genio que hacía la típica pregunta de fumado acerca de las piedras, el que le contesta apelando a su estupidez es un auténtico rarito desde un punto de vista puramente biológico. Por ejemplo, vamos por el monte y vemos piedras puntiagudas. La explicación que deberíamos aceptar los que hemos pasado por el colegio es que esto se puede deber a la erosión en un material con vetas más sólidas en el interior, o a que la piedra se ha partido recientemente, o a que algún animal bastante listo la ha utilizado como herramienta dándole forma. Pero para un niño la explicación más lógica no sería ninguna de esas, sería que son puntiagudas para que los animales se rasquen con ellas, o para cortar cosas o defenderse. La explicación que apela a la función, al para qué, es aceptada con mucha más facilidad que la explicación que apela a la causa material de las cosas. Este es un sesgo presente en todos los niños pequeños y está bastante bien estudiado.

Este sesgo se relaciona estrechamente con el antropocentrismo, con la idea de que todas las cosas están hechas para nosotros. La idea del hombre como fin y medida de la naturaleza. Esto también está muy arraigado en nuestra naturaleza. Por ejemplo, los niños y la gente no instruida suele pensar que llueve para que los campos no se sequen o que los animales están para comérselos o para torturarlos salvajemente en una plaza de toros —’el toro vive para eso’ dicen, y después vuelven a los árboles de los que bajaron y a las cloacas de las que salieron. Esta forma de pensar puede parecer infantil, y lo es, pero es la forma como piensa el ser humano por defecto. Y por eso nos va como nos va. Pero hay más, porque con esos sesgos se mezclan otros que hacen que el asunto crezca en peligrosidad y complejidad. Por ejemplo, el ser humano tiende a suponer agencia al mundo que le rodea. Es decir, el rayo no sólo es para mí, sino que tiene voluntad propia, igual que la lluvia. Por eso el fuego es malo y las vacas son buenas. Por eso las religiones animistas son una versión anterior a las religiones teístas que construyen uno o varios dioses. Este salto se debe a otro sesgo: la antropomorfización. Tendemos a otorgar características humanas a las entidades en las que creemos reconocer agencia. De este modo, el rayo no sólo tiene voluntad, sino que su voluntad se parece a la voluntad humana, y, por ello, resulta tan sencillo dar el salto a pensar en el ‘dios del rayo’ y de ahí a Thor o Zeus. Por supuesto, hay otros sesgos implicados, como el pensamiento mágico, que ya terminan de redondear el carácter irracional de la religión.

Todos estos sesgos han sido muy bien estudiados por los psicólogos y se miden con escalas bastante bien validadas. Hasta donde sé la de antropomorfización es bastante compleja de desarrollar, pero el resto son muy precisas. Hay una especialmente relevante que se suele denominar CORE y que mide lo que denominan ‘confusiones ontológicas’. La gente que saca una puntuación alta en esta escala tiende a confundir los estratos físicos, biológicos y psicológicos. Por ejemplo, tienden a pensar que las entidades físicas tienen consciencia o voluntad o intencionalidad. Este tal CORE es, además, el mejor predictor que tenemos para las creencias en lo paranormal y para la religiosidad —siendo el pensamiento religioso una forma particular de pensamiento paranormal. Y este tipo de confusiones también están a la base de la pregunta por el sentido, que, al fin y al cabo, se basa en la absurda creencia de que la naturaleza tiene una intención en relación a nosotros. Por todas estas razones la pregunta es tan potente, porque conecta directamente con la forma más primaria de pensar que tenemos, una forma de pensar que, volviendo a mis interlocutores científicos del debate, manda cojones que aún mantenga la gente que enseña ciencia en las facultades.

La otra razón por la cual esta pregunta es tan seductora es más sencilla de explicar: porque nos permite dominar la mente de los demás. Una vez te tragas que la vida tiene un sentido y que la respuesta a esa pregunta está en manos de los curas cristianos, musulmanes o de algún otro club de lo irracional ya estás bien jodido. Te conviertes en un ser manipulable que entiende su vida como otros quieren que la entienda. Este afán de colonizar la mente de los demás es una aspiración humana muy primaria. ¿Por qué un cura decide hacerse cura? ¿Son más felices? No, la gente religiosa no es más feliz. ¿Son más morales? Tampoco lo son. ¿Son más cultos? No. ¿Temen menos a la muerte? No —saberse juzgado por un tribunal metafísico en una religión tan susceptible que comer gambas o meneársela es igual a infierno va a terminar mal sí o sí, y lo saben. ¿Ganan dinero? No. ¿Follan más que los demás? Por lo menos más no creo. La única razón por la que alguien puede decidir irse a un convento o hacerse seminarista es para controlar a los demás y para controlar el mundo de un modo superior al resto. La gran satisfacción de un cura es tener el poder para perdonar los pecados de los demás, la gran satisfacción del ISIS es someter a la población a sus paridas mentales siendo ellos los que pongan el pie en la cabeza del otro, la gran satisfacción de una monja es rezar y pensar que eso cambia algo o las hace mejores que el resto. Esto, además, responde a más sesgos, en este caso al sesgo de defensa del estatus y al sesgo de control. Y no ser así no se correlaciona con la inteligencia, se correlaciona con la educación, y con una forma determinada de educación crítica. Hasta la gente más inteligente se hace beata tarada del culo, lo definitorio es si te han enseñado a razonar y a respetar a los demás o no.

El sentido de tu vida

Hay una pregunta sobre la vida humana que sí podemos hacernos y que, además, tiene una respuesta contundente. No cabe preguntarse por cuál es el sentido de la vida, pero sí cabe hacerlo sobre si la vida tiene o no sentido intrínseco. Y la respuesta es NO. La vida no tiene sentido alguno por sí misma. Somos el resultado de unos monos que hace 300 mil años evolucionaron en otros monos y nuestra mente es el cerebro y al morir nuestro cerebro se convierte en abono para los que vendrán y se termina todo. ¿Es esto una triste realidad? Yo no lo creo. Al menos soy libre. No me sentiría mejor sabiendo que me van a condenar al fuego eterno habiendo hecho lo que he hecho con mi vida, en la que no he jodido a nadie ni he hecho daño a los demás, porque saber que estarán en el cielo los curas pederastas, Hitler si se confesó a tiempo, los terroristas islámicos —que además tendrán su propio harén de vírgenes— y toda clase de gentuza me resultaría bastante perturbador. La ciencia, el conocimiento fiable y riguroso que tenemos sobre todo esto que nos rodea, nos dice que no hay macho alfa celestial ni cabra roja ni tribunal ni karma ni nada.

Pero eso no quiere decir que tu vida no tenga sentido o que la mía no pueda tenerlo. Cada cual construye el sentido de su vida y es capaz de darle el significado que desee, entregándola a la causa que quiera del modo que quiera. Y eso es maravilloso, es la idea más maravillosa sobre la tierra, una idea mucho más hermosa que el valle de lágrimas y el lugar de las mujeres en el mundo islámico. El existencialismo filosófico se ha encargado de desarrollar esta idea, aunque hay que diferenciar dos tipos por si alguien decide acercarse a él. Por un lado está el existencialismo cristiano, con Heidegger a la cabeza —y Kierkegaard por ahí—, que da un sentido cristiano a la vida —y un poquito bastante filonazi— y, por otro, el existencialismo ateo de Sartre, en el que el sentido de la vida depende de cada cual por completo. En este sentido, casi todos somos existencialistas, todos buscamos un sentido y una forma de fundamentarlo, pero ese fundamento no está ni en la ciencia ni en la religión, al menos en un sentido universal, porque el sentido universal no existe. El sentido es personal, siempre personal, siempre emana de nuestra propia voluntad.

Darle un sentido a tu vida es una gran responsabilidad, la más grande de todas. Reconocer esta maravillosa carga supone desencantarse del mundo y supone hacerse cargo de uno mismo, tener que apechugar con lo que se hace, con las consecuencias de los propios actos, con los errores, con la justicia, con la gentuza, con los caminos a ninguna parte, con todo eso y con mucho más. Y puedo reconocer que en eso lo tienen más fácil los que prefieren taparse los ojos ante la realidad y entregarse a las garras de la religión. Ellos tendrán que afrontar otros miedos, pero no el miedo a tener que configurar sus propias vidas. Tendrán un camino marcado, uno aburrido e insoportable, pero la gente es así, cobarde. Y sin duda están en su derecho de serlo.

¿Por qué en lugar de irnos a volar por los peligrosos cielos de la absurdez con preguntas imposibles no nos quedamos en la tierra con lo poco bueno que nos queda?

Memento mori

Por Angelo Fasce

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47 comentarios en “El (sin)sentido de la vida

  1. No se si me ha quedado clara toda esta patraña del existencialismo, pero si que pude percibir que tu sentido de la vida trasciende de la frustración de que te publiquen tus ‘papers’ para realizar esbozos de ensayo de opinión en este blog donde muestras tu via de control del pensamiento desde tu perspectiva pseudofilosofica y apelando a la libertad del individuo (aceptando de esta forma tu decisión de ser participe de una corriente de pensamiento exclusiva).

    En mi opinión la libertad trasciende tus esbozos para acogerse a una amplia gama de elecciones concensuadas en pensamientos, doctrinas, ideologias, etc. Igual el sentido de la vida es ver quien la tiene más grande, jajaja. Lamento no poder tomarme en serio todo esto, pero al menos te puedo asegurar que he disfrutado con tu lectura aunque quizá no en el sentido más intelectual.

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    1. Perdona,pero realmente has dicho algo? Si es así, acláralo por favor,porque mi sensación es que has intentado rebatir (o ridiculizar) el artículo y no acabo de ver con qué argumento.

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      1. Mi sensación es que adoleces de aquello que criticas, no ridiculizar el artículo. Plasmas el contexto de la tertulia analizando las posiciones rivales pero asumiendo una especie de estándarte que te hace adalid de tu certeza y cayendo en la generalidad. No voy a ser reiterativo con lo que ya expuse pues simplemente es una aportación a un articulo que es de tu opinión, y por ende entiendo que el criterio de verdad queda centrado unicamente en tu pensamiento.

        Suelo leer los artículos de este blog, algunos mejores otros una calamidad, pero bueno en eso reside la libertad de pensamiento.

        Saludos.

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      2. @NINO, me temo que los post de Angelo son visitados a menudo por personajes de una altura intelectual tan pasmosa-abismal-estratosférica que su cerebro ha salido propulsado hacia las estrellas y los simples -que al contrario que ellos comemos, cagamos, dormimos y follamos- no podemos abarcar el sentido de sus comentarios en toda su complejidad. Ya voy leyendo unos cuantos de esos, XDDDD

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    2. Sigues sin decir absolutamente nada coherente. Eso sí,cada vez con mas palabras. “Adoleces de aquello que criticas,no ridiculizar el artículo”. ¿Qué significa eso? Enlazas palabras en frases sin sentido pretendiendo sonar profundo, típico de los que no tienen nada que decir pero tampoco saben estar callados.

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  2. Después de intentar razonar con mucha gente sobre la falta de sentido de la vida, encontré un maravilloso poema de Pessoa, que se llama “el misterio de las cosas” donde aclara la cuestión en pocas palabras: las “cosas” no tienen sentido, tienen existencia, concepto que pertenece a otra categoría, … os copio el poema en versión traducida porque no lo he encontrado en portugués. A mandar. NPicky

    El misterio de las cosas

    ” IV
    El misterio de las cosas, Dónde está?
    Si apareciese, al menos,
    para mostrarnos que es misterio
    qué sabe de esto el río, qué sabe el árbol?
    Y yo, que no soy más, qué se yo?
    Siempre que veo las cosas
    y pienso en lo que los hombres piensan de ellas,
    río con el fresco sonido del río sobre la piedra.

    El único sentido de las cosas
    es no tener sentido oculto.
    más raro que todas las rarezas,
    más que los sueños de los poetas
    y los pensamientos de los filósofos,
    es que las cosas sean realmente lo que parecen ser
    y que no haya nada que comprender.

    Sí, eso es lo único que aprendieron solos mis sentidos:
    las cosas no tienen significación, tienen existencia.
    las cosas son el único sentido oculto de las cosas.

    IX
    Todos los dias descubro
    la espantosa realidad de las cosas:
    cada cosa es lo que es.
    Que difícil es decir esto y decir
    cuanto me alegra y me basta.
    para ser completo existir es suficiente.

    He escrito muchos poemas.
    Claro, he de escribir otros más.
    cada poema mío dice lo mismo,
    cada poema mío es diferente,
    cada cosa es una manera distinta de decir lo mismo.

    A veces miro un piedra.
    no pienso que ella siente,
    no me empeño en llamarla hermana.
    Me gusta por ser piedra,
    me gusta porque no siente,
    me gusta porque no tiene parentesco conmigo.

    Otras veces oigo pasar el viento:
    Vale la pena haber nacido
    sólo por oír pasar el viento.

    No se que pensarán los otros al leer esto;
    creo que ha de ser bueno porque lo pienso sin esfuerzo;
    lo pienso sin pensar que otros me oyen pensar,
    lo pienso sin pensamientos,
    lo digo como lo dicen las palabras.

    Una vez me llamaron poeta materialista.
    y yo me sorprendí: nunca habia pensado
    que pudiesen darme este o aquel nombre.
    ni siquiera soy poeta: veo.
    Si vale lo que escribo, no es valer mío.
    el valer esta ahí, en mis versos.
    todo esto es absolutamente independiente de mi voluntad. “

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    1. Es que tenéis una paja mental, el existencialismo como corriente tanto de sartre como de pesoa, son un humanismo, en los que buscan un vitalismo intrínseco a cada individuo, misión inposible, creo todos necesitamos a los demás. Y en el que por supuesto se reconoce al ser humano como alguien capaz de hacer el bien y el mal, sin ningún tipo de condicionamiento ni fondo egoista, como en el neodarwinismo. Cada cuál es libre de edificar su vida con cada decisión, el extranjero de camus muestra al máximo representante del existencialismo, en el que la existencia precede a la esencia y se adentra en una vida cuya bandera es la teoría del absurdo y el individualismo, dibujando al mismo tiempo a un personaje libre y humano, pero absolutamente absurdo en todo su proceder. Y sin sentido.

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  3. En los comentarios abundan las descalificaciones petulantes pero ni una refutación. Les escuece tanto el blog que apurados entran a ingresar alguna pifia desdeñosa. Que el autor no sabe, que es pura paja, que es corto de miras, que anda intelectualmente escaso. Pero no ofrecen una sola línea razonada que desmenuce el artículo. Ni siquiera lo intentan, apenas alcanzan a vomitar sorna ampulosa, como si eso les colocara por encima del autor, que sí argumenta y razona.

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  4. Hola. No entiendo por qué religión y ciencia tendría que ser incompatibles. Si hablamos de religión como institución y como poder político quizás no sea posible una compatibilidad,( porque también la ciencia y la tecnología es poder) pero si hablamos de espiritualidad, de ese Jesucristo hablando en el camino arenosos con sus discípulos es una cosa completamente diferente a las ansias de poder y control de la iglesia. Y si hablamos de ciencia como búsqueda del por qué de las cosas, tampoco entran necesariamente en contradicción
    Son dos ambitos diferentes. Y si pretendes eliminar uno de ellos la visión del ser humano será pobre, porque hay mas cosas que nos definen además de la ciencia ( religión, arte…) Querer eliminar la pregunta por el sentido y por nuestro vacío existencial es como querer eliminar algo esencial del hombre y que lo constituye. Puedes argumentar que lingüísticamente no tiene sentido la pregunta por el sentido.( Valga la redundancia) pero como bien sabrás, Wittgenstein decía que el hecho de que esa pregunta no pudiera entrar en un ámbito científico o certero de respuesta no implica que haya que menospreciarla. Es lo que nos hace humanos. Si tu eres feliz así , sin pensar en algo más allá , pues estupendo. Pero que alguien lo haga lo te tiene por que quitar peso a las decisiones de su vida o a su intelectualidad

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    1. ESTOY DE ACUERDO CON SU COMENTARIO, WITTGENSTEIN ASI LO DICE ADEMAS SOMOS SERES INDETERMINADOS, LIBRES, Y CADA QUIEN DEBE DE EJERCER ESA LIBERTAD SIEMPRE GUIADO POR LA VERDAD Y SI NO SABEMOS QUE ES LA VERDAD ENTONCES HAY QUE BUSCARLA NO PODEMOS AFIRMAR O QUERER ALGO QUE NO CONOCEMOS, EL HOMBRE ES UN SER CON MUCHAS DIMENSIONES Y NO PODEMOS REDUCIRLO A UNA SOLA COSA, LAS CIENCIAS SON DIVERSAS DEBEMOS DE APOYARNOS EN ELLAS PARA ENCONTRAR LA VERDAD NO PODEMOS GUIARNOS COMO LOS ANIMALES IRRACIONALES CADA UNO ES UN MISTERIO UN ESPIRITU ENCARNADO COMO DICE RAMON LUCAS LUCAS ANTROPOLOGO.

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  5. Excelente, Ángelo. Esto me recuerda sobre el lloriqueo que algunos tienen contra la ciencia: que la ciencia les quita la magia, que la ciencia no les responde las “grandes preguntas” sobre la vida, que la ciencia es fría y no cree en el amor, que la ciencia les mata la esperanza, etc, etc. Algunos creen que no se puede vivir sin un propósito innato y andan viendo teleologías donde no las hay. Una chica me decía: “¡Es que venimos a este mundo para amar!”. Y yo le decía que no hay nada que justifique nuestra existencia, que cada uno es un accidente, que si ella quiere darle amor a otros, perfecto; pero de ahí a creer en una especie de “misión” impuesta desde quién-sabe-dónde… NO. Un tipo de me decía -a propósito de que yo no quiero tener hijos- que yo era un “traidor al sentido de la vida”, porque para él (un derechista alternativo) el sentido era “trascender, mostrar virilidad, obedecer la fuerza de los instintos, propagar la especie” y que hacer lo contrario era cosa de “degenerados, ateos y nihilistas”. Es que según él, si tenemos pene es porque hay una gran Voluntad detrás de eso y que debemos obedecer. Le pedí fuentes y me citó Metapedia y Conservapedia (¡Vaya tipo!) En fin, yo creo que la pregunta por el sentido de la vida es una pregunta errada -por contener una petición de principio- da por hecho que la vida debe tener un sentido, sin mostrar evidencia. Yo puedo vivir sin un “gran sentido” que me justifique, lo que no quiera decir que no me apunte para causas y responsabilidades que puedan traer responsabilidades -de este mundo y no más allá- . Acepto que no soy indispensable, que nada importante cambiará si muero… y es un alivio, hacer tu vida sin la carga de aquel “sentido”.
    Saludos.

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    1. Me ha parecido muy interesante lo que dices. Estamos en una línea muy parecida, también me irrita mucho la gente que cree tener una ‘misión’, y que esa ‘misión’ es superior a la que uno ha elegido para su vida. Esa manía con colonizar las vidas de los demás y que se comporten como tú y tus supercherías dicen que tienen que comportarse.

      Un abrazo grande!

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    2. Según tu planteamiento la ciencia tampoco existiría, porque su principio es puramente existencial, búsqueda de verdad, búsqueda de sentido, es inevitable al hombre el sentido de la existencia desde que somos niños las preguntas sobre quiénes somos, y dónde estamos, etc.
      El hecho de sabernos a nosotros mismos perfectamente fungibles y prescindibles como individuos no tiene nada que ver con el existencialismo del que todos participamos de una u otra forma, porque si como individuos nuestro valor no es esencial, si lo es como parte de un todo, al que pertenecemos.
      Me parece que la ciencia es imprescindible para entender algo de lo que somos pero que la realidad es inarbordable hoy por hoy, con lo cuál cada uno que busque su propio sentido deacuerdo a sus capacidades , pero todos con un mismo fin, la búsqueda de la ansiada felicidad, cada uno la suya, sin menospreciar a nadie.

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      1. Tanto la ciencia como la religión nacen de la búsqueda del sentido de la vida, desde que evolucionamos para ser animales pensantes nos lo preguntamos, nuestro instinto de supervivencia es el que nos hace luchar por la vida, y es la reproducción una forma de subsistencia.
        La ciencia es el culmen del conocimiento intuitivo que arroja el método científico y toda la epistemología que permanecerá también en evolución siempre y todo parte del existencialismo.
        La vida sin un sentido existencialista nos convierte en robot, que no somos.
        El existencialismo ególatra nos convierte en tiranos.
        El existencialismo debería ser una mezcla consciente por la lucha entre los dos extremos anteriores, a los que solemos tender, y que son contrarios a la razón y que proceden también del miedo y nuestra tendencia a zanjar cuestiones que no están ni de lejos acabadas.

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      2. Y por último, nuestra tendencia a ir a los extremos tiene un componente puramente emocional, es el miedo el que bloquea nuestra razón.
        Deberíamos aprender a gestionar nuestras emociones para poder pensar mejor y ir siempre mas allá.
        Los científicos deberían estudiar filosofía para poder revisar sus mas profundas creencias, ya que sobra comentar que dependiendo de sus creencias harán buena o mala ciencia, hay una tendencia al positivismo en ciencias sociales que roza el fascismo, cuidado con esto.
        El odio que sienten algunos neopositivistas a la metafísica y la religión( que contiene mucha tiranía y también muchos valores muy buenos), no muestra más que son la misma versión de la religión pero en el otro extremo.

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      3. “pero todos con un mismo fin, la búsqueda de la ansiada felicidad, cada uno la suya,”

        ¿En serio? Pues no, no estamos obligados a tener por fin la búsqueda de la felicidad. Cada uno verá.

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  6. La verdad es pura opiniones subjetivas no dice nada habla de todo pero no dice nada, el hombre como se sabe es un ser indeterminado porque es un ser politico, social, racional, economico, cientifico, biologico, religioso por ser connatural a el…. en fin, diverso, El hombre no es una mera casualidad, tiene libertad, voluntad entendimiento y muchas cosas mas que no son posible ubicarlas pero por su forma de actuar lo sabemos que asi es luego ciertamente que no todos desarroyan estas capacidades ahi estan las personas con capacidades diferentes. El hombre por tener todas esas facultades y dimenciones tiene que preocuparse y ocuparse en desarrollarlas de manera correcta y verdadera, y la verdad no es algo que ya esta establecido o determinado es por eso que la busqueda de esa verdad y el querer encontrarla dia a dia habre paso al sentido de todo cuanto existe, es el hombre el que busca la verda y atraves de esa busqueda insaciable le da sentido a las cosas pero el hombre, debemos darno cuenta que sin las cosas no daria sentido a nada.
    Alguno libros que recomiendo son: la nausea [sartre] el hombre un espiritu encarnado [ramon lucas lucas] ser y tiempo [Heidegger] …

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      1. El hecho de que se descarte la felicidad como fin común a todos los seres humanos, no implica que se busque la infelicidad. Podemos tener por meta buscar el bienestar posible y más próximo (lo que puede o no coincidir con nuestra idea subjetiva de felicidad) y a la vez reducir el dolor (aunque no siempre sea posible). Y aún así, descartar la idea irracional de que la búsqueda de la felicidad es la finalidad connatural a nuestra existencia.

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    1. “De seguro, la ciencia nunca podrá refutar la doctrina de un Dios que interfiere en eventos naturales, porque esa doctrina puede siempre refugiarse en que el conocimiento científico no puede posar el pie en ese tema. Pero estoy convencido de que tal comportamiento de parte de las personas religiosas no solamente es inadecuado sino también fatal. Una doctrina que se mantiene no en la luz clara sino en la oscuridad, que ya ha causado un daño incalculable al progreso humano, necesariamente perderá su efecto en la humanidad. En su lucha por el bien ético, las personas religiosas deberían renunciar a la doctrina de la existencia de Dios, esto es, renunciar a la fuente del miedo y la esperanza, que en el pasado puso un gran poder en manos de los sacerdotes. En su labor, deben apoyarse en aquellas fuerzas que son capaces de cultivar el bien, la verdad y la belleza en la misma humanidad. Esto es de seguro, una tarea más difícil pero incomparablemente más meritoria y admirable” (Einstein)

      ““La palabra Dios para mí no es más que la expresión y el producto de la debilidad humana; la Biblia es una colección honorable, pero primitiva, de leyendas no obstante bastante infantiles” (Einstein).

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    2. Yakuza dylan, que parte de la busqueda de la felicidad, cada uno la suya, no has entendido?? La felicidad subjetiva es a la que me refiero, pero no olvides que somos seres sociales, que nos proyectamos en los demás para crear nuestra propia imagen, me parece que sois unos ególatras que os creéis autosuficientes, pero todo es pura fachada, es el miedo el que habla por vosotros, Ángelo crea un megablog paranoide en el que niega buscar sentido a su existencia y al mismo tiempo se autielige defensor de las víctimas de la pseudociencia, a los cuáles desprecia por imbéciles, alimentando así su ego, es el azote de toda corriente de pensamiento contrario a lo que él piensa, sin embargo dice tener un gran espíritu crítico, por supuesto la autocrítica es algo que él ignora…sois pura contradicción.

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      1. Sí, por naturaleza somos seres sociales. Pero esto no es determinante al 100%, ya que podemos elegir la soledad y la autosuficiencia. ¿Algún problema con ello?

        Sería bueno que fundamentaras las afirmaciones gratuitas que haces, de lo contrario tu argumentación dejará mucho que desear. Afirmaciones como:
        “Lo del por el bien ético, miedito me da….la megalomanía se cura solo con la cultura.”
        “es el miedo el que habla por vosotros”
        “llevamos el pecado original del egoismo en nuestros propios genes, la forma de control mas perversa jamás ideada…”

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      2. Por cierto, en tu comentario de más arriba has escrito: “valeee aceptamos barco, quien quiera que busque la infelicidad,”.
        Deberías revisar lo que escribes para evitar confusiones.

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      3. A mi me da exactamente igual como decidas vivir tu vida, como si te vas a vivir a una montaña, me es completamente indiferente, cada uno busca su felicidad como mejor le parezca.
        En nombre del bien ético no tiene nada que explicar salvo que en su nombre en la historia se han cometido las peores atrocidades.
        y por último, que habla vuestro miedo, es verdad que puede ser gratuito, una opinión personal seguramente equivocada y me disculpo, pero se basa en vuestras críticas a los demás, sobre todo del dueño del blog y la absoluta falta de autocrítica.
        Ah, se me olvidaba lo del gen egoista, hay algo que explicar? Es una teoría con su base y sus sesgos, cada uno puede dudar o no, pero cuando se crea una corriente filosófica en torno a ella que impone un criterio social en muchos ámbitos yo puedo mantener una postura crítica, algún problema??
        Por cierto, felíz 2017!

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  7. Muy buenas…

    Escribo simplemente porque me gustaría incluir tu excelente blog en mi pequeño listado conspiranoico http://elmargen.net
    He estado leyéndolo estos días y me parece un contrapunto ideal a los locos de la conspiración (entre los que me gusta incluirme). Dado que el listado tiene un par de banners denominados en Bitcoin no está de más preguntar si te parece bien.
    He llegado al blog a través de Conspiración Pirata (https://danipirata80.wordpress.com/), que enlazó uno de tus artículos dedicado a la Gestalt. Muy divertido y acertado, por cierto.
    En fin, un gran descubrimiento tu publicación.

    Un saludo y gracias

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  8. Angelo, hay un fondo en todo tu discurso que deberías revisar, a ver, cuando hablas del sesgo del niño ante la ciencia permiteme decirte que la ciencia actúa justamente al contrario de como tú la explicas, me parece increíble que seas un filósofo de la ciencia!!!, la ciencia actúa y nace de preguntarse por todo lo que nos rodea, no nace de dar una respuesta verídica a la pregunta, sino que la respuesta surge a posteriori buscando el mejor método para acercarse a la verdad, la ciencia nunca responde con la verdad absoluta,.busca acercarse a ella, es por eso que la ciencia basa principio en la pregunta y por eso se dice que los niños son los primeros científicos, por esa curiosidad que se va perdiendo, sobre todo en las mentes mas positivistas.
    En fin, lee mas, te hace falta si quieres llegar a ser tan importante como pretendes….

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  9. Luego hablas de la preguntas pseudocientificas!!!!
    La ciencia por ahora y ojalá algún día, no es capaz de responder a las grandes preguntas, que no sea capaz, no significa que entonces sean preguntas pseudocientificas, y por tanto como tú crees que nunca las va a poder responder porque parece que ya has encontrado todas las respuestas, que son la teoría de la evolución, que está clara, pero sobre todo el transfondo que la explica, es decir todo es azar absurdo, que no lo niego, la selección natural, etc plagada de infinidad de sesgos de los que tanto te gustan, que deberían hacer al menos ,en una mente tan sumamente crítica como la tuya, dudar, o no dar por terminada la respuesta antes de tiempo, y aderirte a toda corriente filosófica como la de dawkins y coetáneos que impregna todos los sectores de la sociedad, con un trasfondo putrefacto, oigan son ustedes unos egoístas, su vida carece de sentido trascendente, los débiles a mamarla os daremos limosna si os portais bien, eso sí, sean obedientes, alimentense el ego con consumismo, de vez en cuando, haga la zancadilla al de al lado para demostrar al mundo que pertenece al club de los capaces y mejor dotados , sin olvidar que deben basar su existencia en luchar contra ustedes mismos para ser buenos en la superficie, pq en el fondo todos hijos de puta que llevamos el pecado original del egoismo en nuestros propios genes, la forma de control mas perversa jamás ideada… prefiero la otra religión, al menos no había que competir tanto, espero que pronto se demuestre que está basada en algo erróneo, castillos mas altos han caído… pero además si todo es azar, no sé que pintan los astrofísicos aún congeturando sobre multiversos, teorías de cuerdas o buscando una teoría del todo, es que son unos cuentistas no hay un porqué de nada, puro azar, estarán aburrido, no?.
    En fin, lo mas preocupante es que existan tantos borregos aplaudiendo este artículo…

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  10. Llego muy tarde, pero no me privo del gusto de decir algo por cuya claridad la humanidad se auto-extermina:
    En esto se diferencia la ciencia de todo lo demás: todo lo demás moraliza. La ciencia con moral, mata, al igual que la ciencia sin ética. Sin embargo, las leyes del universo ni moralizan ni son éticas, son y.
    Mejor dicho: doxa y episteme.
    Todo lo demás son cuentos (Harari, 2014), pero que, la más de las veces, cuentos que matan y por los que nos matamos los unos a los otros.
    En fin, como en el viejo chiste: el fin está próximo, lo mismo que el sentido de la vida.

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  11. Acabo de conocer tu blog y he tenido la imperiosa necesidad de escribirte para sugerir la lectura de un libro que nunca me he atrevido a recomendar:
    “La conspiración contra la raza humana” de Thomas Ligotti.
    Demoledor.

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